Vaya por delante que con más frecuencia de la que me gustaría, se me frunce el ceño cuando leo los títulos de los cursos de formación que en mi sindicato imparten para quienes comienzan su andadura como representantes sindicales de la clase trabajadora. “Instrumentos básicos del diálogo social”, “Retos del diálogo social”… parecen dictados por nuestro enemigo de clase. Propongo que un día hagamos una lista de los títulos y contenidos que sí debería manejar un plan de formación de cualquier representante que se precie de serlo. Uno de esos cursos debería ser del estilo siguiente: “Cómo gestionar y comunicar las victorias obreras”. Porque, ¿Cuántas veces se gana una lucha obrera y solo se enteran de la misma quienes integran la plantilla o su círculo cercano en el sindicato? Este error es habitual entre luchadores y luchadoras con más o menos experiencia. Todo apunta a que no se le da la importancia suficiente y que sumado al cansancio de tantos meses peleando o quizá a una recta final “judicializada” del conflicto, conduce a que importantes victorias que pueden convertirse en “patrimonio” de la clase trabajadora terminen perdiéndose lamentablemente por el sumidero del olvido.

Una buena rueda de prensa con la plantilla presente puede ser un buen comienzo para comunicar la victoria de la plantilla en lucha. Que los medios de comunicación, vayan o no, conozcan la victoria es importante. A continuación una buena celebración que sirva de catarsis, de revancha, de felicitación de una plantilla muchas veces exhausta, sin nada que celebrar durante muchos meses de paros, protestas en las puertas de la empresa, reuniones con la patronal a cara de perro, etc. Y finalmente algo que muchas veces se nos olvida, sacar las conclusiones de la lucha concreta para conocimiento y aprendizaje de la propia plantilla (y de otras si se pudiera). Conocer las “mañas” de la patronal, sus trampas y tácticas en contra de los intereses de los trabajadores y trabajadoras nos preparan para la siguiente vez.

Dice un camarada, con acierto, que lo que no se conoce no se valora ni se defiende. Y dice otro camarada que tenemos la mala costumbre, en estos temas, de parecernos más a la tortuga que a la gallina. La primera, en plena noche, pone de golpe 100 huevos y con mucha discreción los tapa con la arena de la playa y se va, nadie se entera. La gallina, en cambio, pone un solo huevo pero cacarea como si hubiera puesto 100 huevos juntos. Eso precisamente debemos hacer cuando los colectivos obreros ganamos luchas. Como la gallina. Debemos difundir a los cuatro vientos, explicar cómo se gano esa lucha, reconocer el esfuerzo, advertir de los riesgos y las celadas que la patronal nos reserva en el camino. Hay que hacer todo eso porque todas las victorias suman. Se convierten en nuestro legado histórico. En el ejemplo en el que inspirarnos, en la enseñanza de la que aprender los que vienen detrás de nosotros y nosotras.

“Si ellos pudieron, yo también”, “Si ellas ganaron, ¿por qué yo no?”. Así construimos también nuestra memoria histórica obrera.

Y esto no vale solo para las luchas obreras. Exactamente igual pasa con cualquier lucha social, ecologista, vecinal.

Apúntenselo por ahí. Necesitamos ser más como la gallina y menos como la tortuga.

En homenaje a las victorias de Maya, Kalise, Tubacex, Airbus, trabajadoras de residencias de Bizkaia, colectivos de limpieza, empleadas de escuelas infantiles y de seguridad privada contra Miguel Ángel Ramírez, y tantos miles de luchas ganadas y tantos miles de luchas por ganar.

Javier Delgado

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