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De la misma forma que Vox ha lanzado su “reconquista” del Reino de España,    ha organizado su expansión internacional, mirando codiciosamente América. Si por estas tierras, su base es el nacionalcatolicismo español, allende los mares renueva el colonialismo más reaccionario, desean unir a los fascistas a los dos lados del Atlántico.

Comparte con el resto del espectro político español tanto de derechas como izquierdas esa mirada colonial hacia América Latina que, de forma  clasista y racista, establecen la línea entre el bien y el mal, definida básicamente por la defensa de los intereses de las multinacionales españolas y el IBEX 35. Ambos quieren ser la representación de América Latina en Europa.

Aunque Vox inició contactos con sus afines europeos,  esos lazos no llegaron a fortalecerse, el reparto del poder en esas familias políticas está consolidado con líderes  como Orbán o  Le Pen. Al ser nuevos estaban en desventaja y, en 2020, fijaron su atención más allá de Europa absorbiendo la red creada por  Aznar con FAES.

Para “guerra cultural”, constituyeron la fundación Disenso, inventaron el concepto de Iberosfera,  pretenden reunir a los países con pasado cultural común, con España como centro y una marcada línea imperialista. Además de la difusión constante de su discurso por los mass media y redes, cuentan con periódico propio, La Gaceta de la Iberosfera, plagado de contenido tendencioso, tildan a gobiernos progresistas como narcodictaduras, totalitarismos,  etc., alabando los gobiernos de la extrema derecha y  renegando de cualquier concepto o idea  internacionalista.

Su intención es tejer una gran internacional ultraderechista. Para ello han creado el  Foro de Madrid, cuya carta fundacional ha sido firmada por fascistas de todo pelaje. La estrategia es  defender férreamente a todas las formaciones y líderes de derechas en  América Latina, como Leopoldo López, Jeanine Añez, Rafael Piñera, Keyko Fujimori o Iván Duque.

Prestan especial atención a la juventud e influencers, tienen estrechos vínculos con el Instituto Superior de Sociología, Economía y Política,  con becas para jóvenes líderes sociales de la derecha. Con sede en Madrid,  este centro privado fundado por Marion Maréchal- Le Pen, quien considera demasiado moderada a su tía, comparte con Vox su visión y objetivos: frenar a la izquierda allá donde aparezca y profundizar la batalla cultural adaptándola a los nuevos tiempos.

La organización mexicana El Yunque, secta de guerreros de Cristo, que a través de multitud de asociaciones pantalla como Hazte Oír o Citizen Go, apoya a Vox desde su nacimiento y dedica ingentes recursos  contra cualquier idea mínimamente progresista, ideologizan la doctrina cristiana para fundamentar su furibundo anticomunismo y proyecto autoritario neofacista.

En su discurso, la nación y la xenofobia son fundamentales, aunque se muestran favorables a la migración latinoamericana, en especial de Cuba y Venezuela,  con el  objetivo de ser amable para la sociedad latina,  esperando atraer votantes que compartan su religiosidad y valores ideológicos.

El integrismo político católico occidental, sus organizaciones y partidos políticos fundamentalistas, como Vox, no solo utilizan la religión como factor legitimador cultural-político, incorporan también el negacionismo del cambio climático y, sobre todo, el fundamentalismo patriarcal, con su embestida contra el feminismo, los derechos de las mujeres y LGBTI, sino además es  manifiesta y decididamente neoliberal. Su modelo es la economía del libre mercado, el capitalismo salvaje, una sociedad sin regulaciones: libertad burguesa, educación, sanidad, justicia y seguridad privada, incluida la libre venta de armas a particulares.  En sus palabras: “Cuanto menos Estado, más libertad para los ciudadanos”.

Su avance es vertiginoso, sus medios muchos.  Los nuestros: la organización popular para dar la batalla de ideas, iniciada por Fidel.

Tatiana Delgado Plasencia.