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No debería ser complejo valorar lo que debe hacer una organización sindical el día de la clase obrera, en ese día que mundialmente conmemora la lucha con huelgas y muertos por la jornada de 8 horas hace más de 135 años, cuando en la actualidad, en muchas empresas se siguen trabajando más horas sin cobrarlas ni cotizarlas.

No debería ser complicado valorar qué hacer, cuando las reformas laborales por las que se convocaron huelgas generales siguen vigentes.

Debería estar clara la posición sindical frente a los masivos despidos en las empresas con altísimos beneficios que además han sido saneadas con dinero público.

Tampoco debería haber discusión sobre la defensa del sistema público de pensiones frente a los ataques del sector financiero, tratando de endurecer las condiciones de acceso a la jubilación con la pretensión de hacerse con parte del negocio.

Pero un año de pandemia lo complica todo, y  hemos pasado de aplaudir en nuestros balcones a los servicios esenciales, muchos de ellos públicos, limpieza, transportes, administración, sanidad… a estar hartos de los ERTE, ERE y demás miserias, pues  cuando no hay estrategia en la dirección de los Sindicatos mayoritarios, ni los objetivos son claros y compartidos por la clase obrera, se puede caer en la ratonera institucional, dejando atrás a la clase obrera que lucha.

Se llevaban años donde las manifestaciones del 1 de Mayo, salvo honrosas excepciones, eran procesiones, la reivindicación no estaba presente salvo en la pancarta de cabecera, Primeros de Mayo en los que no había casi carteles en las calles, y los que estaban eran de partidos, como el PCPE. Las manifestaciones eran la antesala de una fiesta para los afiliados.

El año 2020 no hubo MANIFESTACIÓN del  1º de Mayo, pese a que algunas organizaciones lo intentamos, en todo caso, tenía explicación. Por eso, y porque la situación de la clase obrera es cada día más compleja, con miles de falsos autónomos, cantidad de juventud sin empleo o en condiciones de semiesclavitud, con un alto porcentaje de mujeres subempleadas, es necesario estar en la calle, exigiendo a los gobiernos políticas sociales. Esa es la función de los sindicatos, negociar, presionar  y acordar en defensa exclusiva de los intereses de la clase trabajadora. Cuando una de las patas como es la presión, se olvida, lo que tenemos es el PACTO SOCIAL, donde para evitar la presión alcanzamos un acuerdo de estabilidad política con la eterna justificación del mal menor.

El Sindicalismo mayoritario e institucional en el Estado español ha optado por el PACTO aún sin acuerdo, dan estabilidad a cambio de promesas que pasados los años siguen sin cumplir, porque las políticas económicas no se hacen en el Congreso, se hacen en Bruselas, y el sindicalismo todavía ni se ha internacionalizado, ni es capaz de sacar nada de las mesas de negociación si no cuenta con el apoyo de la movilización previa de la clase trabajadora.

Ver cómo en los congresos de los grandes sindicatos, las distintas administraciones asisten como invitados y ceden sus locales y palacios a precios de coste, debería de dar una pista de por dónde se cobran esos llamados pactos.  

Pero la foto de este Primero de Mayo no fue la de la clase obrera reclamando trabajo con derechos, sin lugar a dudas fue la de los ministros llamados progresistas paseando en grupo en la manifestación de Madrid. Ministras y Ministros que no derogan las reformas laborales del PP y del PSOE, aunque lo hayan prometido, se manifiestan contra políticas que deberían corregir, ni a Berlanga se le hubiese ocurrido. Un gobierno que sigue desahuciando trabajadores por no poder pagar el alquiler mientras subvenciona ERTE a empresas que despiden. Un gobierno que se dice progresista, pero sigue manteniendo en prisión a raperos o independentistas por opinar, mientras ladrones y asesinos confesos están en las calles. Los Ministros orgullosos del pacto social salen a la calle el 1 de Mayo, cuando en sus carteras está la reforma del sistema de pensiones y no para mejorarlo, sino para endurecer sus condiciones.

El PCPE, junto con otras diversas organizaciones políticas, sociales y algunos sindicatos de clase, no importa el tamaño, sí nos manifestamos, porque rechazamos un PACTO SOCIAL donde siempre sale perdiendo la clase obrera, la que produce, la que hace ricos a las multinacionales e inversores del IBEX, la clase obrera que necesita de ese sindicalismo de clase y combativo para recuperar y ganar derechos.

Vicent