Érase que se era un país donde todos debían ser iguales ante la ley, donde hacienda éramos todos, el principio de legalidad y la justicia debían cumplirse… pero llegó la maldita realidad y lo tiró todo por el suelo.

Podría ser Suazilandia, Botswana, Lesoto, o las Indias Orientales, o el País de Nunca Jamás, o puestos a imaginar el Estado “independiente” de Delaware, a estas alturas de la historia nada parece creíble.

Dentro de los presupuestos del Estado hay una partida de gastos reservados, de los que el pueblo no podía saber en qué se gastaban. Teóricamente son  para combatir el terrorismo y el narcotráfico y su carácter secreto se traduce en ausencia de justificación y supervisión externa. Parece ser que en ese país esos fondos servían para enriquecimiento particular, increíble que se reserven dineritos para gastar sin justificar y sin que nadie sepa el uso. Pero... el país no es imaginario, se llama Reino de España, ¡poco más queda aclarar!

Como en un reality show a los que  acostumbran las cadenas basura, se suceden los personajes: Roldán, Barrionuevo, Sancristobal, Rafael Vera, Francisco Álvarez, José María Rodríguez Colorado, Iñaki López, etc…de fondo el Señor X, que todo el mundo sabía quién era, pero no se debía saber; como en el otro caso de M. Rajoy que nadie puede afirmar quién es.

No hablemos ya del Emérito, que como buen Borbón, tuvo que salir por patas. Y como dijo alguien: “no importa en qué siglo leas esto”; o como dijera Talleyrand, o al menos se le atribuye a él: “Es costumbre real robar, pero los Borbones exageran”.

Obviamente, por más rey de cuentos que sea, el emérito no podía usar y abusar, comisionar, cazar, ligar rubias y llevar dinero a cuentas suizas, “solito”. Para eso se necesita una estructura nada pequeña y bastante compleja. Una estructura donde están implicados todos los que apoyan a esta Monarquía corrupta hereditaria del fascismo, desde el Señor X, hasta el M. Rajoy y las cúpulas de las fuerzas represivas del Estado. Como no iban a ser menos, estos también se han dedicado a hacer bueno aquel pasaje del Lazarillo de Tormes: “¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos y callabas”

Los episodios puestos de manifiesto por el ex comisario Villarejo, que por supuesto formó parte del grupo antiterrorista, o sea, que pudo tener acceso a las prebendas de los gastos reservados; nos abren la boca de par en par a medida que conocemos hasta donde llega la corrupción.

Este “perla” ha puesto de manifiesto, aunque en el NO-DO, se trata de pasada, cómo los dos partidos alternantes en el poder, pagan servicios para espiar a judicatura, abogacía  o común mortal, sin ninguna otra utilidad que sacar ventaja política. El caso Nicolás, la Operación Cataluña, el Caso Pinto, la Operación Tándem, el incendio de la Torre Windsor o tantas otras que nunca conoceremos.

Todo esto es posible, aunque parezca increíble y, aunque ahora se sepa, como la presidente de Madrid, la IDA, favoreció a su hermano para comprar con nuestros dineros mascarillas a 10, 20 o 1 000 veces su valor… .qué mas da.

Mientras tanto, en  suite de lujo, con  guardaespaldas pagados por el pueblo trabajador, el emérito campechano se plantea regresar; mientras  blanquean los delitos  porque el rey es inviolable e irresponsable penalmente y porque así lo son quienes  bailan con él.

Como árbol podrido, a este país hay que sanearle  las ramas, empezando por la copa y llegando hasta la raíz. Así regresara de su tumba Monsieur Guillotine y se llevara a la  chusma que el fascismo ha plantado en este país,  pobre país, imaginario, triste y corrupto. Pero no puede ser solo un personaje por más fantasmagórico que fuera, solo el pueblo organizado puede arreglar este desaguisado. Solo al pueblo consciente, al proletariado, le corresponde esta tarea histórica.

Juan Luis Corbacho