19 de junio: Andalucía celebró elecciones autonómicas, y el PCPA presentó sus candidaturas en 7 de las 8 provincias. Una oportunidad más para dar la batalla en pro de los derechos de la clase obrera, aunque en condiciones de total desigualdad de fuerzas.

“Fiesta democrática” con pocos invitados.

De nuevo, los partidos del sistema, contando con suculentos fondos y el monopolio mediático, han acaparado el voto, esta vez escorado a la derecha.

Eso sí, la abstención es la opción mayoritaria de los y las andaluzas; no es una “abstención consciente”, pero sí que denota un desprestigio del sistema parlamentario actual. El apoliticismo (útil para la reacción), el cansancio ante unas instituciones muy alejada de los problemas reales, etc. Explican el dato.

Socialdemocracia suicida.

La campaña de las distintas fuerzas socialdemócratas, y ha apostado por dar visibilidad a Vox (otra vez) para intentar sin éxito (otra vez) detraer suficientes votos al PP como para impedirle gobernar. Además de ser una táctica que desde 2018 alimenta a la bestia fascista, ha reforzado la imagen “moderada” que el PP de Núñez Feijóo quiere trasmitir. Juanma Moreno ha logrado mostrarse “centrado” frente al histrionismo fascista, aglutinando “voto útil” para que la extrema derecha no entrara en el Gobierno.

Se lo ha facilitado la falta de un programa potente de confrontación con la derecha, que se acercara al menos a los límites del sistema, y las divisiones internas tanto en el PSOE (los sectores representados por Díaz y Sánchez siguen enfrentados, ayudando al PP ganar en feudos tradicionales de su rival), como en la diversa “nueva socialdemocracia” (fraccionada en dos candidaturas que estuvieron cerca de ser tres).

Las malas noticias…

El PP obtiene mayoría absoluta, y con ese capital político irá a degüello. Quizá guarden las formas algún tiempo, manteniendo la imagen moderada hasta las elecciones generales dentro de un año, pero es de esperar recortes, privatizaciones, políticas favorables a las grandes empresas, profundización del rol dependiente de Andalucía, etc. Más aún en un contexto de dificultades económicas para el capital.

La “izquierda” paga los platos rotos de sus pugnas internas, falta de programa alternativo y una gestión de gobierno estatal en la que los incumplimientos de las promesas, el sometimiento a los intereses de las grandes empresas, la política exterior subsidiaria y plegada a intereses de terceros (especialmente EEUU)… le hacen perder base social rápidamente. El Gobierno más progresista de la historia se mira al espejo y ve la imagen sonriente de quienes manejan el Ibex-35.

Y las menos malas.

La candidata fascista Olona se ha quedado fuera del Gobierno, demostrando que, a pesar de los esfuerzos de parte de la oligarquía, la sociedad andaluza no está aún madura para el advenimiento del fascismo. El PP tiene un pasado franquista y veleidades autoritarias, pero no es Vox; ambas fuerzas representan los mismos intereses de clase, pero de otra forma, y si el fascismo llega lo notaremos en nuestras carnes.

El golpe sufrido por nueva y vieja socialdemocracia les llevará a la reflexión. Especialmente en el espacio de Unidas Podemos y adlátares, puede que algunos de los sectores más conscientes dentro de ese espacio saquen conclusiones más acertadas sobre lo que les ha pasado y lo que representa en la práctica su movimiento político.

Ahora, a seguir luchando.

Desde el PCPA también tendremos que sacar conclusiones para la mejora. Los resultados, como era lógico en estas circunstancias, han sido escasos, si bien nos mantenemos como la fuerza más votada a la izquierda de los partidos de la nueva socialdemocracia. La buena campaña llevada a cabo, que ha puesto el discurso de los y las comunistas en la calle, y dado visibilidad al Partido, debe ser una aportación más para referenciarnos ante la clase obrera y las capas populares como quienes realmente representan sus intereses.

La constancia interviniendo en los frentes prioritarios donde nuestra clase social trata de defender y conquistar sus derechos, es nuestra principal baza para que, más pronto que tarde, los resultados sean significativamente mejores, también en lo electoral. Igualmente, será importante avanzar en las alianzas sociales y políticas contra el enemigo común y combatir la división de los y las comunistas.

Vienen tiempos difíciles para nuestra clase social. Los y las comunistas de Andalucía sabremos estar a la altura.

JP