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Este viernes la representación sindical en la OSI Ezkerraldea-Enkarterri-Cruces (SATSE, ESK, ELA, UGT, SME, CCOO, LAB, SAE, UTESE) se ha concentrado para denunciar las carencias existentes en dicho centro hospitalario, que han cobrado más relevancia con la crisis del Covid-19.

La crisis sanitaria ha evidenciado las debilidades del sistema sanitario producidas por los recortes que se vienen produciendo silenciosamente desde hace décadas. Las denuncias sobre las deficiencias puestas de manifiesto durante la pandemia son relativas a las carencias de atención primaria, falta de personal que ha obligado a trabajar sin respetar los descansos del personal y a la adopción de medidas extraordinarias e improvisadas. Denuncian que se ha actuado tarde y mal, con continuos cambios de protocolos en vez de una gestión basada en personal especializado, sin criterios comunes y absolutamente presuntuosa, ignorando la experiencia china.

El covid-19 ha puesto patas arriba todo el sistema sanitario a nivel internacional, estatal y también en Osakidetza.

Esta situación de emergencia también ha demostrado que el modelo de gestión sanitario, no sólo de Osakidetza, está agotado, no es eficiente y no está preparado para emergencias sanitarias. Un modelo basado en el interés económico y con recortes continuos es un modelo abocado al descarte humano y al sacrificio de vidas.

Denuncian que el Hospital de Cruces, siendo el de referencia en Bizkaia para esta emergencia, ha tenido deficiencias de todo tipo: formación, recursos, organización…

La plantilla del hospital y sus representantes sindicales, han sido obviados en todas las decisiones, estas han sido tomadas de forma “unilateral”. Afirman que tras muchos días llenos de aplausos, la realidad ha sido y será, si no lo evitamos que osakidetza no reconoce el trabajo de los y las profesionales sanitarios y que los nuevos recortes en la sanidad llegarán para contener la crisis económica.

El objetivo fundamental de la movilización era exigir la “seguridad y protección” en el puesto de trabajo, el “respeto y reconocimiento” a los y las profesionales sin distinción de categorías y que se garantice y se desarrolle una sanidad pública, universal   y de calidad.

La sanidad pública es un derecho humano. Sin la derogación de la Ley 15/97, sin la expulsión de las empresas privadas de los servicios públicos y sin la reversión a lo público de todo lo privatizado en el ámbito sanitario, no lograremos un servicio público de calidad y al servicio de la mayoría social.

Fuente: Redacción UyL. ELA