Hoy la guerra está presente en todos los titulares de la prensa escrita y de los informativos televisivos, la única guerra existente en el mundo es la de Ucrania, los únicos refugiados los de Ucrania, católicos y de ojos azules, obviamente.

El imperialismo tiene un control absoluto sobre el relato, y quién controla el relato, controla las ideas y los sentimientos. Pero hoy en el mundo existen, por lo menos 59 guerras activas, algunas de ellas con el protagonismo directo del Reino de España.

Quizás la guerra más cercana a nuestro territorio es la guerra de liberación del Sáhara Occidental ante la ocupación marroquí, con la complicidad de los EEUU, Israel y el Reino de España.

La cómplice traición del Gobierno del PSOE y sus socios, esos socios que aplican sin rubor la máxima marciana (de los hermanos Marx), de “estos son mis principios y si no les gustan tengo otros”, marca un antes y un después en la geopolítica de la región, en la que Argelia tendrá mucho que decir y hacer.

África tiene decenas de esas guerras olvidadas, si bajamos la mirada al África subsahariana, contemplamos decenas de conflictos armados instigados y promovidos por el imperialismo euro-atlantista.

El imperialismo Atlántico y sionista ha utilizado, armado y financiado a organizaciones terroristas, como el DAESH y Boko Haram, para desestabilizar todo el continente africano, desde Libia y Argelia hasta Mozambique, desde Mali hasta Sudán. Precisamente en Mali, España mantiene un contingente armado, bajo las órdenes de las tropas francesas.

Es en África donde se ve con meridiana claridad la mano occidental, financiando brutales grupos terroristas que convierten en Estados fallidos toda la franja tropical africana, dificultando la penetración china en el continente y favoreciendo los intereses de las transnacionales euro-estadounidenses en el continente.

En el Asia árabe, la situación es dramática. Han convertido Irak en un territorio sin ley y dominado por las guerras sectarias. El mismo proyecto que tenían para Siria, con una guerra financiada por los EEUU, Francia, Reino Unido e Israel que pretendía desmembrar la nación Siria en territorios sectarios bajo control imperialista.

En Palestina, la guerra de liberación contra el ocupante sionista se agudiza, y la brutalidad del ocupante se acentúa conforme la unidad de las fuerzas patrióticas pone al descubierto la traición de los acuerdos de Oslo.

En Yemen, el imperialismo yankee y sionista, impone un bloqueo genocida que ha provocado decenas de miles de muertos, mientras Arabia Saudí se erige como guardián del Mar Rojo.

En el Asia oriental, desde Bangladesh, a Filipinas, Myanmar o la India, los conflictos armados se riegan en un amplio marco de escenarios; en los que se entremezclan los intereses sectarios, las guerras de liberación nacional y las diferentes guerrillas maoístas que en la India y Filipinas luchan por la toma del poder.

En América, el Perú, Paraguay y Colombia mantienen activas estructuras guerrilleras comunistas, y el imperialismo yankee mantiene su guerra económica y de cuarta generación (también conocida como guerra híbrida) contra Venezuela, Cuba, Nicaragua, Honduras o Bolivia.

En total 59 guerras en todo el mundo, con millones de personas muertas, heridas y desplazadas. La inmensa mayoría provocadas por el imperialismo Atlantista, con el objetivo de controlar el expolio de recursos y las rutas de aprovisionamiento.

Millones de muertas, desplazadas y refugiadas que nada importan. Las guerras del imperialismo Atlantista deben desaparecer, y hoy solo puede haber espacio para la guerra en Ucrania. Una nueva lógica se debe imponer, una nueva guerra fría definirá las próximas décadas.

Mientras el 99’9 % de las víctimas de las guerras imperialistas somos las clases populares, el imperialismo nos quiere alinear con sus intereses, olvidando a los millones de personas víctimas de su barbarie, y haciéndonos conmover con unos civiles de primera, blancos, católicos y de ojos azules.

Hoy el mundo está en guerra. Nunca lo ha dejado de estar, porque la guerra es intrínseca al imperialismo. Nuestro enemigo de clase necesita la guerra como nosotros el oxígeno.

Hoy, la lucha por la Paz, solo puede definirse en el marco de la lucha por la salida del Estado español de la OTAN y por un estatuto de neutralidad para los Pueblos de España. Cualquier posición social-chovinista debe ser combatida, y no hay espacio para la ambigüedad. No se puede recibir al líder nazi de Ucrania, no se puede estar en un gobierno que reconoce la soberanía marroquí sobre la excolonia Saharaui, no se puede firmar el acuerdo de permanencia de las bases extranjeras en territorio español, ni se puede sostener la pertenencia de España en la estructura criminal de la OTAN.

Es imposible reivindicarse como progresista y sostener el imperialismo y sus estructuras genocidas.

Si en los años 30 la lucha fundamental era contra el nazi fascismo, hoy debemos articular las más amplias alianzas contra las guerras imperialistas y la nueva guerra fría que la OTAN nos impone.

Las banderas de la Paz y la Amistad entre los Pueblos deben volver a levantarse.

Ferrán N.

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