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Reproducimos esta carta que los camaradas Liñán y Guerrero han hecho pública, no para hablar de CC.OO, ni tampoco de ellos dos. Lo hacemos para hablar del silencio con el despiden a sus mejores activistas, las organizaciones de la clase obrera que asumen el discurso de la conciliación de clase, la postmodernidad de lo transversal que anula la identificación del sujeto revolucionario en la clase obrera y la comunicación 2 .0 sustituyendo el protagonismo de las masas organizadas.

Trabajadores y trabajadoras que entregaron conscientemente lo mejor de su vida a la lucha obrera, porque no entendían otra forma de sentir su clase y relacionarse con sus iguales, son olvidados por pésimos tecnócratas con horario y salario que sueñan con el día que se vaya el último de esos abuelos que no paran de hablar de huelgas y explotación. “No molesten que estamos negociando” es lo que les falta poner en las puertas de sus despachos, para retratar con claridad lo que consideran que es la actualidad del sindicalismo.

Ninguno/a de ellos, ni de ellas, le llegarán jamás a la suela del zapato a compañeros como Guerrero y Liñán y, por eso, serán incapaces de entender la enorme carga de dignidad obrera que expresa el escrito que nos regalan estos dos bravos hijos de la clase obrera.

Redacción UyL


A LOS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS VETERANOS/AS, CORRELIGIONARIOS/AS DE CC. OO.

Estimados Compañeros y compañeras:

Francisco Liñán Muñoz y Miguel Guerrero Sánchez, ambos afiliados y cofundadores de las CC OO desde la Asamblea de Sant Medir de 1.964, hace de eso ya 56 años, queremos deciros que desde este momento causamos baja en el sindicato de CC OO.

Eso, creemos, merece una explicación: Igual que muchos y muchas de vosotros hemos dedicado la mayor parte de nuestra vida a defender y fortalecer el sindicalismo clasista de los trabajadores que en su día representaba las CC OO. Con ese convencimiento hemos peleado y sufrido los sacrificios de la represión: despidos, detenciones, encarcelamientos; y otros, con menos suerte, el martirio de sus vidas. Hemos sufrido las privaciones del bienestar y de disfrute con nuestras familias. Todo ello, aunque nos ha dolido, ha sido en aras al altruismo que merece la noble causa de la clase obrera.

Hace tiempo que esa legítima aspiración nos fue frustrada por usurpadores pertenecientes a la aristocracia obrera, cuya misión ha sido y es servir a los intereses de nuestro enemigo de clase, el capitalismo, y no al de los trabajadores. Desde que se mancilló el testamento reformador de Marcelino Camacho Abad, las CC OO han involucionado su carácter reivindicativo de clase y con ello el abandono de la lucha de resistencia, devolviendo al capitalismo todas las conquistas arrancadas al franquismo.

Esta regresividad desmovilizadora parte de los Pactos de la Moncloa y su posterior desarrollo de política de pactos de concertación. El letargo seguidista de los apologistas del neoliberalismo representado por Antonio Gutiérrez Vergara y José Mª Fidalgo Velilla, hizo que el equipo de Ignacio Fernández Toxo, sumergiera a CC OO en este contexto. Toxo, como secretario general de éstas, ascendió a la presidencia de la CES, promotora de la CSI, al servicio de los intereses oligárquicos de la UE haciendo que el sindicato de CC OO se convierta en un muro de contención del descontento de los trabajadores.

Durante años hemos combatido esta tendencia de abdicación y postración en el seno interno de la organización sindical CC OO, codo a codo con muchos y muchas de vosotros, hasta hacernos tan mayores y achacosos que no podemos físicamente seguir insistiendo cara a la rectificación. Cuando hemos intentado alzar nuestra voz, se nos ha señalado como seguidistas de las redes sociales, cuando a los de nuestra generación les cuesta el manejo del teléfono móvil y aun más el uso del ordenador. Es igual, ha sido el intento inútil de cerrarnos la boca.

Pero lo que ya colma nuestra impotencia y nuestra paciencia es ver como CC OO, dirigidas por Unai Sordo Calvo, se agarra de la mano de UGT para firmar un nuevo pacto como los de la Moncloa con el Gobierno social liberal y la patronal, para que la clase obrera, como hace 43 años, pague la crisis capitalista económica, social, sanitaria y política; al mismo estilo que cuando los citados Pactos de la Moncloa. Que pararon el ímpetu revolucionario del proletariado y nos trajo privatizaciones de la economía pública, destrucción de las fuerzas productivas, la precariedad laboral, la pobreza humanitaria: sanitaria, educacional y energética.

Este pacto de ahora no tiene otro objeto que el de ayudar a salir de la crisis a la oligarquía financiera a costa del sacrificio, una vez más, de los trabajadores y del movimiento popular. De lo cual no vemos el mas mínimo gesto de crítica de parte alguna de las organizaciones ni dirigentes de base de la estructura que sustentan a CC OO; lo que nos lleva a pensar la inutilidad de nuestra colaboración a esta organización. No queremos continuar siendo cooperantes de un sindicato que frena la lucha de los trabajadores.

Con afecto nos despedimos en Barcelona, 17 de junio de 2020

Francisco Liñán Muñoz y Miguel Guerrero Sánchez