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Hoy en el mundo no habrá persona que no haya visto las masacres y las barbaridades cometidas por el Estado Islámico (EI). Con un mínimo de seguimiento de la política y un mínimo conocimiento de la historia reciente, se puede ver fácilmente la conexión cercana que tiene el imperialismo no sólo con el EI, sino también con organizaciones islamistas reaccionarias del Medio Oriente como los talibanes, Al Qaeda, el Frente el Nusra y otros muchos ejemplos, sean más o menos conocidos.

 

Se pueden ofrecer datos, hechos específicos e historias sobre estas organizaciones y cómo el imperialismo norteamericano, desde hace poco más de medio siglo, ha estado creando, utilizando y alimentando a las organizaciones terroristas, reaccionarias como un elemento anti-comunista en la región. Pero también es importante destacar cuál es la base social y la base de apoyo de estas organizaciones y de la ideología envenenada del islamismo político.

Después de la revolución burguesa de Turquía y la fundación de la república con una constitución laica, lo que conllevó la abolición del Califato, siempre ha existido un sector reaccionario de la sociedad que añoraba la ley islámica y el Califato en Turquía. No obstante, con la inclusión de Turquía en la OTAN en los inicios de los 50, el gobierno neoliberal de Adnan Menderes, con el apoyo del imperialismo, incentivó que el islam suní tuviera más presencia en la sociedad, llevando a cabo políticas conservadoras e islamistas, de acuerdo con el proyecto de "cinturón verde" de los EE.UU. Este proyecto  consistía en formar un "cinturón", una línea geográfica de algún modo, islamista en el Medio Oriente, para frenar el crecimiento del comunismo en la región y para impedir el aumento de la influencia de la URSS.

El apoyo de la CIA al islamismo político se encarnó en la "Asociación de Lucha Contra el Comunismo" que fue fundada en el año 50 y que, en los 60, se convirtió de forma más obvia en una organización paramilitar que realizó varios actos violentos contra los comunistas y las fuerzas progresistas de la época. Entre otros personajes que han sido importantes para la construcción del modelo "islamismo moderado", se encuentra también Gülen, el líder de la secta islámica más influyente de la Turquía actual, quien reside en los EE.UU. y cuyo movimiento tiene escuelas en los 5 continentes.

En los años 60 y 70 los islamistas no eran la única fuerza paramilitar que el Estado y la CIA utilizaban contra "la amenaza comunista": los nacionalistas y los fascistas panturquistas también eran parte de estas fuerzas paramilitares, aunque lo que comprobamos hoy es que los islamistas, entre todas estas fuerzas anticomunistas, eran los únicos que tenían perspectiva de poder, los únicos que tenían como meta el poder político, mientras los fascistas han servido a cada administración como una fuerza suplente y un sirviente leal.

El suceso que aceleró el proceso de islamización de la política en Turquía fue sin duda el golpe de Estado del 80. Junto a una ola de privatizaciones, políticas económicas neoliberales y unas políticas más dependientes de los EE.UU. que nunca, aquel golpe planificado por los EE.UU. también conllevó la fundación de colegios y escuelas religiosas, cursos privados religiosos, construcción innecesaria de centros islámicos y mezquitas, mucho más apoyo político y económico a sectas y organizaciones reaccionarias islamistas... en fin, la introducción de la religión en todo el espacio social y político, lo cual es una de las causas, posiblemente la más importante, que preparó todas las condiciones de existencia del gobierno actual de AKP.

Los que nacimos en la segunda mitad de los 80, conocimos al islamismo político en los años 90, a través de las masacres y crímenes cometidos por organizaciones paramilitares como Hizbullah (no tiene ninguna conexión con Hezbollah de Líbano) y el estado de terror creado por ellos y también por el gobierno del RP (Partido del Bienestar), el antiguo partido y "escuela" de Erdogan, el actual presidente. Los años 90 también fueron años de privatizaciones, recortes en los sectores públicos e islamización de la sociedad y la política, así como "buenas relaciones" y alianza con el imperialismo norteamericano e incluso el sionismo.

Lo esencial en este panorama histórico y político es que siempre han ido mano a mano el neoliberalismo, el imperialismo y el islamismo político. El islamismo político en todo momento ha sido un arma anticomunista al servicio del imperialismo y no es casualidad que siempre el crecimiento del movimiento islamista haya sido contemporáneo de las políticas neoliberales más salvajes. Por lo tanto, no es ninguna sorpresa que el gobierno neoliberal e islamo-fascista de AKP, como aliado de los EE.UU., sea uno de los responsables de todo el apoyo político, militar, logístico y social ofrecido a organizaciones como el Estado Islámico y otras fuerzas islamistas de la "oposición" en Siria, y utilice fuerzas paramilitares como Hizbullah en Turquía.

Por todo lo dicho, el laicismo "a medias" de la iniciativa fundadora de la república burguesa, o el supuesto laicismo de sus fuerzas armadas, u organizaciones que representan las ideologías del islamismo "moderado" no pueden ser solución al terrorismo islamista al servicio del imperialismo. La solución está en la exclusión de la religión del espacio político y el espacio de educación en su totalidad.

Can Seven. Militante del Partido Comunista (KP), Turquía