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El 28 de septiembre, Día internacional por la Legalización y Despenalización del Aborto, está marcado en nuestra agenda revolucionaria porque las mujeres y toda la clase trabajadora continuamos reivindicando el ejercicio pleno de este derecho, porque increíblemente a día de hoy el capital, con el gobierno de turno, todavía pueda decidir sobre nuestro cuerpo, pueda “legalizar” el aborto, conseguido después de la incesante lucha del movimiento feminista, o pueda volver a ilegalizarlo a su antojo. Algo tan básico como el ejercicio del derecho a decidir está aun hoy limitado y privatizado.

El derecho al aborto vuelve a estar en cuestión gracias a los señores del Partido Popular que tiempo ha decidieron presentar recurso a la vigente ley al Tribunal Constitucional, con lo que años después puede erigirse en juez y parte contra el derecho al aborto, abriendo viejos y nuevos debates, pretenden seguir decidiendo sobre nuestro cuerpo y mas allá de lo que decidan sus señorías nuestra respuesta es la misma: Aborto Libre, Seguro y Gratuito.

Aunque la Ley Orgánica 2/2010, se denomina de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo no garantiza una libertad plena del derecho a decidir, ni los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres y en especial para las de clase trabajadora y sectores populares con menos recursos.

La normativa actual favorece el ejercicio del derecho al aborto en unos plazos determinados, aunque no para todas las mujeres y de todas las edades, está muy lejos de garantizar el aborto libre. Las largas listas de espera de la cada vez mas privatizada seguridad social, la falta de regulación de la “objeción de conciencia” del personal sanitario, el protocolo, que te obliga a recapacitar sobre “la dura decisión”, como si las mujeres no pudiéramos tener las ideas claras y ver el aborto como algo no traumático, sino como una decisión consciente y consecuente, y la burocracia establecida, que más que facilitar parece ideada para hacerte desistir de tu decisión, conlleva que las mujeres que se someten a un IVE sea en un 90% en clínicas privadas, bien pagando la seguridad social o bien pagando ellas mismas, para realizarlo en el tiempo establecido en la propia ley. Son algunos ejemplos de sus limitaciones, que dejan claro que en el capitalismo cualquier derecho, incluido el aborto, es un negocio más.

Esta situación empeora cada vez más, a medida que empeoran los servicios públicos, el sistema sanitario, los servicios sociales, la educación, a causa de los recortes presupuestarios se abandonan los pocos recursos existentes que abordaban el resto de aspectos de la ley, que nació y sigue sin ficha presupuestaria. Apenas se invierte en educación afectivo sexual en el sistema educativo, tanto en el ámbito formal como en el informal. No se implanta a nivel público la necesaria coeducación que conlleva la desaparición de los estereotipos de género, tan perjudiciales para nosotras o cualquiera que no quiera cumplirlos y que obligan a vivir dentro de unos cánones que no nos pertenecen.

Un sistema educativo que eduque en igualdad, libertad y diversidad, que nos permita crear relaciones sanas y respetuosas. Una educación que conlleve la desaparición de los estereotipos de género tan perjudiciales y nos impone violencia, relaciones tóxicas que incluso nos matan. Una educación que nos permita conocer la libertad sexual, abierta y libre de prejuicios, que nos permita decidir sobre nuestros cuerpos, sobre nuestros derechos, sobre la construcción de nuestra vida.

Es por esta vía que se puede dar el necesario cambio en la sociedad, que sitúe a mujeres y hombres en el mismo plano, de personas libres e iguales. Y frente a la pretensión reaccionaria de tumbar todo lo conseguido es necesaria una lucha constante a favor de nuestros derechos, daremos la batalla en las calles no solo a la pretensión de tumbar la vigente ley de plazos, sino para que se aborde de forma integral el derecho al aborto.

Organizarnos y luchar, acabar contra el tandem capitalismo-patriarcado que continúa explotándonos y oprimiéndonos, es el único camino para poder decidir sobre nuestro propio cuerpo, sobre nuestra propia vida.

Tatiana Delgado