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Un Congreso para la historia.

La realización del XI Congreso del PCPE supuso un acontecimiento histórico para la vida interna del Partido. Todo un reto el que asumimos desde el Comité Central hasta la última célula, teniendo que afrontar una compleja situación de pandemia en la que llevar a cabo el marco de debate más importante que existe para un Partido Comunista.

El rápido desarrollo de los acontecimientos, determina que el Partido de la revolución debe adaptarse a las circunstancias concretas que impone la lucha de clases. Por ello no cabía seguir demorando la celebración del XI Congreso.

Sin reparos, desde el Comité Central se elaboró toda una estructura que posibilitara dicho debate en las mejores condiciones posibles. La dirección telemática por parte de Mesa del Congreso desde la Sede Central del Congreso, la creación de Subsedes para la participación telemática, teniendo en cuenta las medidas sanitarias necesarias, y el empleo de herramientas telemáticas para dotar de las garantías precisas de cara a las votaciones, posibilitaron cumplir exitosamente la celebración del evento y deja un aprendizaje muy importante de cara a eventuales situaciones que podamos enfrentar.

El desarrollo de la lucha de clases reafirma nuestras tesis políticas.

Tal y como afirmamos en nuestras tesis, el capitalismo ha creado a nivel internacional, en términos generales, la base material necesaria para la construcción de la sociedad socialista. Es decir, que hoy ya existen las condiciones objetivas para la toma del poder de la clase obrera a nivel internacional, acabando con la propiedad privada de los medios de producción, que no solo supone un freno constante para las necesidades y el bienestar de la humanidad y el planeta, sino que ya es un grave peligro para la supervivencia.

Como ejemplo actual, no hay más que ver que los monopolios internacionales actúan de forma parasitaria para asegurarse su posición económica. El negocio es redondo... para unos pocos. Para la mayoría social: miseria y pandemia.

Tras financiar con dinero público la génesis de las vacunas durante la actual pandemia1, el incremento de los beneficios, ¡netos!, se marca ya por valor de más de 24.000 millones de euros para los monopolios privados que fabrican las vacunas2.

La conclusión , cristalina como el agua de manantial. La clase trabajadora financia con dinero público y la génesis de las vacunas se realiza en los centros de trabajo (por personas asalariadas) donde estas empresas únicamente participan de la propiedad. Sin embargo, los beneficios son acumulados y gestionados por dichas empresas, a la vez que se mantienen los derechos de patente, impidiendo que, no solo estas vacunas, sino numerosos fármacos puedan emplearse masivamente para el tratamiento de enfermedades que hoy pueden ser erradicadas o enormemente paliadas, y que azotan a millones de personas en los países menos desarrollados. El capitalismo es barbarie.

A nivel estatal, la grave situación social no permite seguir aplazando la creación de estructuras democráticas de masas y el fortalecimiento de las organizaciones obreras, que a la vez que enfrenten de forma efectiva las problemática diarias de la mayoría social, rompan la dinámica de pacto social y hagan ganar terreno a la clase trabajadora en la correlación de fuerzas frente al capital.

Un contexto de altos niveles de sobreexplotación y carestía de la vida, con una progresión histórica cada vez mayor de la desigualdad entre las rentas del capital y las del trabajo, que cada vez es más desfavorable para quienes tenemos que vender nuestra fuerza de trabajo a cambio de un salario.

La subida de la luz con records semanales para beneficio de la burguesía, la privatización de las pensiones públicas y el retraso de la edad de jubilación, el enriquecimiento de la patronal de la sanidad privada al calor de los conciertos que parasitan el erario público, la represión a cualquier intento de autodeterminación de los pueblos del estado español, la crónica precariedad en el empleo (principalmente en mujeres y jóvenes), y las tibias medidas económicas tomadas por el gobierno que acaban parando principalmente en manos del capital, son síntomas de un proyecto caduco, nacido tras la Constitución de 1978 para darle continuidad al poder de las grandes rentas levantadas durante el franquismo y que tiene en los frecuentes episodios de corrupción de la monarquía de los Borbones la guinda para un pastel que ya viene oliendo a rancio demasiado tiempo.

Nuestra apuesta por un Frente Obrero y Popular por el Socialismo ofrece el marco de alianzas necesario para construir una nueva sociedad que haga superar todos estos problemas, a través del ejercicio de la clase obrera en el poder, hacia la construcción de una república socialista de carácter confederal.

Ante todo este escenario, es un requisito fundamental el fortalecimiento de la herramienta, del “Partido para el poder obrero y la revolución” como dicta el lema de nuestro XI Congreso. Para ello el XI Congreso mandató tres principales requisitos en los que debe centrarse el Partido a nivel interno:

  • La ética revolucionaria como característica principal de la militancia del PCPE. Para ello el Partido trabaja esta cuestión en cada uno de los informes y materiales de formación, se ha realizado con éxito el I Campamento de la JCPE, donde se remarca esta característica fundamental para construir la nueva sociedad, a través del respeto y la confianza en las masas, y alejada de la mentira, la calumnia y los valores de la burguesía.
  • El trabajo de masas, labor imprescindible de cada militante. Porque es desde las estructuras y espacios donde se organizan las masas, desde donde realmente se puede comprender los problemas que les afectan, para ligarlos con la problemática general. Porque es desde estos espacios y junto a estas, como se construye la necesaria alianza revolucionaria, a través de la intervención del Partido.
  • El desarrollo de un Aparato Central fuerte. Para poder ir avanzando en las capacidades de intervención y trabajo del Partido en tareas cada vez más ambiciosas. Para poder dedicarle más tiempo a hacer política en la acción diaria y a la formación, a través de las herramientas necesarias, una mejor organización y un fortalecimiento del trabajo colectivo de las Secretarías del Comité Central, así como de los Comités Intermedios y las células.

A un año de la celebración de nuestro histórico XI Congreso, miramos atrás con la confirmación de lo acertadas de las tesis aprobadas, para mirar hacia el futuro necesario para erradicar la explotación del hombre por el hombre y construir la nueva sociedad, la del hombre y la mujer nueva. Esta es la tarea de la militancia del PCPE y de la JCPE.

Francisco Valverde


 

 

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