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Editorial Julio-Agosto 2021

ESPAÑA, SEGUNDO VERANO PANDÉMICO Y EL CAPITAL APROVECHA LA SITUACIÓN (PARA SU BENEFICIO)

Tras más de 16 meses del primer confinamiento y 80.800 fallecidos reconocidos a finales de Junio por las estadísticas oficiales, es imposible dudar del alcance estructural de una pandemia que ha convulsionado nuestro país y normalizado la barbarie.

Todo se ha visto afectado, nada ha quedado al margen, pero frente a las ensoñaciones idealistas de caminar hacia un mundo mejor, la realidad es que nada ha cambiado en positivo. La base material de esta sociedad - razón y causa última de todo lo que ocurre-, no solo permanece incólume, sino que, durante estos meses, los centros de poder económico y ejecutivo han sido capaces de implementar el proceso que debe permitirles iniciar un nuevo ciclo fundamentado en una mayor explotación de la fuerza de trabajo, y orientado a producir un cambio estratégico de largo alcance en la formación social española para, una vez más, tratar de revertir las graves dificultades que enfrenta el proceso de acumulación de capital en nuestro país. No será un cambio estructural porque la esencia de la explotación –plusvalía- y la contradicción entre el carácter cada vez más social de la producción y la propiedad privada de los medios de producción y cambio, no está en cuestión, pero sí proyecta un cambio civilizatorio en el que la concentración de capitales y la sobreexplotación derivada de la necesidad de incrementar de la plusvalía absoluta y relativa, vislumbra una sociedad crecientemente segregada, con amplios sectores del pueblo excluidos y marginalizados, que consolida su triunfo y dominación ideológica con la respuesta violenta frente a las capacidades de resistencia colectiva de la clase trabajadora.

En un sistema que destina todos los recursos económicos y científicos a ese fin, la creciente individualización de las relaciones laborales y sociales, se convierte en un objetivo imprescindible para el mantenimiento de la dominación burguesa. Como razón última de una sociedad insolidaria que busca arrinconar todo el acumulado de experiencias de lucha y resistencia creado por las clases explotadas y desposeídas a lo largo de la Historia, el discurso de la competitividad y el individualismo es nuestro principal enemigo. Quieren un pueblo trabajador dividido, para someternos y dominarnos, y con la única referencialidad social propia del consumidor, el chovinismo y la identidad construida al margen de la clase.

Son décadas en este intento, en el que el papel cómplice de reformismo político y social/sindical ya ha pasado a ser orgánico, pero han sido estos meses cuando han aprovechado la circunstancia sobrevenida de la pandemia para acelerarlo todo y armar la compleja estructura que debe permitirles iniciar, en las mejores condiciones posibles, un nuevo ciclo marcado por el aumento de la concentración y centralización de capital. El “esto ha venido para quedarse” tiene un marcadísimo carácter de clase, es la frase señera, la consigna de quienes dominan la sociedad, y solo en manos de la clase obrera y del pueblo organizado en general, está la posibilidad de reorientarse y ponerse al servicio de la mayoría social.

Ni verde, ni social.

El “nuevo” capitalismo no es más que destrucción y violencia medioambiental y social. El cambio no está en sustituir los medios de transporte, sino la razón social del mismo. Igual con las energías y el uso de las materias primas. La prioridad, la urgencia, es poner al servicio de la Humanidad y el Planeta (somos lo mismo), la totalidad de los conocimientos científicos y capacidades técnicas para hacer viable la existencia socialmente desarrollada de los más de 7.000.000 millones de personas que habitamos el Planeta. Pero eso significaría planificación, racionalidad en la producción, decisiones democráticas científicamente informadas y autolimitación social consciente y responsable es inviable en el actual sistema de explotación. Solo el Socialismo ofrece la implementación de esas características y su aplicación. No son conciliables las necesidades del capitalismo con las de la Humanidad.

Necesitamos articular un fuerte discurso de oposición capaz de confrontar y desentrañar el alcance de toda la mentira que se esconde tras los mensajes de sostenibilidad social y medioambiental de las multinacionales y los gobiernos/voceros a su servicio. Si no es rojo, no puede ser verde.

¡BIENVENIDA FRAU VON DER LEYEN!

Como homenaje sin gracia al centenario de Berlanga, la institucionalidad del Estado recibió con vítores y en sede patronal a la Presidenta de la Comisión Europea.

Miles de millones de € condicionados a reformas/ajustes en material laboral, fiscal y de pensiones que pagará el pueblo trabajador con más impuestos y recortes y que recibirá casi en exclusiva la oligarquía sedienta de la lluvia de millones que regará sus negocios. De los 140.000 millones que la UE entregará al Estado español, el 40% se destinarán a lo que denominan “transición verde” y el 28% a los llamados cambios tecnológicos. Resumiendo, un 40% para las energéticas y un 28% para telecomunicaciones.

¿En realidad es eso lo que necesita el pueblo trabajador? Sin duda no.

¿Servirán para cambiar el modelo productivo o seguiremos orientando la economía al objetivo de alcanzar cuanto antes los 80 millones de turistas? Se responde por sí sola.

¿Se ha informado al pueblo español que como garantía de devolución de estos millones se ha puesto encima de la mesa el sistema público de pensiones? Para nada.

Es necesario actuar frente a esta nueva agresión a los intereses y necesidades del pueblo trabajador con información, organización y lucha coordinada. El PCPE ya está comprometido y dando los pasos precisos para levantar la respuesta necesaria que, desentrañando todos los aspectos del nuevo periodo que se abre con los Fondos de Recuperación, debemos activar, denunciando su carácter de clase y exigiendo que la verdadera urgencia es un Plan Urgente de Emergencia Social. Una vez más, solo el pueblo organizado, salva al pueblo.

INDULTOS

Imposible acabar este Editorial sin el tema estrella de las últimas semanas y mantra de la alienación y el embrutecimiento ideológico y cultural de lo que el mes pasado calificamos como la “España más rancia”. La incapacidad histórica del poder burgués en España para resolver de forma integradora la realidad plurinacional del Estado, se expresa con toda su crudeza con el mal denominado problema catalán, que bien debiera llamarse el problema burgués español.

Con los indultos, el gobierno de coalición socialdemócrata, de acuerdo con los sectores más avanzados de la patronal y la Comisión Europea, ha realizado una apuesta por la distensión, al objeto de lograr la estabilidad política necesaria para la más eficaz implementación de las reformas exigidas por la UE, para la entrega de los Fondos de Recuperación y abrir un nuevo periodo de paz social sin problemas por resolver. Un intento legítimo, pero absolutamente insuficiente para resolver democráticamente nada.

La consagrada negación del derecho a la autodeterminación y la existencia de la monarquía, son piedras angulares de un poder reaccionario incapaz de construirse sobre la base de la unión de pueblos libres y soberanos. Consecuentemente, su sostenimiento hace irresoluble de raíz cualquier dificultad derivada de este hecho.

Solo la clase obrera en el poder puede ser la garantía de un nuevo proyecto de estado democrático, plural y unitario en el que se puedan sentir representados el conjunto de pueblos y naciones que conforman en la actualidad el Estado español. Un proyecto legitimado por el reconocimiento al derecho a la Autodeterminación y cuyo paradigma nacional, necesariamente, debe romper con toda la historia de opresión y represión de las clases dominantes en España y sentirse únicamente vinculada a la historia de las mejores tradiciones emancipatorias y de lucha de la clase obrera.

Por esa razón, porque solo un nuevo proyecto de estado republicano, socialista y fundamentado en el reconocimiento al derecho a la autodeterminación, puede abrir la vía para la superación definitiva del conflicto territorial que hoy enfrenta a las distintas burguesías, el PCPE sigue reclamando la Amnistía para todos los presos y refugiados políticos existentes en España. Todos ytodas ellas son resultado y expresan las altas cotas represivas que en la defensa de su mercado/estado, puede llegar a alcanzar la burguesía en el desarrollo normal de su poder.

Cuba vuelve a arrasar en la ONU

El pasado 23 de junio, Cuba socialista volvía a ganar otra batalla diplomática internacional, aislando a EEUU y la entidad sionista de Israel, y recibiendo el apoyo de 184 países que condenan el bloqueo criminal que sufre desde hace más de 60 años.

La lucha de clases internacional se agudiza, pero el pueblo cubano sigue dignamente en pie a 80 millas del imperialismo yanki. Un ejemplo para los y las revolucionarias del mundo.