• Juego de tronos socialdemócrata, la carrera por nuevas formas organizativas

    Son muchas las ediciones del Unidad y Lucha donde se expresa que la crisis económica  actual está llevando al sistema a una serie de problemas graves para su perpetuación. Uno de los problemas más patentes es la deslegitimación del sistema político vigente desde la transición; sin duda, una de las patas sobre la que se sustenta la dominación de la burguesía.  Si hace 20 años, gracias a la rendición de banderas del histórico PCE, esta pata era de sólido mármol, hoy es una madera carcomida llena de termitas. Urge, para el sistema una reparación, un lavado de cara, cambiarlo todo para que nada cambie. 

  • La Libertad no se consulta; ¡se conquista!

    ¿Imagina alguien a D. Manuel Azaña reclamándole la convocatoria de un referéndum a Alfonso XIII el 14 de abril de 1931? Pues bien, lo que no se le ocurrió al político de IR, ni a ningún otro dirigente político o sindical de la época, se ha convertido, ocho décadas después, en la propuesta política estelar del reformismo para iniciar un proceso constituyente que, aprovechando la experiencia “democrática” de estos últimos 39 años, nos conduzca a mayores cotas de soberanía popular en línea recta, y sin ruptura política alguna, de la monarquía parlamentaria del 78 a la nueva “república de todos los trabajadores” que nos libre del régimen del “bipartidismo monárquico” que denuncia J.L Centella en su comunicado tras la abdicación del rey, estableciendo una nueva categoría política absolutamente acientífica y absurda.

  • Las modas pasan, la explotación permanece. La clase obrera es y será la portadora del cambio social