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No nos engañemos, la Consejería de Educación de la Región de Murcia no se encontraba en buenas manos antes de este viraje repentino, pero entonces, ¿por qué tanto alboroto?

No es que la situación de la educación en Murcia brillase especialmente antes de la llegada de esta señora, más bien parpadeaba como una vela a punto de apagarse, al igual que en el resto del Estado Español. Llevamos sufriendo recortes en la Escuela Pública incontables años, los efectos de estos recortes se pudieron ver en mayor medida durante los primeros momentos de la pandemia, donde el alumnado más vulnerable quedó abandonado y sin recursos.

Pero la puesta al frente de la Consejería de Educación y Cultura de la renegada de VOX hizo temblar a toda la comunidad educativa, pues antes de asumir el cargo ya propugnaba amenazas de imponer lo defendido por su anterior partido en materia de educación. Unas propuestas que ni siquiera dentro del régimen oligárquico-burgués de este país se podrían consideran legales: el “pin parental” y los “bonos escolares”.

El veto parental que esta señora amenaza con imponer de nuevo, pues en el pasado curso fue el PP quien lo intentó hasta que fue suspendido por un juez, supone que los padres deban autorizar que sus hijos participen en las actividades complementarias que se realicen dentro del centro y en horario escolar. La justificación para esta medida es que los padres tienen el derecho a decidir sobre la educación de sus hijos, mientras se llenan la boca diciendo que estas actividades se usan para adoctrinar a los niños. Lo que en realidad son estas actividades, y os lo cuenta una docente que ha organizado más de una, son actividades que suelen dar organizaciones externas al centro educativo, en las que se trabajan contenidos curriculares que están dentro de la ley, por lo que los padres no pueden oponerse a que sus hijos reciban los contenidos marcados por el currículo.

El problema viene con que las temáticas de estas actividades van desde talleres de igualdad de género hasta charlas contra el maltrato, así como formaciones afectivo-sexuales que contemplan la libertad sexual sin discriminación. Y por mucho que esta gente se empeñe en afirmar que los padres tienen derechos, los que realmente tienen estos derechos son los niños y niñas a educarse en libertad, así como la escuela tiene la obligación de compensar las dificultades que los menores tengan en su hogar.

La implantación de este veto parental supondría una descarada persecución al profesorado y personal docente, así como un descarado ataque a la libertad de cátedra y una censura del propio currículum educativo. La situación de los docentes murcianos se va a tornar muy incómoda si se le permite a la nueva consejera seguir adelante con esta amenaza.

Pero por otro lado nos encontramos otra de las medidas que Campuzano pretende aplicar a toda costa, la más peligrosa de todas y que sin embargo está pasando desapercibida: los bonos escolares. Estos bonos suponen uno de los mayores ataques a la educación pública y promueven la guetificación de las escuelas. Con esta medida se pretende entregarle un “cheque” a las familias por cada hijo en edad escolar, el cual entregarán al centro educativo donde decidan inscribir a sus hijos. Centros públicos que a partir de ahora recibirán gran parte de su subvención a través de la matriculación del alumnado con estos cheques.

Esto implica que se le da un valor de mercado al alumno y los centros pasan a pelear por ellos con el fin de compensar los grandes déficits económicos que sufren; las aulas estarán cada vez más masificadas y por tanto la calidad educativa bajará. Además, debido a esta competencia los centros “mejor valorados” se podrán ver en el privilegio de rechazar determinado tipo de alumnado, que acabará yendo a parar a centros que se convertirán en pequeños guetos.

Esta medida supondría el ataque definitivo para acabar con la escuela pública, por ello es necesario ponerse en pie y retomar la lucha, está vez con más fiereza, pues nos jugamos con ello el derecho de las hijas e hijos de la clase obrera a tener acceso a una educación de calidad y al servicio del pueblo trabajador.

Elisa Úriz, maestra de Educación Infantil.