Conocida como la mujer que trajo al mundo a Mary Shelley -autora de Frankenstein- en algunos ámbitos es también considerada como precursora e impulsora del feminismo moderno, el burgués, claro

Nacida un 27 de abril de 1759 en Inglaterra, murió a finales de 1797 tras una infección postparto. Su persona y sus trabajos han de verse a la luz de la época en la que vivió. La rescatamos en esta breve reseña porque representa  una parte de la lucha contra la sociedad patriarcal del momento y al impugnar sus preceptos, contribuyó a que se fueran erosionando y cuestionando. También porque algunos de sus postulados son actualmente el envoltorio ideológico en el que las clases dominantes nos venden la emancipación de las mujeres.

Establecida en Londres desde muy joven como escritora profesional  independiente, eso fue algo inusual para su tiempo. Sus dos primeras obras tratan el tema de la educación. La primera de ellas, Reflexiones sobre la educación de las hijas (1787), es una guía de comportamiento, que aconseja acerca de asuntos morales y de temas relacionados con la etiqueta, como el vestir. En sus páginas deja constancia de que la mujer era inferior porque su educación era menor que la del hombre, no por desigualdades genéticas. Asimismo, defendía la idea de la mujer como sujeto de su vida, no como objeto de la vida de sus maridos.

Para Wollstonecraft, por su origen social, la raíz del problema estaba únicamente en la desigualdad educativa. Partía de las marcadas diferencias dentro de la enseñanza, pues los chicos tenían acceso a una mejor formación.  En su opinión, esas inequidades colocaban a las mujeres en desventaja frente a los hombres, pues además de impedirles desempeñar las mismas profesiones que ellos, también las sentenciaba a una eterna dependencia. De esta manera, se les obligaba a permanecer bajo el yugo masculino: primero del padre, luego del marido.

Esta idea es también central en una de sus obras más conocidas: Vindicación de los derechos de la mujer (1792), donde argumenta que las mujeres no son por naturaleza inferiores al hombre, sino que parecen serlo porque no reciben la misma educación, y que hombres y mujeres deberían ser tratados como seres racionales.

Pero sin duda la obra que más próxima está al feminismo burgués del siglo XXI es La novela de María (1788) donde muestra los vínculos entre mujeres de diferentes clases y afirma que las mujeres de diferentes posiciones económicas tienen los mismos intereses por el hecho de ser mujeres. Esa idea es hoy central en ciertos feminismos y desde luego se difunde por los medios de propaganda sistémicos. 

Es aquí, en el combate de esos postulados interclasistas, donde el feminismo de clase tiene que continuar la lucha y ganar la hegemonía entre las mujeres del pueblo trabajador.

María Luna

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