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Editorial Septiembre 2015

 

La situación de la clase obrera en nuestro país es la consecuencia práctica de la aplicación de las políticas generales del imperialismo en las condiciones concretas de la lucha de clases en España. Que esa clase obrera comprenda las razones últimas de su situación, y que se organice activamente para cambiar esa situación, es una tarea central del Partido Comunista para avanzar en su proyecto emancipador aquí y ahora.

Las clases dominantes intervienen de una forma permanente para mantener a la clase obrera en la más absoluta alienación (embrutecimiento, Marx), anulando, así, su capacidad para identificar las razones reales de su situación, y su misma capacidad para reaccionar y emanciparse. Por un lado llevan a la clase obrera a creer que su situación es lo natural, como clase obrera que es, y por otro, le hacen creer en la permanente ilusión de que dentro del sistema pueden mejorar sus condiciones de vida. Cuando las estrategias de alienación no son suficientes para garantizar la paz social las democráticas clases dominantes tienen en la reserva una variedad de instrumentos de violencia directa, con sus cuerpos represivos y con sus leyes dictatoriales.

La situación actual del capitalismo internacional (imperialismo, capitalismo parasitario y en descomposición) condensa todas las contradicciones propias de un sistema sociohistórico en su fase agónica. Todas sus deformidades sistémicas (contradicciones internas) se agrandan y se rigidizan.

Las sucesivas crisis de sobreacumulación del último siglo y medio (desde 1873) se han saldado con reiterados impulsos crecientes al proceso de concentración y centralización del capital, de tal forma que la formación de grandes corporaciones transnacionales ha liquidado el viejo capitalismo de libre competencia, y aumenta las contradicciones entre esos reducidos grupos monopolistas y las masas obreras y populares.

A su vez, este proceso de concentración y centralización, se ha materializado en la existencia de grandes potencias imperialistas que se disputan ferozmente los recursos y los mercados entre ellas. El armamentismo y la guerra forman parte sustancial del actual capitalismo, sin poder prescindir de ellos por el equilibrio mortal que esta lógica impone.

Cae tendencialmente la tasa de ganancia (Marx) y por ello el capital necesita incrementar de forma permanente la tasa de explotación. La reducción del precio de la fuerza de trabajo es constante, con el desarrollo del capitalismo aumenta la explotación. El capitalismo actual, y futuro, no mejora las condiciones de vida del proletariado, sino que lo empobrece.

Los intentos de la clase obrera por emanciparse son violentamente reprimidos por la burguesía. El carácter falsamente democrático del capitalismo queda en evidencia, la dictadura del capital se desnuda. La dictadura explícita, el fascismo, el racismo, la xenofobia, son cartuchos siempre en la reserva de la dominación capitalista.

El capitalismo español es perfectamente consciente de estas determinaciones históricas. Y actúa de forma consecuente, para defender sus antisociales intereses.

Los sucesivos gobiernos españoles de los últimos años (Zapatero, Rajoy, y también los autonómicos) han seguido una línea política de actuación consecuente con el marco capitalista arriba descrito.

Privatizaciones, contrarreformas laborales, fiscalidad regresiva, Ley Mordaza, congelación y reducción de salarios, precariedad, militarización, etc. Todas ellas son políticas coherentes con las necesidades del capitalismo español, de sus clases dominantes, del bloque oligárquico-burgués.

La clase obrera queda sometida a una penosas condiciones de vida en el capitalismo actual.

Pero las clases dominantes no solo han tomado iniciativas de gobierno para mantener sus privilegios, sino que sus centros intelectuales han desarrollado una intensa tarea de diversionismo ideológico para mantener la alienación del proletariado de este país.

El auge de las fuerzas oportunistas de refresco es producto de una cuidada planificación para desactivar el proceso de acumulación de fuerzas de la clase obrera que reacciona ante las más duras consecuencias de la crisis económica. Podemos-IU-Ciudadanos constituyen la tríada necesaria para distraer a la clase obrera de su propio camino.

El gobierno Rajoy presume de determinados resultados de la economía española. Todos ellos conseguidos sobre el sufrimiento extremo del proletariado de este país, cuya situación no cambiará aunque mejore la economía.

No hay futuro para el proletariado dentro del sistema capitalista, sino dictadura férrea y sobreexplotación. No hay terrenos intermedios donde sea posible alcanzar consensos sociales de mejora para el conjunto de la clase obrera en el capitalismo.

La tarea del Partido Comunista es liderar el proceso de lucha de masas que ha de acabar con esta situación, destruyendo hasta sus mismos cimientos el capitalismo español, sus bases materiales (propiedad privada) y su superestructura (el Estado burgués y la monarquía parlamentaria). El Frente Obrero y Popular por el Socialismo es la propuesta de política de organización de las alianzas -de la clase obrera con otros sectores populares-, que llevará al pueblo a la victoria.

CATALUNYA 27S

El 27S no hay en Catalunya ningún proceso de autodeterminación, pese a la retórica nacionalista de quienes quieren hacer de esa convocatoria electoral un plebiscito de sus particulares proyectos políticos.

Las condiciones en que se convocan estas elecciones ponen de manifiesto las contradicciones entre una parte de la burguesía catalana y las fuerzas del bloque oligárquico español. Son expresión de un conflicto interno (crisis en la cúspide) de las fuerzas parasitarias que forman el bloque histórico de dominación en el Estado Español.

Como en otras ocasiones, quienes impulsan este proyecto tienen el objetivo de colocar detrás de sí a la clase obrera de Catalunya, apropiándose de sus legítimas aspiraciones nacionales, y tratando de conjurar las contradicciones de clase que les enfrentan.

El pueblo de Catalunya tiene derecho al libre ejercicio del derecho de autodeterminación, su clase obrera debe hacer de este derecho parte irrenunciable de su proyecto de emancipación hacia el socialismo. Los enemigos del pueblo no le pueden robar ese derecho con el engaño. El objetivo de estas elecciones autonómicas es instrumentalizar esa conciencia de nación de la clase obrera para asentar una nueva forma de su dominio, y dar renovada continuidad a su sistema basado en la explotación.

El proletariado de Catalunya debe seguir su propio camino.