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Editorial Septiembre 2021

Imposible iniciar este Editorial sin reiterar nuestra posición respecto a los cuatro elementos informativos centrales del verano. Necesariamente debemos hacerlo de forma sucinta y abordando solo algunos aspectos de la complejidad de aspectos que se entrecruzan en todos ellos, pero, aun así, no dejaremos de denunciar cómo se sustancian algunas de las grandes mentiras de esta sociedad decadente incapaz de resolver su realidad de crisis estructural y constante contradicción entre bloques dominantes y de éstos con los pueblos.

CUBA: La fortaleza revolucionaria sedimentada en la unidad del Pueblo y el Partido logra derrotar el enésimo golpe contra el Socialismo y la Independencia de la Patria. Un nuevo capítulo de la guerra mercenaria y total que atiende todos los flancos posibles, con especial hincapié en el uso criminal de las redes sociales, ha ocupado todas las pantallas. Innegable su centro en la Casa Blanca y Miami, pero con tentáculos muy arraigados en España. La beligerancia compartida de los editoriales de todos los medios de comunicación burgueses demuestra la unidad de objetivo de todos ellos respecto a Cuba. Unidad replicada en el tablero político con las constantes denuncias de los más (PP, PSOE, VOX, Ciudadanos) a la inexistencia de democracia, y el silencio vergonzoso de los menos (UP).

La clara vinculación de los sectores más activos de la gusanera contrarrevolucionaria de Cuba y Venezuela con el PP y VOX, sitúa a esta basura humana en disposición de ocupar el espacio provocador y palicero que le asignen las cloacas del estado en cada momento frente al movimiento obrero y popular en general, pero muy especialmente, contra la militancia comunista.

Se hace por ello imprescindible mantener la movilización, apoyo y solidaridad activa con la Revolución cubana, en la dura batalla ideológica que nos impone el imperialismo y sus secuaces y medios de desinformación.

AFGANISTÁN: 41 años después se sigue demostrando que teníamos razón cuando defendimos la legitimidad del gobierno del Partido Democrático del Pueblo y la acción internacionalista del Ejército Rojo defendiendo un Afganistán laico y de progreso con igualdad de derechos para todas las personas al margen de su sexo, religión o cultura. Los EE.UU y Arabia Saudí fueron los responsables de armar a las bandas criminales que han sumido en la barbarie a esta nación milenaria desde su triunfo militar en 1992.

La misma izquierda que se puso del lado de “Rambo” cuando las mujeres llegaron a ser mayoría en la Universidad de Kabul, hoy se rasga las vestiduras por los derechos de las mujeres afganas y exige a la misma “Comunidad Internacional” que los creó, que acabe con el gobierno Taliban. ¡Ya no hay espacio para tanta desvergüenza!

Expulsemos las garras imperialista de Afganistán y del Oriente Medio y sus pueblos sabrán encontrar las vías de superación de esta realidad ingobernable que se inició con la ocupación colonial británica en el siglo XIX y que, aparentemente, acaban de culminar los EE.UU y sus aliados.

Una sola voz que en el Parlamento hubiera denunciado el carácter imperialista de la presencia militar española en Afganistán, legitimaría las críticas que ahora tampoco escucharemos en esa Tribuna de tartufos de la OTAN. La necesidad de levantar un amplio movimiento popular contra la Guerra Imperialista y la presencia mercenaria del Ejército español en el exterior -16 países en este momento-, es una prioridad de nuestra agenda política.

CAMBIO CLIMÁTICO: La evidencia y el fundamento científico de la emergencia climática que vivimos, exige adoptar decisiones reñidas con la existencia del capitalismo. Es incompatible la dictadura de los monopolios –eufemísticamente llamada economía libre de mercado- con el desarrollo de medidas que frenen la devastación del medioambiente. Repetimos la idea: ”Si no es rojo, no es verde”. Solo un modelo social que ponga en el centro de sus prioridades las necesidades de las personas y no del mercado, y que adopte todas sus decisiones estratégicas sobre la base de posiciones democráticas y científicamente informadas al margen de lobbys empresariales, puede revertir el aparente punto de no retorno en el que nos encontramos. El giro verde del sistema no es otra cosa que un nuevo intento para tratar de extender en el tiempo el ciclo de reproducción ampliada del capital. ¿Acaso devastar el territorio con placas solares y molinos eólicos es sostenible para el medioambiente? ¿Lo es cambiar la flota y construir nuevas infraestructuras de transporte? ¿Y potenciar el negocio minero devastando lo que sea necesario, en pro de la consecución masiva de metales y tierras raras? No, no y no.

EL ROBO DE LA FACTURA ELÉCTRICA: En pocos casos queda más claro que con las eléctricas el carácter del gobierno como consejo de administración de las grandes empresas. Un robo manifiesto de monopolios que, fruto del entramado legal construido desde la dictadura de Primo de Rivera, actúan de forma absolutamente impune contra los intereses del pueblo trabajador con el único objetivo de aumentar los dividendos de sus accionistas. Uso del territorio y de los recursos fluviales y marítimos, expulsión de población para construcción de pantanos, contaminación consentida durante décadas en centrales térmicas insostenibles, centrales nucleares que siguen funcionando más allá de su vida útil, puertas giratorias de ministros y presidentes…como expresión del carácter de clase del Estado, lo son tanto como la factura de la luz que se nos carga en la cuenta cada mes con conceptos ininteligibles.

Solo con la nacionalización inmediata del sector energético, obviamente sin ningún tipo de compensación por ello, se puede abrir un escenario diferente que dé solución tanto al problema inmediato del precio de la luz, como al futuro social y medioambiental del sector energético en España. Mientras tanto, como parte de las medidas de urgencia social que debiera adoptar un gobierno mínimamente progresista, exigimos la paralización inmediata de cualquier tipo de corte en los suministros eléctricos a las familias con ingresos inferiores o iguales al SMI y demás familias con dificultades económicas.

Con estos antecedentes y la evidencia desarrollada en el Editorial anterior, de que la crisis sanitaria de la COVID-19 solo ha servido para que el gran capital pueda redefinir sus políticas sobre la base de una mayor desvalorización de la fuerza de trabajo y el saqueo de las finanzas públicas, es urgente adoptar todas las medidas necesarias para enfrentar sus planes.

Tomar las decisiones necesarias para acabar con la actual espiral de desmovilización y derrota, nos obliga como Vanguardia a dar los pasos necesarios para corregir dinámicas que se han demostrado incapaces para levantar la imprescindible contraofensiva obrera y popular que acorrale a nuestro enemigo de clase.

Hay que definirlos y concretarlos para abrir espacios de análisis compartido que propicien una intervención sostenida común, fruto de la cual se articulen marcos unitarios de trabajo de masas entre las organizaciones políticas y sociales del movimiento obrero y popular. Una experiencia imprescindible para recuperar la confianza desde la que sea posible hacer las cosas de una forma diferente y, consecuencia de ello, proyectar/proyectarnos como referencia confiable en todos los espacios de masas en los que intervenimos y crear nuevos.

Responsabilidad que asume el PCPE y la JCPE y quiere compartir con quienes, desde esta visión unitaria y movilizadora, superadora de sectarismos y debilidades que tanto han condicionado la realidad de las organizaciones políticas y sociales de la izquierda revolucionaria, consideren necesario abrir nuevas dinámicas de trabajo que nos sitúen como alternativa confiable de los elementos más avanzados y conscientes del movimiento obrero y popular.

Para avanzar en la defensa de los intereses de la clase obrera y el pueblo, vinculando nuestras consignas con la realidad material de las masas, es necesaria una intervención de masas que aumente nuestra capacidad de dirección política y, junto a ella, definir una correcta política de Alianzas acompañada de una superior capacidad táctica.

No hay otra alternativa de avance en el escenario actual de debilidad en el que, cada cual por separado, tratamos de frenar sin éxito la ofensiva global del capital.

En el trabajo compartido para enfrentar las consecuencias de los Fondos de Recuperación y denunciar la realización de la Cumbre de la OTAN en España para el 2022, se nos presenta una oportunidad que no podemos desperdiciar.