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El Sáhara es la última colonia de África, así lo declaraba el presidente Brahim Ghali el pasado 16 de febrero en su discurso ante las Naciones Unidas, intervención en la que denunciaba las sistemáticas violaciones de derechos humanos que el gobierno de Marruecos comete contra el pueblo saharaui en las zonas ocupadas.

La República Árabe Saharaui lleva décadas esperando una solución pacífica, durante las que el gobierno del monarca alauita ha torturado y asesinado como se hace en tiempos de barbarie capitalista: con impunidad.

En estos días, el gobierno de Sánchez, continuador de la política servil con respecto a Marruecos, cómplice silencioso de las agresiones al pueblo saharaui, apaga la ira del monarca alauita por la atención médica prestada a un dirigente saharaui regalándole 30 000 000 de euros de nuestras arcas públicas.

El 20 de Mayo comienza la marcha por la libertad del pueblo saharaui, desde diferentes territorios saldrán columnas que tendrán su llegada el día 19 de junio a Madrid, donde se celebrará un acto con todas las columnas que han participado.

Las marchas denuncian los crímenes de lesa humanidad que el gobierno de Marruecos ha cometido contra el pueblo saharaui en los territorios ocupados, así como la represión violenta y el hostigamiento con que el aparato represor marroquí trata a dirigentes, periodistas y representantes del pueblo saharaui.

Continúa siendo de gravedad extrema la situación de Sultana Khaya, que ya perdió un ojo en 2007 a consecuencia de los golpes recibidos de la policía marroquí y que sufre arresto domiciliario desde Noviembre de 2020. El pasado 12 de mayo, denunció que un grupo paramilitar entró por la fuerza en su domicilio, golpearon a las tres mujeres que se encontraban allí y violaron con palos y tubos a las dos hermanas Khaya. La violencia del aparato represor marroquí no tiene límites.

Las marchas por la libertad del pueblo saharaui también reclaman se detengan las actividades de las empresas españolas que saquean ilegalmente los recursos saharauis a través de acuerdos con filiales de la potencia ocupante.

Caladeros marítimos, minas de fosfatos, reservas de gas son el origen del enriquecimiento del monarca marroquí y de empresas, muchas de ellas españolas, que violan leyes internacionales mediante argucias de todo tipo.

El gobierno de Marruecos mantiene una vieja y estrecha alianza con el imperialismo norteamericano, proveedor de las armas que utiliza contra el pueblo saharaui. En 2020 Marruecos compró a las empresas bélicas estadounidenses armas por valor de mil millones de dólares, firmando la colaboración para los próximos 10 años con el objetivo de convertir Marruecos en la mayor potencia militar de África.

En Marzo, EE. UU. y Marruecos realizaron maniobras militares en aguas próximas a Canarias, vigiladas por el CAOC (Centro de Operaciones Aéreas Combinadas), situado en un protegido búnker de la base de la OTAN en Torrejón de Ardoz (Madrid). Entre los destructores que participaron estaba el USS Porter, un buque de misiles guiados que tiene su base en Rota (Cádiz). El gobierno de España, fiel cumplidor de su papel de lacayo, silenció unas maniobras que se acercaron peligrosamente a las costas canarias y que pusieron en riesgo la aviación comercial, ya que se realizaron en un corredor aéreo utilizado para las rutas entre Canarias y Europa y entraron dentro del espacio aéreo español.

Entre el 7 y el 18 de junio Marruecos y EE. UU. vuelven ha realizar las maniobras militares African Lion (terrestres, aéreas y marítimas) en esta ocasión con un elemento provocador: incluyen en las operaciones territorios del Sáhara Occidental, la ciudad de Mahbes, que se encuentra en la parte del Sáhara más cercana a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, persiguen obligar al Frente Polisario a retroceder en sus posiciones.

Desde las tribunas que en los próximos días facilitará la marcha por la libertad del pueblo saharaui debemos exigir el fin de la complicidad del gobierno de Sánchez con representantes de criminales gobiernos como el de Mohamed VI, basta de monarquías corruptas y bélicas, defendamos el derecho del pueblo saharaui a ser libre y soberano.

Teresa Pantoja