Nadie puede abrir el pico si no es para asentir y rendir pleitesía al “amigo americano” y a sus miserables lacayos europeos (entre ellos los del Gobierno PSOE-UP). Quien discrepe de la versión oficial de la guerra en Ucrania difundida hasta la indigestión por los repulsivos medios de comunicación burgueses, está condenado al más irrevocable ostracismo y a llevar en el pecho el estigma de pro-ruso. Sólo la lectura unívoca impuesta por el imperialismo estadounidense, en la que los únicos responsables de la tragedia ucraniana serían Rusia y su “autócrata presidente” Vladímir Putin, es la lección que cuenta. Lo demás, es decir las posibles divergencias políticas al respecto, no existe puesto que ello no aparece en los monocordes medios capitalistas. Así de simple y terrible al mismo tiempo. Simple, porque con ello evitan la confrontación y el debate, y terrible, porque gracias al talante democrático del que hacen gala estos paladines de la libertad de expresión impiden reflexionar, analizar y poder aproximarnos a la verdad de lo ocurrido y de lo que ocurre en ese doloroso conflicto bélico. Así pues, con ese plúmbeo guión asistimos a una infumable película de “buenos” (USA, OTAN, UE) y “malos” (Rusia y todos los demás) desde el 24 de febrero como si nada ocurriera en ningún otro lugar del planeta. Una peli de serie Z que tomando a los pueblos del mundo capitalista por imbéciles y amnésicos, quiere hacerles engullir descomunales ruedas de molino. En consecuencia oligarquías y gobiernos de pavoroso calado criminal a lo largo y ancho de la historia de la humanidad como Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido, Holanda, Bélgica o España, con espeluznantes currículos homicidas sobre sus espaldas, hoy se exhiben como defensores impertérritos de la libertad, los derechos humanos y el derecho internacional. ¡Qué farsantes! ¿A quién pretende embaucar esta gentuza?

Funesto capitalismo

Nosotros/as no hemos olvidado ni un tantico así. Ni el genocidio indio en los EE.UU. ni las bombas atómicas lanzadas por el sicópata Tío Sam en Hiroshima y Nagasaki ni los interminables saqueos y crímenes cometidos en África, Oriente medio, Latinoamérica o en el Sudeste asiático ni las dos guerras mundiales ni el millón o más de comunistas (“el genocidio indonesio”) asesinados sádicamente en Indonesia en 1965 con el beneplácito yanqui ni la masacre del pueblo palestino y el criminal bloqueo a Cuba ante la indiferencia de las instituciones internacionales ni los magnicidios y aniquilamientos masivos perpetrados en Chile, Irak, Libia, Siria, Afganistán, Ruanda, Yemen, etc., etc., etc. No carroñeros imperialistas y demás bufones de la corte capitalista, nosotros/as no olvidamos ninguno de vuestros crímenes. Por eso afirmamos rotundamente que ustedes son unos auténticos canallas, y que tras haber tirado la piedra (instalación de bases militares OTAN a lo largo de toda la frontera occidental rusa, acoso permanente de Rusia, deseos expansionistas hacia Eurasia y control de sus riquezas naturales, etc.; causas reales del conflicto ucraniano) ahora esconden la mano y se presentan, nada más y nada menos, como benefactores de la Humanidad. ¡Manda huevos! No es la primera vez que lo hacen ni tampoco será la última mientras exista el insaciable capitalismo. Otra vez las mentiras más infames ocultan los intereses capitalistas más voraces. ¿Y todo esos deseos por dominar el mundo, a qué precio? Al que pagan ya los pueblos de Europa con sus miles de muertos, una crisis económica galopante que sólo beneficia a las multinacionales y el fascismo como alternativa del capitalismo más abyecto llamando insistentemente a la puerta. Motivos más que suficientes para forjar - hoy más que nunca - un partido comunista capaz de acabar con el funesto capitalismo y detener la hecatombe.

José L. Quirante

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