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En abril del año pasado publicamos un pequeño artículo, en la edición impresa de Unidad y Lucha, referente al conflicto de Laminaciones Arregui. Además pudimos estar con dos delegados sindicales del Comité de Empresa en el mitin “Unir las luchas para organizar victorias” de enero de este año, en Madrid, y pudimos escuchar cómo se había desarrollado la lucha hasta entonces.

 

Laminaciones Arregui, con plantas en Vitoria-Gasteiz y Urbina, fue comprada por el grupo Celsa, junto con la planta de Laracha en Galicia. Y todas estas pasaron a formar lo que se conoce como Celsa Atlantic.

Hoy el conflicto sigue en pie, y el 17 de julio se celebró el último juicio por los despidos más recientes, del cual ya se conoce la sentencia. De tal forma que para conocer mejor la actualidad de esta lucha nos hemos entrevistado con Aitor, del sindicato ESK, Joseba, de ELA, y Natxo, Gerardo y Farru, de LAB, miembros todos ellos del Comité de Empresa.

Unidad y Lucha: Egun on (Buenos días), contadnos: ¿Cómo y cuándo empezaron los problemas con la empresa?

Comité: Los problemas empezaron antes de abril de 2012, cuando hubo un cambio de gerente. Vino un gerente nuevo que tenía el currículum de haber hecho grandes animaladas en otras empresas, y encima se pavoneaba de que le había salido bien su estrategia de recortar y recortar. Y ya ese nuevo gerente empezó a cuestionar los salarios, y encima en 2012 teníamos la reforma laboral, por lo que estaba todo atado. En abril nos vinieron con la propuesta del Plan de Viabilidad, que consistía en 91 despidos, una rebaja salarial del 20%, y una subida de horas de trabajo, hasta el máximo legal (1824h al año). Y se inicio un periodo de consultas, el cual acabó sin acuerdos. Sin embargo hay que recordar también que en marzo y en abril del 2012 se llegan incluso a meter horas extra en el tren de laminación, que ahora dicen que no da dinero.

Este Plan de Viabilidad planteado por la empresa era una condición sine qua non, según ellos, para el futuro de la empresa, y sin ningún tipo de garantías además. Decían que en Plan era un signo positivo, pero que no podían garantizar nada sobre el futuro de la empresa. Lo curioso fue que antes del 2012 la empresa estuvo produciendo a ritmos que hasta teníamos turnos en fines de semana, y de la noche a la mañana. Junto con la llegada de la crisis la situación cambió radicalmente. Digamos que aprovecharon el tema de la crisis a la hora de hacer negocio y de hacer caja.

Previamente la dirección ya había demostrado su prepotencia y cómo se las gasta, porque en cualquier negociación de convenio también era casi imposible llegar a acuerdos. De hecho llevamos 3 años con la negociación del convenio que se nos acabó en 2009.

Esta empresa ha estado muy acostumbrada siempre a tener unos determinados sindicatos pactistas, con los cuales no tiene ningún problema a la hora de negociar convenios, y, según se fue conformando el cambio de la representación sindical, hubo sindicatos que entramos y que no les gustábamos mucho. Y empezaban a demostrar su soberbia y su intolerancia a la hora de intentar llegar a un acuerdo.

UyL: ¿Cómo encarasteis la defensa de vuestros puestos de trabajo?

C.: Pues ante las medidas y los despidos de la empresa, los trabajadores y trabajadoras empezamos una huelga indefinida, con el voto favorable del más del 90% en la Asamblea de Trabajadores. Desde el principio del conflicto hemos entendido que la protesta social era la forma de luchar que teníamos y que no podíamos abandonar nunca esa vía.

Hay sindicatos que tenían “caja de resistencia”, para poder hacer frente a los gastos económicos, y otros que no tenían. Pero hemos sabido llevar a cabo diferentes actividades para no abandonar la lucha en ningún momento.

Luego la empresa ha querido llevarlo todo vía judicial, y lo ha hecho. Y hemos tenido que tomar también esa vía, antes la posición de la empresa.

UyL: Hace un año vimos como frenasteis a Celsa y ganabais el juicio contra el ERE. ¿Qué supuso esta victoria para la plantilla?

C.: Supuso una alegría, y un soplo de aire fresco para todos. Ver que después de estar más de dos años luchando tiene sus frutos es una alegría. Sobre todo tratándose de Celsa, un gigante del metal en Europa, y de Sagardoy Abogados, los padres de la reforma laboral.

A algunos justamente la noticia les pillo en Agurain en una txosna que teníamos montada para sacar dinero para hacer frente a diferentes gastos. Vamos, que tampoco nos relajamos por esta noticia. Llevamos ya un largo recorrido de juicios ganados con sentencias favorables, las cuales la empresa siempre recurre e intenta no cumplir, de la forma que les sea posible.

UyL: ¿Después de esto qué actitud adoptó la empresa y cómo respondió?

C.: Pues prácticamente cogió una pataleta de niño pequeño. No les sentó nada bien que una plantilla de trabajadores, de una pequeña fábrica, de una ciudad como es Vitoria, de una pequeña nación de Europa como es Euskal Herria pudiese ganar vía judicial al gigante Celsa y a sus abogados.

Y como hemos dicho antes, intentó por todos los medios no readmitir a los trabajadores. Mantuvo aún a muchos de ellos en sus casas, pagándoles el sueldo, sin dejarles entrar a trabajar. Y claro, esto causó una división en la fábrica, porque había trabajadores que se quejaban de otros que estaban cobrando sin trabajar.

Además obligó a los readmitidos a completar unos cursos de formación en seguridad, y otras cuestiones, en la asociación IFES, relacionada directamente con UGT, antes de dejarles volver al trabajo. Nos parece muy curioso esto, ya que UGT no tuvo ningún reparo en pactar todo lo que le convenía a Celsa. Finalmente la empresa nos ha dicho que no les dan validez a esos cursos a los que nos obligó a asistir.

UyL: ¿A qué ataques os estáis enfrentando ahora y cómo estáis volviendo a defender vuestros puestos de trabajo?

C.: Bueno, alegaron nuevamente causas económicas para ejecutar un despido colectivo, en el que curiosamente vuelven a estar los trabajadores que ya intentaron despedir por hacer huelga. Alegaban que producir fleje laminado les hacia perder dinero. Aunque la producción estaba simplemente parada, en pocas horas podía estar produciendo como antes sin ningún problema. Es muy raro que si algo te hacer perder dinero sigas teniendo las máquinas operativas, pensando en volver a producir de nuevo más adelante.

Volvimos a salir a la calle, aunque nunca hemos parado, a denunciar este nuevo atropello. Y volvimos a llevar a juicio a la empresa.

Y estos días hemos conocido que el fallo del TSJPV (Tribunal Superior de Justicia del País Vasco) ha sido declarar nulo el despido, y aclarar las malas intenciones de la empresa. Es más, en el juicio uno de los jueces ya avisó a la parte de la empresa que, viendo el recorrido de juicios que llevaban perdiendo, les iba a salir más caro perder otro juicio y tener que abonar los salarios que habían dejado de pagar a los despedidos que intentar llegar a un acuerdo. Pero parece, como siempre, que a Celsa Atlantic le vale más su prepotencia que otra cosa.

UyL: ¿Hay diferencia entre la conciencia y la actitud actuales de los trabajadores a las que tuvieron al principio del conflicto?

C.: Si y no. Es decir, claramente las trabajadoras y trabajadores tienen ahora una mayor conciencia obrera de la que tenían al principio, y son ahora más conscientes que antes de que son trabajadores y tiene que luchar por lo suyo. Pero sin embargo aun nos cuesta, a todos, mira por los trabajadores de las fábricas de al lado.

En Vitoria ha habido y hay más conflictos que el nuestro, y en pocas ocasiones hemos acudido a una o dos de sus movilizaciones. Es algo en lo que todos tenemos que mejorar, porque aunque dentro de nuestra lucha tengamos unidad y pongamos el grito en el cielo cada vez que quieran aprovecharse de nosotros, tenemos que ser conscientes de que la clase trabajadora está también en otros centros de trabajo, y de que tenemos que apoyarnos mutuamente.

UyL: ¿Habéis tenido en algún momento de la lucha el apoyo de las instituciones públicas (municipales, forales, etc.)? ¿Y ha repercutido de forma practica en la solución del conflicto?

C.: Si que nos hemos reunido varias veces con las instituciones. Básicamente ellos lo que hacen es mediar entre las dos partes para llegar a algún acuerdo, pero no tienen ningún poder de decisión. Al fin y al cabo, a cada empresario con sus trabajadores se le permite hacer casi lo que quiera, y puede administrar su empresa como le de la gana.

Sobre todo con el Gobierno Vasco nos hemos topado con la situación en la que casi nos aconsejaban pactar despidos. No decían que por perder unas ovejitas por el camino no pasa nada, que mejor solo 80 personas trabajando que ninguna. Es que ellos solo miran por las estadísticas: al de Industria por ejemplo no le interesa que se cierre la planta, pero le basta con que haya nada más 4 trabajadores. O luego hay otros que prefieren que haya gente trabajando para que las estadísticas del paro no suban, aunque las condiciones sean pésimas. Y si se quedan 5 personas en la calle no pasa nada grave, en las cifras no se va a notar, pero lo que no ven es que detrás de cada trabajador hay una familia. Mientras la opinión pública no cambie a ellos no les importa, porque van a seguir teniendo votantes para seguir donde están.

Muchas veces desde las instituciones se nos dice que la ley está hecha así, y que no se puede hacer más. Pero es la pescadilla que se muerde la cola: no pueden meter mano a las empresas porque la ley es la que es, pero luego son ellos los que redactan las leyes, a gusto de los que mandan, las empresas y la patronal. Ya sabemos que estos políticos van de la mano con los empresarios, y eso no puede ser así. Las instituciones tendrían que poder decidir sobre la economía de su región, y meter mano a las empresas que joden a los trabajadores. Y no hablemos de algo mas fuerte, como la expropiación, porque les falta tiempo para demonizarte, pero a veces no cabría otra solución.

Y si han repercutido en la solución del conflicto es como hemos dicho, conciliando posturas. Porque no pueden, y porque no quieren, hacer otra cosa.

UyL: El 17 de julio tuvisteis finalmente el juicio por los últimos despidos, y la sentencia os es favorable. ¿Qué podéis esperar de ahora en adelante? ¿Seguís con fuerza?

C.: Sabemos que la sentencia no es firme, por lo que tenemos la seguridad más que absoluta de que la empresa no va a acatarla, va a recurrirla, e incluso la incumplirá como ha hecho con sentencias anteriores. No esperamos nada nuevo, después de todo el recorrido que llevamos ya sabemos como se las gastan, y lo enrabietados que están.

Y fuerzas no nos faltan. Ya se sabe que la única lucha que se pierde es la que se abandona, y eso ni pensarlo. Seguiremos como hasta ahora. Y saber que tenemos el apoyo de gente como vosotros siempre nos da algo más de fuerza, porque sería más duro estar solos.

UyL: La nueva Ley de Seguridad Ciudadana (Ley Mordaza) os ha dado ya problemas para alguna concentración. ¿Os preocupa que os pueda limitar en las protestas en la calle?

C.: En realidad no nos ha dado problemas aun. El asunto fue que el día del juicio, no sabemos por que, no se pidió permiso para concentrarse. Aunque sabemos que hay que respetar una distancia con la ley nueva. Pero sí, claro, sí nos preocupa.

En si la nueva ley es una preocupación general para todos, pero nosotros aun no hemos estado afectados. Se trata de minimizar la protesta social, pero bueno, ante la nueva ley lo que hay que hacer es buscar nuevas alternativas, y si hay que hacer algún tipo de protesta se hará de un modo o de otro, se buscará la forma.

La ley está hecha, pero luego hay diferentes formas de aplicarla y de interpretarla. Vamos a ver como utilizan a los organismos y a las instituciones para hacer cumplir esa ley represiva que a nadie le gusta. Cualquier ley que recorte los derechos de los ciudadanos no tiene mucho recorrido.

UyL: Gracias por la entrevista. Zorionak (Felicidades) por la sentencia de este último juicio. Y mucho animo a todas y a todos.

C.: Eskerrik asko zuei (Gracias a vosotros) por vuestra atención.