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El fascismo es un enemigo mortal de la clase obrera, un peligro cada día más palpable, que amenaza con reducir a su mínima expresión los derechos y libertades de las capas populares de la población, sometiendo por la fuerza a la clase obrera con el objetivo de maximizar los beneficios de la oligarquía financiera.

Históricamente, el fascismo se ha desarrollado de diversas formas, siendo el recurso que el capital se reserva para el momento en el que el movimiento obrero y popular amenaza su dominio. Es en ese momento cuando el capitalismo se quita la máscara “democrática” y muestra su verdadera faz dictatorial, llegando a niveles de salvajismo extremo contra los trabajadores y trabajadoras. Alemania, Italia, España, Indonesia, Chile… son muchos los países donde el fascismo ha hecho estragos en el siglo pasado, y hoy día, cuando la profunda crisis sistémica desestabiliza las sociedades de los países capitalistas, las fuerzas de la extrema derecha resurgen, alentadas y financiadas por su amo: el gran capital.

El movimiento comunista ha sido capaz de enfrentar con éxito, aunque a un alto precio, el peligro del fascismo. La bandera roja ondeando en el Reichstag en 1945 simboliza la posibilidad de aplastar a la bestia. Pero el trabajo diario antifascista está lejos de la épica de ese momento histórico; frente al fascismo, es necesario desplegar un paciente y constante trabajo de masas, de concienciación de la clase obrera y las capas populares, y de desmontaje de las mentiras y la demagogia fascista. Es imprescindible estudiar la experiencia de lucha, así como analizar a fondo la realidad socioeconómica actual, identificando los ejes sobre los que se sustenta la fascistización de la sociedad, aquí y ahora. Si somos capaces de trabajar un discurso de clase claro y coherente enfrentado a las soflamas fascistas en esos temas clave, conectar dicho discurso con las problemáticas cotidianas de nuestra clase social, llevarlo a las organizaciones obreras y populares mediante el trabajo en ellas, al mismo tiempo que se forjan alianzas antifascistas con distintos sectores políticos y sociales, podremos reducir a su mínima expresión este grave riesgo. Y todo ello, sin dejar de señalar el origen de este mal: el sistema capitalista.

Los y las comunistas necesitamos cualificarnos y adquirir experiencia de lucha frente al fascismo. Es por eso que el PCPE pone en marcha una acción formativa on line sobre antifascismo de masas, como forma de reforzar los conocimientos sobre lo que es el fascismo y cómo combatirlo, para que en el día a día de nuestra militancia podamos intervenir contra el fascismo con las máximas garantías de éxito.

¡Ánimo camaradas, gracias a nuestra lucha el fascismo no pasará!

JP.