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Cada día son más y más los jóvenes que aprovechan el periodo estival para buscar un trabajo temporal, siendo el de socorrista un claro ejemplo de ello. En este artículo desgranaremos algunos de los pros y contras de este oficio.

Para mucha gente, el trabajo de socorrista es de aquellos trabajos “chollo”. Cómodo, bien pagado, en un buen lugar de trabajo… No obstante, tanto los requisitos de formación como el desempeño de la actividad son más complicados de lo que a priori parece. El trabajo de socorrista está considerado uno con los de mayor riesgo de padecer estrés laboral, pues trabajas en constante riesgo de intervención ante una situación de peligro y necesitas estar concentrado cada minuto de trabajo.

La imagen del socorrista como el “gorrillas” que está a la sombra y sentado en la esquina de la piscina está muy alejada de la realidad; cualquier persona que trabaje de socorrista debe tener concentración y profesionalidad, pues está cuidando de vidas ajenas. Arrojada esta reflexión, veamos los puntos clave para ejercer esta profesión.

En primer lugar, debemos saber que para ejercer como profesionales del socorrismo tenemos que tener la titulación correspondiente y actualizada. El precio del curso oficial impartido por las diferentes Federaciones de Salvamento y Socorrismo oscila entre los 400-500€, dependiendo de la Comunidad. Existe la posibilidad de realizar el curso a través de Cruz Roja o empresas especializadas, pero esta opción no se da en todas las comunidades. Además, si queremos ejercer en una comunidad diferente a la nuestra tendremos que pagar el certificado de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, el cual suele valer entre 50-100€ más. Para ahorrar dinero, podemos comprobar si en nuestra comunidad existen cursos específicos para parados.

Una vez superado el primer bache, la inversión, debemos superar el curso. El trabajo de socorrista requiere de un nivel físico aceptable así como de unos conocimientos teóricos. Para pasar el curso deberemos aprobar tanto las pruebas físicas como distintos exámenes teóricos. Dependiendo de la modalidad del curso, será intensivo, en fines de semana, en vacaciones… esto es un punto a tener en cuenta, sobre todo en el apartado físico; no es lo mismo nadar todos los fines de semana que de forma intensiva descansado dos días por cada siete. Aunque sea duro, cualquier persona que se lo proponga y acompañe el curso con esfuerzo y entrenamiento está capacitada para superarlo sin mayor problema. Además y desde la experiencia personal el curso se hace bastante ameno, pasas muchas horas con tus compañeros y acabas haciendo buenos amigos. Por último, es importante mirar las pruebas antes de realizar el curso, no para asustarnos, sino para saber a qué nos enfrentamos y ser realistas.

Acabado el curso, deberemos buscar trabajo para recuperar la inversión realizada. Las Federaciones cuentan con bolsas de trabajo a las que inscribirse (por ejemplo, proveen de socorristas a las piscinas municipales de la Comunidad). Además, por nuestra cuenta podemos enviar currículum a urbanizaciones, centros deportivos, etc. En general, el sueldo en una piscina municipal es mejor que el de una privada. En las zonas de playa, donde se ofertan muchas plazas en piscinas de hoteles y complejos turísticos, los salarios son inferiores. Desde el inicio de la crisis ha aumentado mucho el número de demandantes de empleo, y los salarios a su vez han descendido. Aún así, el sueldo medio es mejor que el de otros muchos sectores.

Por último, es importante saber que la normativa obliga a un “reciclaje” cada 2 años donde tienes que demostrar que sigues en forma y con los conocimientos necesarios pasando algunas pruebas. Y por supuesto, pagando de nuevo (en este caso el importe no llega a los 100 euros).

Hemos desarrollado los puntos esenciales para cualquier persona que se plantee ser socorrista de piscina. No obstante, pueden existir modificaciones dependiendo de nuestra Comunidad Autónoma. A este respecto, aconsejo a cualquier lector interesado en este trabajo hablar con alguien conocido que ya sea socorrista, para pedirle opinión directa. Por mi parte y como socorrista titulado, es un oficio que recomiendo a cualquier persona con inquietudes por el deporte y el servicio al prójimo.

Eduardo Pérez