Un poquitín de historia para empezar: cuando la contrarrevolución en la antigua URSS se mostró abiertamente, y los líderes regionales y los amigos de los políticos del aparato central se hicieron con las propiedades de todo el pueblo en un robo masivo y sin contemplaciones de fondos y propiedades públicas para engordar colosales fortunas privadas. La OTAN con EE. UU. a la cabeza le dieron garantías a los dirigentes rusos, evidentemente preocupados por ser cercados en todas sus fronteras por la OTAN, que los países de la antigua URSS, exceptuando las Repúblicas Bálticas, no entrarían en la OTAN: en román paladino, que Ucrania no entraría en esa organización.

Recordemos que Zelensky es un peón de Washington en el juego que la CIA comenzó en varias repúblicas ex-soviéticas y que se llamaron las “revoluciones de colores”, generosamente financiadas por “altruistas” ONG que no eran otra cosa que pantallas de la CIA para repartir fondos con los que llevar a término dichas revoluciones.

Y que los rusos lo que pedían antes de comenzar el conflicto era un compromiso serio y verificable de que Ucrania, como se había prometido años antes, no entraría NUNCA en la OTAN. Lo que puede parecer un síntoma de paranoia a los ojos no informados de los europeo-occidentales no es otra cosa que el miedo comprensible de una nueva guerra total de Rusia contra potencias que invadan su territorio.

No hay que olvidar que en el siglo XX tuvieron los millones de muertos ocasionados por la I Guerra Mundial, a los que se sumaron los provocados por la guerra civil y la intervención extranjera que intentó, sin éxito, acabar con la revolución soviética. Cuando se empezaban a recuperar de estas sangrías les cayó encima la II Guerra Mundial, con un coste para la URSS de más de veinte millones de muertes. ¿Es tan raro que sientan un auténtico pavor a verse nuevamente cercados por fuerzas hostiles que dispondrían de misiles nucleares que estarían en cinco minutos estallando en las principales ciudades de Rusia?

Más si recordamos que después del 2000 han entrado en la OTAN Bulgaria, Rumanía, Chequia, Eslovaquia, Letonia, Lituania, Estonia, Eslovenia, Croacia, Albania, Montenegro y Macedonia del Norte (Polonia entró en 1999). ¿No es para estar un poquito paranoico si usted fuera un dirigente ruso? ¿O es que cree realmente que dicha organización defiende la libertad, la democracia y demás? Que se lo pregunten a los griegos, por ejemplo, que entraron en 1952 con la dictadura de los coroneles o a Portugal y su “hermano dictador” Salazar, que entraron en 1949.

Y que aunque Ucrania no pertenece todavía a la OTAN sí es uno de los 21 países del programa Asociación para la Paz dirigido por este bloque (hay que ser cínicos para dar este nombrecito sin que se les caiga la cara de vergüenza).

Marcos

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