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La Solidaridad como factor ideológico para derrotar la hegemonía cultural de la burguesía y, también, de acción con capacidad para levantar tupidas redes de apoyo mutuo y unidad de clase. Un valor forjado en la experiencia, imprescindible para generar amplios escenarios de movilización y, sobre todo, necesario para forjar el acero de la militancia revolucionaria. De todo eso es de lo que queremos hacer unos breves apuntes en estas 600 palabras.

El individualismo, la competitividad y lo que ahora llaman “emprendimiento”, que no deja de ser lo mismo pero usando un metalenguaje que trata de eliminar lo negativo del egoísmo y la insolidaridad, son valores intrínsecos a la realidad material de la burguesía. Como clase poseedora, que necesita mantener permanentemente activo el ciclo de reproducción del capital, no puede permitirse ayudar a sobrevivir a su competidor.

Esa situación propia de su existencia, forma parte de la ideología dominante porque es la clase hegemónica. Hasta aquí todo claro, pero aún es más nítido, si le contraponemos la solidaridad/apoyo mutuo como valor imprescindible de la clase obrera por su realidad material. La clase que todo lo produce, pero no posee los medios de producción, necesita de la solidaridad para vivir y, sobre todo, requiere del apoyo mutuo de sus hermanos y hermanas de clase cuando realiza el acto más consciente de su existencia colectiva: la Huelga.

Por eso aprovecho esta tribuna de UyL  para reclamar la necesidad de la Solidaridad de clase. Requisito sin el cual nos es imposible quebrar la estrategia de dominación de la burguesía, la que le permite seguir explotándonos y oprimiendo, a la vez que generando y manteniendo amplios consensos sociales, a pesar del paro, la precariedad y la creciente desvalorización de la fuerza de trabajo que hace que cada día más trabajadores y trabajadoras sean pobres. Todo un ejemplo de dominación y sometimiento ideológico que necesita de experiencias contrapuestas para ser derrotado. Sin el ejemplo de la unidad de clase, como fuerza social capaz de derrotar a la burguesía y torcerle el brazo, es muy difícil –digamos que casi imposible- que se generen los cuadros obreros suficientes para, como dice el título, recuperar el movimiento obrero en cualquiera de sus dos expresiones –la política y la sindical-.

De ahí que, no más que nunca pero sí como siempre, la consigna de “cuando tocan a uno, nos tocan a todos” es absolutamente necesaria. La Unidad de la clase se expresa en la Solidaridad que se genera en el apoyo que recibe del conjunto del sector, empresa,... o barrio, quien movilizado confronta con los intereses de la burguesía en defensa exclusiva de los propios. Siempre fue así, por eso se fundaron las Uniones y las Federaciones y el sindicalismo era Sociopolítico; para permitir esa movilización generalizada que trasciende los límites de quienes estaban directamente afectados. Y por eso, para quienes han optado por destruir el sindicalismo de clase y, en el mejor de los casos, convertirlo en una mala asesoría jurídica de ámbito corporativo, lo primero que había que destruir era la Solidaridad. Ya no hay convocatorias generalizadas, ni se piensa en espacios de protagonismo compartido con otros sectores y empresas, o con el movimiento popular (vecinal, estudiantil,…), ¿para qué? Asamblea, participación y solidaridad van de la mano y son muy malas consejeras para quienes solo piensan en defender su posición –o puesto de trabajo- en el sindicato.

Quien escribe estas líneas vivió su primera lucha sindical apostado durante semanas en la puerta de un bingo, rodeado de compañeros y compañeras de todos los sectores, hasta ganarle el pulso a la empresa. ¿Acaso ha dejado de ser posible, hay alguna razón material que lo impida? En absoluto, en consecuencia, ¡vamos a por ello!

Paco Salens Montllor