La enfermería en el Estado Español tiene un problema de plantilla insuficiente y es que según datos de la OCDE, la ratio es de 5,7 enfermeras por cada 1 .000 pacientes, uno de los países con la ratio enfermera/paciente más bajo, estando la media en 8,8/1 000 y siendo el país con mejor ratio Noruega con un ratio de 17,6/1 000.

Esta situación se ha visto perjudicada aún más por la pandemia de la COVID-19, en la que se ven sobrecargadas de tareas, y es que según una encuesta a casi 20 mil enfermeras, el 46,5 % se ha planteado dejar la profesión. Una profesión que registra una incidencia de contagios de COVID-19 de más del doble que la población general, lo cual es un factor más que genera que el 16,5% haya tenido que solicitar la baja por ansiedad, estrés o agotamiento mental.

Esto se encrudece cuando hablamos de la lucha diaria por conciliar la vida laboral con la familiar. Debe entenderse que es una profesión altamente feminizada, sobre la que recae en mayor parte los cuidados de hijos y personas dependientes; por lo que la falta de estabilidad en un puesto (donde se han normalizado incluso contratos de días), turnos de noches, turnos de 12h o guardias de 17h o 24h; dificultan en gran medida la vida familiar y descanso de las enfermeras.

El panorama de la enfermera especialista es desolador, empezando por el acceso por vía excepcional que es extremadamente lento, tardando en ocasiones décadas o siendo muy pocas las plazas, situación similar por la vía EIR (residente), (en los últimos 5 años se han ofertado 7.143 plazas de las 325 mil enfermeras colegiadas en España). En una profesión en la que puedes pasar durante una vida laboral por sitios tan distintos como UCI, Urgencias, Atención Primaria, consultas externas o una planta de Medicina Interna, por lo que la calidad de los cuidados se resienten indiscutiblemente.

Esto es sintomático de que las especialidades de enfermería apenas están reconocidas, además de poco remuneradas, ya que el salario base durante la residencia ronda el SMI, o por  ejemplo, una de las especialidades nunca se ha llegado a ofertar como es la especialidad de “Médico Quirúrgica” a pesar de estar incluída en el RD 450/2005 junto a las 6 restantes que sí lo están.

La situación de la enfermera en España es de sobrecarga de trabajo, estrés ante un posible contagio, aún peores condiciones en el sector privado, falta de reconocimiento de especialidad y profesión, necesidad de realizar formación continuada, en muchos casos de necesidad de estudiar ante una oposición inminente con la que estabilizar su empleo.

Todo esto genera que el 91,7 % de estas entienda que es necesario movilizarse para conseguir reacciones y medidas políticas claras2.

Las enfermeras del Estado español han de llevar por bandera reivindicaciones, como el aumento de plantilla, que permitan unos mejores cuidados a la población, atención sanitaria de los centros de mayores en el sector público en el que las condiciones de las enfermeras y de los pacientes mejoren exponencialmente, reconocimiento y aumento de plazas de las especialidades de enfermería y una mejor gestión de turnos para una conciliación real de la vida laboral-familiar de las enfermeras.

David Martínez

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