Ha pasado ya tiempo suficiente. Hemos hecho la cala a la familia real y no podemos por menos que dedicar unas palabritas de muy exclusivo y expresivo gusto a toda la parentela y muy especialmente a Doña Letizia, a la que nunca hemos concedido el favorcete de hacer un hueco en esta modesta columna, aunque  sabemos que se le hace la boca agua por aparecer en el Unidad y Lucha.

En este tris, ni quiero ni debo abstenerme de dedicarle unas zalameras y pelotilleras palabras a Rodrigo Rato y estampar aquí la tristeza que se adueñó de nuestros corazones cuando vimos cómo a un hombre de tan alta alcurnia y tan distinguido rango se lo llevaban detenido como si fuera un malhechor,  un carterista,  un mangante o un sinvergonzón.

Susana Díaz está como unas castañuelas. Las elecciones andaluzas han encumbrado a la dirigente andaluza y la han colocado a la altura de otras célebres mujeres: Juana de Arco, Marie Curie, Evita Perón, Marylin Monroe, Angela Merkel, Anita Obregón... en fin, señoras con poderío que han cambiado el rumbo de la historia.

Lo que está pasando en IU es una cosa atroz. Se acercan las elecciones de Mayo y está la casa manga por hombro, es tan grande el galimatías que tienen montado los dueños del gallinero que no hay manera de averiguar la fórmula en la que comparecerán en la próxima convocatoria electoral.

Nos habíamos propuesto glosar a Felipe González pero nunca encontrábamos el momento, siempre quedaba para otro día que tuviéramos tiempo, pero no queremos seguir arrebatando el espacio que merece un hombre que ha dedicado toda su bendita vida a construir la historia de la una, grande, libre y ancha España.

No podíamos creernos lo que nos contaban; los clérigos, diáconos, presbíteros, párrocos, religiosos, capellanes y obispos de la Iglesia católica, la elegida de Dios, la única verdadera, la más bendecida y sagrada de toda la cristiandad, la que congrega a los fieles cristianos unidos en Jesucristo, por la noche, desabrochan las sotanas y en vez de mortificarse con cilicios que conforten el alma hacen cosas feísimas para recrearse el cuerpo, los muy cochinotes.

Cuando en Izquierda Unida se recibieron noticias de que Moral Santín andaba en esto de las tarjetas black se echaron las manos a la cabeza.

Las noticias del último mes fueron tantas y tan arremolinadas que nos ha producido mucho quebranto decidir el tema para esta insignificante columna. Dudábamos entre las mortajas y las opulencias. No sabíamos si atender a los difuntos o a los que duermen y reposan a pierna suelta con sus ahorros en Suiza.