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Editorial Abril 2015

Las elecciones andaluzas del pasado día 22M constituyen la primera puesta en escena, en el terreno electoral, de la estrategia general que desarrolla en España el bloque social y político que conforman las actuales clases dominantes; estrategia que el PCPE ha denominado como “Segunda Transición”.

El discurso de los diferentes partidos políticos a los que se ha facilitado todo el protagonismo, antes y durante la campaña electoral, alejado en todos los casos de las problemáticas concretas y acuciantes de la mayoría obrera y popular andaluza, se ha caracterizado por la defensa y promoción de posiciones interclasistas y “ciudadanistas” que buscaban alejar de la escena política a la clase obrera, a sus intereses y, en consecuencia, a la lucha ideológica entre burguesía y proletariado.

Los resultados favorables alcanzados por el PSOE, principal beneficiario del adelanto electoral, no son linealmente proyectables a una convocatoria de ámbito estatal.

Las candidaturas del PCPE se han visto afectadas por la estrategia de las clases dominantes, de tal forma que una parte de quienes anteriormente votaron por nuestro Partido en esta ocasión no lo han hecho. Y ello pese al duro trabajo realizado por nuestra militancia con enorme empeño y haciendo todo tipo de esfuerzos para romper el muro de silencio que se construye, especialmente en las convocatorias electorales, sobre nuestro proyecto político. Se ha demostrado, así, la eficacia de la estrategia desarrollada por la burguesía, y también las carencias que el PCPE todavía tiene para llegar a amplios sectores obreros y populares, y más en esta ocasión con unas elecciones adelantadas en un año de intenso trabajo político.

El desarrollo de los acontecimientos en las próximas elecciones, previstas para este mismo año, será posiblemente decisivo en el proceso de liquidación del viejo eurocomunismo (IU), fagocitado por el nuevo oportunismo de PODEMOS. IU ha pagado un alto precio por su participación en el anterior gobierno de la Junta de Andalucía, como una y otra vez ocurre en este tipo de pactos que pretenden una gestión “más humana del capitalismo”. PODEMOS y CIUDADANOS van demostrando su disposición y sus capacidades para situarse como el nuevo bipartidismo en un complejo proceso de sustitución y relevo, que se irá modulando según la conveniencia de las clases dominantes y el mismo desarrollo de la crisis del capitalismo español.

El PCPE enfrenta con determinación el reto de revertir esta situación, hoy que las clases dominantes tratan de conformar el sistema electoral, negándole a la clase obrera todo protagonismo político. Luchamos por ganar un espacio político propio, para hacer avanzar nuestra propuesta revolucionaria, con los métodos propios de un Partido revolucionario: organización, compromiso y militancia. Unir a las y los comunistas en el proyecto del PCPE, y combatir el engaño de quienes tratan de seducir a la clase obrera para que se aparte de sus convicciones revolucionarias será siempre una tarea de primer orden para nuestro Partido.

El capitalismo español contra Venezuela

El imperialismo yanki lanza, en estas semanas, una nueva ofensiva en su reiterado intento de liquidar el proceso soberano que desarrolla el pueblo venezolano desde el año 1999.

El capitalismo español se suma de nuevo a esta estrategia, con las mismas ansias que en ocasiones anteriores. Tanto el Gobierno, como los distintos monopolios de forma directa, se suman a la línea que dicta Washington, y que se concreta en un ataque permanente contra el legítimo gobierno de Venezuela en coordinación con las fuerzas golpistas internas. Los medios de prensa y comunicación españoles no cesan en una constante y disciplinada campaña que busca crear la legitimación social que favorezca la ejecución de las acciones violentas que están programando para la fase siguiente si no consiguen sus objetivos en la fase actual.

La entrada en escena, dentro de esta lógica golpista, del ex-presidente del gobierno Felipe González, con el pretexto de la defensa de los opositores que están en prisión, acusados de participar en la preparación de acciones violentas contra el Gobierno, no es otra cosa que una injerencia más en la estrategia general.

Esta intervención de F. González es a la vez la intervención de la Internacional Socialista, alineada con la estrategia conspiradora del imperialismo, una vez más. Recuérdese que el anterior Presidente venezolano, Carlos Andrés Pérez, fue vicepresidente de la IS, elegido en 1976. Este sujeto tiene en su currículo la autoría de cientos de asesinatos, y miles de personas heridas, durante el caracazo de 1989.

Por otra parte González es un valedor del oligarca mexicano Carlos Slim, también objetivamente interesado en revertir los cambios sociales y políticos que hasta el presente se han dado en Venezuela.

El PCPE llama a la clase obrera y a los sectores populares a combatir esta estrategia de agresión del capitalismo español, y a sumarse a un amplio movimiento de masas internacionalista que coloque el objetivo de la revolución socialista en Venezuela como la mejor garantía de defensa de su actual proceso de cambios.

Recuperación y Explotación

El Gobierno Rajoy no pierde ocasión en dar demagógica publicidad a las cifras macroeconómicas que ponen de manifiesto un crecimiento del PIB español en el último período, y que se manifiesta como tendencia sostenida para el año en curso. El: “estamos saliendo de la crisis”, es un soniquete que se repite en toda ocasión y con el más peregrino pretexto.

Después de años de caída de la producción anual del país, en el contexto de una brutal crisis internacional que ha afectado especialmente al capitalismo español, estos primeros datos que estamos viendo son expresión de un cierto efecto rebote de cualquier objeto en caída libre cuando toca con el suelo.

La brutal destrucción de fuerzas productivas y capital sobreacumulado que los gobiernos de turno han realizado en estos años, unido a la fuerte depreciación del precio de la fuerza de trabajo, están en el origen de estos datos de los que hoy presumen los capitalistas. Un elemento coyuntural, como el precio del petróleo, se suma a ello.

La realidad, para la clase obrera y los sectores populares, es la permanencia de las masivas cifras de paro, así como el trabajo precario y temporal con salarios de hambre.

Los principales indicadores sociales constatan el empobrecimiento generalizado de la clase obrera y los sectores populares, así, el riesgo de pobreza y la malnutrición de una parte importantísima de la población infantil se mantiene sin cambios. Los servicios asistenciales no son capaces de atender una demanda que desborda sus raquíticas capacidades. 12,8 millones de personas están hoy en riesgo de pobreza o exclusión social, 1,3 millones más que en 2009.

Paro, hambre y precariedad social es lo que el capitalismo español ofrece como contrapartida al actual aumento de las ganancias del capital monopolista.

Nuestra lucha es por la destrucción de ese sistema parasitario hasta sus mismos cimientos. Por el Poder Obrero y el Socialismo.