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… Y lo que te rondaré morena, porque las consecuencias que para la clase trabajadora tendrán la adjudicación de estos fondos no son cosa menor.

Desde Unidad y Lucha, le hemos dedicado ya al menos un par de artículos a esta cuestión, donde analizábamos las contraprestaciones que el pueblo trabajador tendrá que asumir por mor de los llamados “Fondos de Recuperación y Resiliencia”, apuntando a los elementos obvios que tradicionalmente son la carnaza preferida del carroñero europeo, especie insaciable de oligarca que sobrevuela la península desde hace más de 30 años: pensiones, productividad, reforma laboral ….

Bien es cierto que el ejecutivo español anunció la lluvia de millones como un maná que calmaría todas las penurias en nuestras tierras, haciendo alarde de la beneplácita benevolencia de Bruselas. Pero este humilde Partido, desconfiado y huraño, como un dandy con lamparones que cantó aquel, hacia la clase ajena, no dando puntada sin hilo, intuyó de inmediato que vivo o muerto, en la caja de Schrödinger, había un gato.

Por otro lado, expusimos cómo la recepción de esos fondos económicos pararían, irremediablemente, a los bolsillos de las grandes corporaciones monopolísticas y a servir al bloque oligarquico-burgués en su proceso de acumulación, llevando a la clase obrera a una mayor pauperización de sus condiciones de vida. Y no es que no nos alegremos del bien ajeno, es que nos entristece que este tenga su origen, como no podía ser de otra forma, en el mal nuestro de cada día...

Este no será el último de esos episodios. Trataremos de hacer un seguimiento a la gestión de ese parné y sus consecuencias para nuestras gentes. Narraremos como un periodista deportivo, el carrusel de las buenas nuevas bruselenses acatadas por Madrid. Nos meteremos en la faena de aclarar el papelón que destacados miembros de la socialdemocracia, no solo del PSOE, sino también de IU, Podemos o PCE, juegan, convertidos hoy día, en verdaderos crupieres del manejo de un dinero reconvertido en capital y que nos deja, una vez más, prácticamente a solas en la ingrata tarea de destapar las maniobras que se llevan a cabo para enriquecer aún más a la oligarquía europea y someter a mayores niveles de explotación a las y los trabajadores españoles.

Y a colación de nuestro vicio a la denuncia y que Abraham Lincoln dulcificó con aquello de que “las personas que no tienen vicios tienen muy pocas virtudes” y sin duda ambas cualidades ostentamos, reflexionaremos sobre las medidas que el Gobierno presentó a Bruselas con el sobrenombre de fichas del Plan de Recuperación, el día después de las elecciones madrileñas, por eso de la táctica electoral o lo de jugar con las cartas marcadas y que de poco sirvió a la coalición gobernante, más que para abrir la polémica por aquellas cuestiones que se filtraron antes de hora.

Medidas fiscales contra las capas populares

Sobre estas últimas destaca la eliminación paulatina de la reducción por tribulación conjunta en el IRPF y que afecta a familias con recursos limitados, puesto que esta modalidad está recomendada para contribuyentes cuyos cónyuges no tengan ingresos o los tengan muy bajos y para familias monoparentales, en las que el padre o la madre puede incluir a los hijos en la declaración conjunta. Esta medida puede suponer para las familias obreras que la aplicaban, el tener que pagar el doble de lo que lo hacían hasta ahora. Sin duda, un torpedo de “progreso” sobre la linea de flotación del sistema progresivo de gravamen.

Según María Jesús Montero, Ministra de Hacienda, esta medida se toma porque "genera un desincentivo a la participación laboral del segundo perceptor de renta", que suelen ser mujeres. En el documento enviado a Europa, se argumenta que "los objetivos que se persiguen con la reforma del sistema tributario español son hacerlo más equitativo, progresivo y justo" y que, entre otros, "se incorpore la perspectiva de género". O dicho de otra forma, es el clásico de que si uno, o en este caso una no trabaja es porque no quiere. Según esta altura de miras, ¿qué será lo próximo? ¿eliminar el contrato indefinido para igualar las condiciones laborales con la juventud, más temporales que el resto y por tanto más precarias?

En un claro ejemplo del “donde dije digo, digo Diego”, de nuestro Ejecutivo, más que nada motivado por el qué dirá el electorado madrileño, no fuera a escoger “libertad”, se matizó la propuesta. ¡Salvados por la campana! Ahora, la esta pasa al estado de: se “evaluarán las recomendaciones” a este respecto “de la AIREF y analizará la eficacia y eficiencia de los incentivos fiscales vigentes”, postergando la medida por tanto, hasta el 2022.

En la misma linea, nuestra ministra, que el Señor tenga en su gloria, por el bien del rebaño, ha venido jurando y perjurando que siendo más partidaria de subir los impuestos directos que los indirectos, escuchará al Comité de Expertos, que doctores tiene la Iglesia, sobre el uso abusivo de los gravámenes reducidos y superreducidos de IVA y atenderá probablemente su eliminación.

Pero podemos estar tranquilas y tranquilos, porque nada cambia hasta el próximo año y es que tal como promocionan esas campañas publicitarias tan efectivas de la venta de automóviles u otros productos similares, (se nota quien dicta las políticas económicas), adquiera el producto y no empiece a pagar hasta febrero de 2022.

Y es que en un ejercicio de trampantojo político-económico, las reformas estarán, según el Gobierno de España, siempre condicionadas a la recuperación económica. Algo que sucederá sin duda, por arte de birlibirloque, por efecto del reparto del amañado sorteo de los euromillones del Plan Next Generation, y que en lo que nos afecta como clase, mejor eso de Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy.

Endurecer la explotación laboral, la socialdemocracia acatará.

En materia laboral, importantes y trascendentes serán las modificaciones en lo que supondrá la enésima contrarreforma legislativa y que la patronal ha apodado nuevo Estatuto de los Trabajadores del siglo XXI y que no es más, como podemos imaginar, que un ajuste a los derechos sociales, un incremento de la explotación y por lo tanto, una devaluación anunciada a bombo y platillo, del precio de nuestra fuerza de trabajo. Eso sí, aderezado con el ingrediente de la paz social tan vanagloriada por nuestros sindicatos más mayoritarios.

Sin duda, esta cuestión merecerá un análisis pormenorizado en los próximos números de Unidad y Lucha, en esta entrega por fascículos que planteamos, donde mostraremos que las nuevas políticas de ajuste para pagar este Plan Marshall del siglo XXI, no serán tan distintas de aquellas que sirvieron para pagar el Rescate bancario español que la crisis de 2008 trajo junto con los hombres de negro. En esta ocasión, el cobrador del frac, vendrá con ropaje verde o morado; y es que en nombre de la ecología, la cohesión social o la lucha contra la brecha de género, se cometerán gran parte de las atrocidades que soportaremos como clase.

Debemos empezar a preparar la respuesta contra esta agresión, alzando la más amplia alianza que seamos capaces de organizar, pero sabiendo que gran parte de quienes combatieron a nuestro lado en otras ocasiones, aunque fuera más postureo que realidad, esta vez estarán callados.

A ellos, cuando los tropecemos, les podremos preguntar sin rubor lo que cantaron los donostiarras Ángeles del Infierno por los años 80, ¿Qué hay amigo, al otro lado del silencio?

Kike Parra