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Oxfam Intermón alerta que el impacto de la COVID-19 en el Estado español podría dejar un millón de personas más por debajo de la línea de pobreza ―790 000 en pobreza severa―, hasta alcanzar los 10.9 millones de personas, con lo que "el efecto de este golpe nos llevaría a niveles de pobreza inéditos". En esta crisis "sin precedentes" el total de personas en situación de pobreza severa (que viven con menos de 16 € al día) podría alcanzar 5.1 millones. Pasando del 9.2 %, antes del coronavirus, al 10.86 %. La tasa de pobreza relativa (estimada en 24 € diarios) pasaría del 20.7 % al 22.9 %. La pobreza energética se dispara a su máximo histórico: 1.3 millones de hogares.

Artículos repletos de datos inundan los medios, fotos fijas de las condiciones de vida de las trabajadoras y trabajadores, de las capas populares, informes que no reflejan el dolor y la desesperación sorda en la que viven esas personas cotidianamente. Tampoco denuncian el hecho de que la pobreza severa o relativa está enquistada en esta sociedad que naturaliza niveles de desigualdad y exclusión alarmantes.

Quienes están recibiendo esta embestida, la enésima en este sistema capitalista de crisis cíclicas y estructurales, son, una vez más, las personas con menos ingresos y más vulnerables, destacando jóvenes, migrantes, colectivos racializados y mujeres.

El desempleo, 3 653 900, impacta más a mujeres, aumenta su tasa en 2.6 puntos porcentuales, la de los hombres un 1.9. En febrero de 2021, la tasa de paro femenino se situaba en el 18.3 frente al 14.1 de la masculina. Del registrado en 2020, el 55.67 % era femenino y de las que trabajan el 73 % es a tiempo parcial. La destrucción de empleos temporales ha superado en 2.4 veces la de contratos fijos. La juventud entre 16 y 24 años está a 11 puntos porcentuales de recuperar la afiliación a la seguridad social previa a la pandemia.

A nivel mundial, la pandemia provocó que las mujeres hayan perdido al menos 800 000 millones de dólares en ingresos en 2020. Perdieron 64 millones de empleos, un 5 %, la población activa masculina un 3.9 %.

Esta devastadora situación incluye los parches de los ERTE que no ha incluido sectores de la economía informal o de cuidados y el IMV, que solo ha llegado a 160 000 de los 850 000 hogares previstos. Ambos establecen unos ingresos mínimos que solo suavizan las dificultades económicas y no permiten una vida digna con todas sus necesidades cubiertas a las clases populares. Además dejan fuera de su cobertura a la población migrante, 300 000 trabajadoras y trabajadores en situación irregular por la racista ley de extranjería, con empleos precarizados y mal pagados de los más afectados por los cierres. Sufren un índice de pobreza del 57 %, frente al 22.9 % de la población.

Las capas populares han pagado una vez más esta nueva crisis, en este caso la excusa es la pandemia, habrían perdido, proporcionalmente, hasta siete veces más renta que las personas más ricas. Pasados los buenos deseos del confinamiento, las multitudinarias colas del hambre, nutridas de personas empobrecidas, que aún con ingresos, tienen que elegir entre pagar el alquiler o medicinas, o comer, refleja la extrema violencia del sistema capitalista español, donde la miseria es parte del paisaje y es tolerable que 1 de cada 5 personas viva en la pobreza.

Tatiana Delgado Plasencia.

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