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El INEM, Instituto Nacional de Empleo, por definición cumple con las funciones de ordenación, desarrollo y seguimiento de los programas y medidas de la política de empleo, cuya función principal es la gestión del empleo, registro público de los contratos, gestión de subvenciones de empleo a las empresas, y gestión de las prestaciones por empleo.

 

Para comenzar, nos encontramos con un número de parados que en este año, 2014, ronda los 5.400.00, algo que a primera vista nos puede hacer ver el colapso al que este organismo se encuentra sometido.

Antes del 2008, con alrededor de 2.200.000 de parados se solían dar cursos de formación gratuitos, los que permitían al trabajador o trabajadora reciclarse e incorporarse al mercado laboral, pero con la agudización de la crisis del sistema capitalista, el paro cerró el año 2008 con alrededor de 3.200.000 parados, aumentando como nunca lo había hecho, en un millón de desempleados y desempleadas, ocasionando todo ello la congestión de la oferta de empleo y de cursos gratuitos.

El INEM a punto de estallar siguió ofertando cursos gratuitos hasta el año 2011, cuando ya gastadas todas sus reservas, cerró el grifo de las ayudas en la busca de empleo, dejando de ofertar por completo ayudas en la formación, convirtiéndose únicamente en un nexo entre los cursos privados y las oposiciones a plazas de trabajo público con los trabajadores.

Estas eran y son las pequeñas funciones que tenía el INEM como ayuda al trabajador, pero detrás de todo ello se encuentran todos los males que aparte de estar en paro, acarrea al trabajador o trabajadora el estar inscrito en el INEM.

Por un lado, interrumpir el paro con un trabajo, por ejemplo de obra y servicio, conlleva actualmente a la pérdida total del paro, siendo más rentable a corto plazo el cobrar el poco paro al que tiene derecho la clase obrera, que ser exprimido con sueldos más bajos que el propio paro.

Esto lleva a que al haber cobrado el paro al completo, se te reduzca la prestación por jubilación, pero muchos trabajadores y trabajadoras se vieron y se ven y se verán en la necesidad de tener que cobrar el paro por completo, ocasionando un respiro a corto plazo, pero también, una soga al cuello para la jubilación.

En segundo lugar, cabe destacar la persecución exhaustiva que el INEM hace a los trabajadores que se encuentran cobrando prestaciones de desempleo, persiguiendo a los trabajadores que se buscan la vida trabajando ‘’en negro’’ para poder llegar a fin de mes, con un resultado que en datos de una investigación contra el fraude fiscal, delató que medio millón de trabajadores en 2012 se encontraban en esta situación, arriesgándose a trabajar sin contrato para poder llegar a fin de mes.

Con estos datos nos vemos obligados a analizar a quién defiende el Gobierno, persiguiendo a los trabajadores que en su conjunto durante un año pueden acumular como mucho en ‘’fraude’’ una ínfima parte del PIB español, o a las personas que poseen los medios de producción, la gran oligarquía española, que recibe ganancias de millones y millones a costa de explotar a la clase obrera y que defraudan con una libertad escalofriante.

Todo ello, nos hace ver que el Gobierno, el Estado, rinde para lo que se le antoje a la burguesía y el INEM nada más y nada menos es un aparato de éste para gestionar a los trabajadores y trabajadoras como meras cifras o máquinas en su diario de explotación a la clase obrera.

Eduardo Parra.