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“La historia entera no es más que una transformación continua de la naturaleza humana”. Karl Marx, Miseria de la Filosofía.

Se han escrito millones de páginas en las que se pretende analizar la actual crisis del sistema capitalista, cada autor ha intentado situar aquellos elementos que consideraba como los acertados; modelos de análisis con los que se pretenden arrojar luz sobre el asunto, pero en la mayoría de las ocasiones, intencionadamente, lo que arrojan son sombras y confusión. Análisis y conclusiones con los que generan debates públicos en los medios de información y comunicación del sistema, en los que se pretende caracterizar esta crisis y entre muchas de las falacias se pretende hacer creer que la crisis la ocasiona un determinado sector, para jamás reconocer que está ocasionada por el modelo anárquico de producción capitalista. Nos dicen que es responsabilidad del sector inmobiliario, de la construcción, crisis financiera asunto de las hipotecas, quieren hacerla pasar por crisis centralizada en algunos estados, crisis griega, portuguesa, irlandesa y la crisis española; culpan a los gobiernos gestores como únicos responsables, otros quizás los más peligrosos por el nivel de confusión que generan nos aseguran que está ocasionada por un sistema que ellos mismos se inventan: el neoliberalismo. Pretenden hacer creer que este es el malvado sistema que empaña el buen y próspero hacer del capitalismo. Neoliberalismo es una corriente económica y política capitalista, un modelo que preconiza la total libertad de comercio y la supresión de los gastos públicos, es CAPITALISMO en su fase superior.

Para comprender la magnitud de esta crisis conozcamos algunas de sus devastadoras consecuencias. La Organización Internacional del Trabajo en su informe del 2020 informa que en este año a nivel mundial se destruyeron 114 millones de empleos, las horas de trabajo destruidas equivalen a 255 millones de empleos, se han cerrado multitud de fábricas y comercios, las obreras y obreros han dejado de percibir 3.7 billones de dólares en este año. Estas cifras han ido en aumento desde el 2008 siendo en este 2020 cuatro veces superiores a las del inicio de la crisis.

La pandemia no hizo sino agravar la crisis de producción que estallara ya en 2008, lo que obliga al capital a seguir destruyendo fuerzas productivas.

En el estado español esta destrucción de las fuerzas productivas generan paro, miseria y muerte de miles de obreras y obreros, y de sus familias, se cierran o desmantelan empresas que habían sido muy rentables, con las que la burguesía pudo amasar fortunas de vértigo, ejemplos mas recientes; cierre de fábricas o reducción de la producción en el sector de automoción, desmantelamiento del sector del acero y laminados, astilleros con mínimos de cargas de trabajo o cerrados, desmantelamiento del sector aeroespacial, drásticas reducciones de plantillas en sectores petro y agroquímico, traslado de fábricas a países con menor presión social, el ejemplo mas renombrados de esto es Inditex y El corte inglés que producen el 90 % de sus ventas fuera de España.

Consecuencia de la COVID-19 el sector turístico y hostelero, destruyen cientos de miles de empleos directos e indirectos, comarcas, provincias completas dependen económicamente del sector turístico. El capitalismo en su división del trabajo organiza y distribuye las fuerzas productivas, al estado español se le ha asignado principalmente el papel de lugar de vacaciones y ocio.

La burguesía reconstruye “reorganiza”, o así lo pretende, nuevas fuerzas productivas donde colocar su dinero con el que volver a tener pingües beneficios, para lo que generan nuevas formas de trabajo y empleo, hoy cientos de miles de trabajadoras y trabajadores están siendo recolocados en la modalidades del teletrabajo, del comercio de venta on-line, en empresas de reparto a domicilio, en su mayoría pertenecientes al sector servicios; la industria robotiza todo el proceso, con lo que se reducen las plantillas al mínimo necesario al tiempo que contrata y negocia los convenios a la baja. Millones de obreros y obreras, al tiempo que se les obliga a una mayor especialización, trabajan por salarios que no cubren sus necesidades vitales. En esta crisis de producción capitalista más de 3,5 millones de obreras y obreros han sido arrojados al paro, el 45 % de la juventud en edad laboral no tiene ninguna posibilidad de trabajo. La pauperización generalizada por esta crisis de producción capitalista, sitúa a 14 millones de trabajadores y trabajadoras en el umbral de la miseria, de los que 9 millones están ya en severa exclusión, más de 3 millones de niñas y niños pasan dificultades alimentarias, en 2020 a veintinueve mil familias les ha sido robada su vivienda a través de desahucios. Este gobierno del PSOE-UP, lacayo al servicio de la burguesía, legisla con la intención de que el capital pueda seguir apropiándose de las rentas del trabajo de la clase obrera, aprueba leyes laborales draconianas, desmantela o vende los servicios públicos, favorece a las grandes fortunas con presupuesto, ayudas y fiscalidad.

Los círculos intelectuales al servicio de la burguesía y los gobiernos lacayos del gran capital, pretenden hacer creer que las crisis de producción generadas por su modelo son meros accidentes en el sistema, que éste mismo solucionará a poco que la clase obrera esté dispuesta a seguir dejando en sus manos la propiedad de los medios y la gestión política y económica. Las malditas recetas que emplearán para recuperarse de la crisis pasan por ahogar en la miseria a millones de seres humanos, la destrucción del hábitat planetario con su voracidad extractora de recursos, medidas todas ellas que les darán un respiro transitorio y tras éste la crisis se agrava y cuenta con menos recursos para ser superada en el estrecho marco del capitalismo.

La clase obrera es la única que puede salvar a la humanidad de esta anunciada destrucción. Y se hará realidad superando la vigente propiedad burguesa de los medios de producción, propiedad que debe ser arrebatada a la burguesía y puesta bajo organización obrera.

Juan J. Sánchez