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Desde su implantación en 1972, Inter Rail se ha convertido en uno de las formas de viaje más populares entre los jóvenes europeos. En su 40 aniversario, en 2012, fueron casi 250.000 los “mochileros” que compraron este tipo de billete. Porque aunque el Inter Rail se venda como “una forma de vida” no debemos olvidar que no deja de ser básicamente eso, un billete de tren, que aunque sea relativamente barato conlleva una serie de gastos paralelos.

 

Viajar en Inter Rail permite tener acceso a los desplazamientos en tren por diversos países europeos, mas debe tenerse en cuenta que el precio de este billete depende de varios factores. Hasta el año 2007, el billete Inter Rail comprendía los recorridos en tren por una o varias de las 8 zonas en las que se dividía el mapa de Europa durante 16, 22 o 30 días. Así, los precios variaban desde 195€ por viajes en una zona (por ejemplo una de las más populares, la zona E que incluía Bélgica, Francia, Luxemburgo, y Países Bajos) para los menores de 25 años, y 546€ el billete para mayores de esa edad, con movimientos ilimitados por todas las zonas durante un mes. Sin embargo, a partir de 2007, las variedades de billete se han multiplicado, pasando a existir básicamente dos tipos: un Inter Rail Global Pass, válido por todos los países del convenio, y un Inter Rail Un País. Así, en el Inter Rail Global, el más popular, dependiendo del número de días (desde 10, pudiendo utilizar el billete 5 días, hasta 30) de la clase (1ª o 2ª); y de la edad (menor o mayor de 26), el billete puede costar desde 180€ a 1060€.

Semejantes cifras solo merecen la pena si de verdad se va a hacer la vuelta por Europa para aprovechar las facilidades que esta modalidad proporciona. Pensemos en, por ejemplo, un viaje de 3 semanas para un joven de menos de 26 años que quiera conocer varios países del continente. El billete significaría para este joven cerca de 350€, pero la cifra final puede llegar a ser el triple. En efecto, distintas web y blogs de viajes low cost aconsejan ahorrar entre 1.200 y 1.500€ para un viaje en Inter Rail, y no precisamente para brindar con champagne en el hotel más caro de París.

Antes de nada, se debe tener en cuenta que el billete Inter Rail no es válido en el país en el que se comienza el viaje, de modo que nuestro hipotético aventurero debe pensar en pagar su medio de transporte para salir de España, y luego para volver. En segundo lugar, a pesar de que se intente aprovechar al máximo la baza de los trenes nocturnos, debe tenerse en cuenta el alojamiento durante esas tres semanas (aunque sea para darse una ducha), que, dependiendo sensiblemente del país visitado, y aunque se recurra a albergues de jóvenes, significa otra importante suma. Por otro lado, las comidas durante estos días ocupan otra buena parte del presupuesto, sobre todo si de vez en cuando se quiere disfrutar de la gastronomía típica del destino y no alimentarse siempre de supermercados. Y, por último, pero no menos importantes, otros gastos como transporte público dentro de las ciudades, ocio y cultura (museos, visitas etc) terminan de completar la suma final.

Cierto es que se puede reducir la duración del viaje, o incluso conformarse con un Inter Rail Un País que en destinos como Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Grecia, Hungría, Polonia, Portugal, la  República Checa o Rumanía puede costar desde 50€ (aunque el billete sólo es válido durante 3 días en un mes) Sin embargo, estos recortes limitan esencialmente el espíritu del modo de viaje que es el Inter Rail y la idílica vuelta a Europa en tren de nuestro hipotético viajero se vería truncada y pasaría a buscar otras formas más económicas de recorrer nuevos paisajes y conocer nuevos pueblos. Entonces, ¿es realmente asequible el viaje en Inter Rail?

Rocío Negrete.