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¡1200 € de salario mínimo y de pensión mínima! Con esta consigna clara se desarrolló la Décima Marcha Obrera el pasado viernes 22 de noviembre. 10 años, 10 marchas que comenzaron como una iniciativa del Partido Comunista del Pueblo Canario a poco de empezar esta última etapa de crisis estructural del sistema capitalista en 2010, y en los últimos años ya se ha consolidado como una movilización de referencia en Las Palmas de Gran Canaria.

Si en 2018 el PCPC juntó a 15 organizaciones, en esta ocasión fueron 26 organizaciones sindicales, políticas, sociales y diferentes comités de empresa las que han querido estar presentes en un recorrido que a lo largo de 2 horas pasa por algunos de los barrios populares más castigados de la ciudad.

En esta edición además del lema de los 1200 €, también se ha querido resaltar a los colectivos de trabajadores y trabajadoras que en Canarias más están sufriendo los abusos patronales. Hablamos de la plantilla de helados Kalise, de Naviera Armas, de la aerolínea Ryanair, y de la plantilla de RALONS que en la isla de Tenerife tiene a 400 limpiadoras de centros de salud y colegios públicos sin cobrar desde hace 7 meses.

En el manifiesto que se leyó al final de la Marcha se coloca un reto fundamental, “concretar un amplio acuerdo” entre los trabajadores y las trabajadoras de esta tierra, las organizaciones sindicales, políticas y sociales para “coordinar los esfuerzos necesarios para cambiar nuestras condiciones de vida”. Urge coordinarnos porque nuestro pueblo no puede esperar ante situaciones tan extremas. Condiciones que afectan especialmente a nuestra juventud y a las mujeres trabajadoras con peores salarios y mayores tasas de precariedad.

La importancia de la Marcha Obrera está en su labor de cohesión de todas las organizaciones y colectivos, uniendo todas las luchas con lo que logra aumentar la conciencia de no solo sus participantes sino de todos aquellos trabajadores y trabajadoras que viendo esta Marcha por sus barrios empiezan a ser conscientes de que hay una salida a la precariedad laboral, a los abusos de la patronal y esta no es otra que la unidad y la lucha obrera. Este cambio en la subjetividad nos coloca en una mejor posición para enfrentar las luchas que están por venir.