La situación de las mujeres trabajadoras en este 2023 que apenas acaba de comenzar, se puede definir como de agudización en la precariedad de los últimos años. Hemos sido las primeras en ser expulsadas del mercado laboral ante la profundización de la crisis del capitalismo, lo que nos lleva a tener que aceptar empleos con peores condiciones y altamente feminizados, que perpetúan la brecha salarial, lo que supone una pérdida progresiva de nuestros derechos laborales y reproductivos, se desmantelan las pensiones públicas y se eleva paulatinamente la edad de jubilación para hacerlas inalcanzables, van aumentando las desigualdades al mismo tiempo que seguimos cargando con el trabajo socialmente necesario que incluye los cuidados. Mientras, crecen las inversiones en armamentos y los presupuestos para la guerra no paran de crecer. Todo lo que se deriva de la pertenencia de nuestros países a la OTAN y a la unión imperialista europea es financiado desde las arcas públicas, a la vez disminuyen y se esquilman por privatización la sanidad pública universal, la educación pública en todos sus niveles (infantil, primaria, secundaria y superior), los servicios sociales, las casas de acogida, las residencias de tercera edad, los sistemas públicos de pensiones… todo un largo etc. Y a consecuencia de ello recaerá sobre la espalda de las mujeres trabajadoras toda esa ingente cantidad de trabajo de cuidados socialmente necesarios. Ese, a grandes rasgos, es el capitalismo del siglo XXI que estamos viviendo y una poderosa razón para que nosotras las mujeres trabajadoras que, militamos en organizaciones comunistas, hacemos un llamado a la articulación de la lucha de las trabajadoras para su derrota.

 

Unidad y Lucha (UyL): Hola Inés, cuéntanos a qué te dedicas.

Inés (I): Hola, pues mira, de profesión soy docente de Educación Infantil, interina de la Comunidad de la Región de Murcia en la escuela pública. Pero en la práctica, además de ser docente, me toca dar bandazos entre distintos trabajos, sobre todo precarios, entre contrato y contrato. Ahora mismo por ejemplo me toca trabajar en hostelería.

(UyL): ¿En hostelería siendo docente de la Consejería de Educación? Cuéntanos cómo es eso.

(I): Verás, ser interino del cuerpo docente es bastante inestable. A pesar de haber superado varios procesos de oposición no consigues plaza y quedas a merced de la Consejería de Educación y de cómo esta dirija su gestión. Así te encuentras en ocasiones obligada a trabajar a 2 horas de coche de tu lugar de residencia, lo que supone sumarle 4 horas a tu jornada laboral, o te encuentras sin trabajo durante largos periodos de tiempo como yo en este último curso.

(UyL): Y cómo trabajadora y mujer, ¿cuál es tu visión de la situación actual de las mujeres trabajadoras?

(I): Ahora mismo te la definiría como dramática. Creo que llegados a este punto todos y todas somos conscientes de la situación económica y la crisis actual. La vida se encarece cada vez más convirtiéndose prácticamente en un lujo, mientras que veo a las mujeres de mi alrededor, a mis compañeras de lucha, amigas, familia… sufrir de una forma más profunda estas consecuencias.

La precariedad laboral y la pobreza siempre han tenido rostro de mujer, y esto cada vez se acentúa más.

La mujer que escapa a los roles ancestralmente asignados debe ser temida, así nos educan a través de la literatura y el cine

Lauren Bacall, encarnación de la femme fatale del cine, arquetipo diseñado para advertirla tragedia que acarreaba a los hombres enamorarse de una mujer segura de sí misma.Autor: Tomado de Internet Publicado: 28/02/2023 | 08:38 pm

No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente (...) de una mujer así jamás se regresa.

Martha Rivera-Garrido

La mujer que escapa a los roles ancestralmente asignados a su género debe ser temida. Así nos educan desde la cuna a través de cuentos, canciones y películas que condenan a la bruja, la Medusa, la vampiresa, la casquivana...

Como complemento, en casi todas las culturas lo femenino representa la debilidad humana, lo demoníaco, la lujuria. Los estereotipos se mueven entre los roles aplaudidos (virgen-esposa-madre-servidora) y los condenados, cuyas conductas, reales o de creación artística, satisfacían una fantasía recóndita del ideario masculino: la hembra irreverente y sexualmente disponible que subvierte los cimientos del patriarcado, pero es pisoteada por ellos.

Desde su sacrosanta posición de jefe y guía de hogares, naciones e imperios, un hombre veía su estatus tambalearse si sucumbía ante el poder de la seducción. Su juicio era cuestionado, sus ciudades ardían como Troya...

Para evitarlo debía conseguir una mujer ideal: dulce, sumisa, maternal (como la venden todavía los memes). Una capaz de dejar las riendas del mundo en las sabias y varoniles manos del padre, el hermano, el esposo.

Aparece un cadáver de una mujer en una playa de Málaga. Dado su estado, los vecinos aluden, a un “ajustes de cuentas”. La policía, que ni confirma ni desmiente los corrillos televisivos, acaba deteniendo a su pareja, es un nuevo caso de asesinato machista. Este feminicidio especialmente cruento por la forma, pero igualmente violento en el fondo, es uno de los once que sucedieron el pasado diciembre y si el año se despidió con una ola de terror machista, enero no ha terminado y ya hay 6 víctimas mortales más. El 23 de enero un hombre con antecedentes por violencia machista fue detenido en Valladolid por asesinar a cuchilladas a su pareja y a la hija de esta.

Saltan las alarmas, se convocan gabinetes de crisis, comisiones interministeriales y todo el mundo se pregunta, ¿qué está pasando?

Desde que existen datos sobre estos crímenes (2003), el número de mujeres asesinadas que habían denunciado se movía en una franja en torno al 20 %. Entonces se las culpabilizaba por no haberlo hecho, de las víctimas asesinadas en diciembre, la mitad habían denunciado. De los asesinatos de este enero, en la mitad de los casos los hombres habían sido denunciados en algún momento por violencia de género y constaban en el sistema Viogen, aunque los casos estuvieran inactivos. Según el Ministerio del Interior, en este sistema hay 74.656 mujeres con protección, de las cuales 17 se encuentran en riesgo extremo y 706 en riesgo alto».

En un artículo anterior poníamos de manifiesto la utilización de las nuevas tecnologías como un medio más para ejercer distintos tipos de violencia contra las mujeres.

Para combatir las violencias machistas en general, y en las nuevas tecnologías en particular, debemos tener claro que se trataría de golpear en los cimientos del sistema capitalista y el patriarcado, de golpear en las estructuras de este sistema que fomenta y favorece la desigualdad entre hombres y mujeres con todas las herramientas a su alcance para mantenernos viviendo bajo el miedo y absolutamente controladas.

Educación en igualdad

Está claro que con las medidas que se han llevado a cabo hasta ahora se ha logrado de alguna manera visibilizar las desigualdades de género, pero no se ha logrado revertirlas, es por ello, que es necesario comenzar por un cambio en el sistema educativo.

Para enfrentar las causas de base de la violencia contra las mujeres y las niñas, es estratégico que exista un proyecto de educación en igualdad para toda la sociedad y en todos los niveles, (la educación formal, la no formal, los medios de comunicación, las redes sociales, las organizaciones vecinales u otros colectivos sociales…), al mismo tiempo que se realizan campañas puntuales para combatir aspectos concretos.

Se acerca una de las fechas de más consumo del año en el planeta. El capitalismo se engalana para ofrecer miles de productos a “precios competitivos”, fruto de la explotación a miles de trabajadores y trabajadoras de todo el mundo. En la última década, los “regalos estrellas” han sido los relacionados con el acceso a las nuevas tecnologías y a internet (móviles, tabletas, consolas, ordenadores,… ) y esto, cada vez, a edades más tempranas.

Niños, niñas y adolescentes se asoman a mundo nuevo donde el machismo y el patriarcado, como en la sociedad en general, tienen un papel dominante, y, además, no existen límites ni físicos ni geográficos. Violencia, acoso, bullying, pornografía al alcance de sus manos en un sólo click y de forma inmediata.

Control

Uno de los ejemplos más frecuentes que encontramos, mayoritariamente entre adolescentes, pero también en adultos, es el de chantajear a las mujeres para pedirnos como “prueba de amor” el acceso a nuestro móvil, con los argumentos de siempre: “si no tienes nada que esconder, ¿por qué no me das tu contraseña?", o “no me la das porque ya no me quieres”.

Ha vuelto a suceder, una vez más. Una fecha cuyo origen está vinculado con unos hechos y mujeres que le dan un marcado carácter colectivo y de lucha, con el paso de los años ese origen se desdibuja y pasa a tener un carácter lacrimógeno e individual. Las clases dominantes tienen un bien engrasado aparato ideológico-propagandístico para colocar (nos) “su agenda” y orden de prioridades.  No se cuestiona la mayor, denunciamos la existencia de violencia patriarcal y la falta de recursos y medidas reales en nuestras sociedades para su erradicación.  Pero desde su definición como “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada”, entendemos que cuando se acerca el 25-N se pone el foco de la fecha en el número de víctimas y en una de esas violencias, obviándose no solo el componente de clase, sino también el de lucha. Mucho más, se omite cualquier referencia a un sistema violento todo él que ampara la violencia contra las mujeres a gran escala.

Sí, me estoy refiriendo al capitalismo, que en su fase imperialista actual despliega la guerra contra los pueblos. No se trata de una guerra puntual, pues realmente desde la finalización de la II GM el capitalismo está en guerra, desplegando conflictos en diversas zonas del planeta, de ahí que haya quien hable de guerra permanente o de sistema guerra. Disquisición al margen, la violencia contra las mujeres en las guerras ha sido analizada desde un punto de vista de víctimas, sufridoras o sujetos pasivos. Sabemos que ese no es el único rol. Tienen su papel verdugo al incorporarse activamente en los ejércitos ocupantes. Para muestra, Lynndie England en  Abu Ghaib o las señoras de la guerra que aparecen en la foto de las cumbres anuales de la OTAN, de Cospedal a Robles en su papel activo de ministras otanistas, hasta el más pasivo de las “esposas de los guerreros”, algunas de ellas mancilladoras recientes del Guernica.

La crisis también alcanza a la Justicia. Los intereses económicos y políticos tienen mucho que decir en uno de los poderes del Estado, en el Poder Judicial. Aquello de la separación de poderes y la independencia de los jueces se le está haciendo bola a la Administración de Justicia.

El mandato del CGPJ debe durar cinco años, pero han pasado cuatro más y no hay manera de llegar a un acuerdo para la renovación de sus miembros. La tarea se torna, cada día, más complicada. Los jueces de la derecha, contra lo que estipula la ley, han venido bloqueando la renovación de los miembros del Tribunal Constitucional, es decir, a estos jueces no les viene bien obedecer la ley y deciden no cumplirla.

Carlos Lesmes, el actual Presidente del CGPJ que fue designado por José María Aznar , ha amenazado con su dimisión si sus compañeros (los jueces de la derecha) siguen obstaculizando la renovación de los órganos constitucionales, pero la dimisión tampoco acaba de producirse.

La función fundamental del CGPJ es la de designar a los jueces de  los altos tribunales, pero la actuación del PP y la indisciplina de los vocales de la más rancia derecha, jueces que no han renovado su mandato, algunos de ellos, manifiestamente, fachas que se niegan al nombramiento de los nuevos magistrados para el Tribunal Constitucional, además de hacer dejación de la función para la que han sido designados, están colocando a la Administración de Justicia en una situación de parálisis y atasco intolerable que almacena ingentes cantidades de sentencias sin dictar.

El 28 de septiembre es el día de acción global por el acceso al aborto legal y seguro. Y es que en pleno 2022, si bien son muchos los avances conseguidos gracias a la lucha de las mujeres, aun queda mucho por luchar.

Y es que mientras en España estamos a la expectativa de como se aplicará la última reforma de ley que afirma garantizar la realización del aborto en centros públicos, la situación en el resto del mundo es bien distinta.

Hemos presenciado los avances en países como Argentina tras muchos años de lucha, mientras en otros como EEUU se retrocede en derechos y se elimina de la constitución el derecho al aborto dejando en manos de los estados la decisión de prohibirlo.

Son muchos los países que a día de hoy prohíben el aborto bajo cualquier circunstancia, desde nuestra vecina Andorra hasta Madagascar, pasando por países como Honduras, el Salvador o República Dominicana. Y muchos más donde la única opción de poder abortar es que la vida de la mujer corra peligro como Palestina, Paraguay o Senegal.

Polonia, la cual ya contaba con una legislación realmente restrictiva en materia de aborto, decretó en 2020 que las malformaciones graves en el feto no eran causa justificada de aborto, dejando como únicas opciones el riesgo de vida de la madre o que el embarazo sea producto de una violación. Y aún en estos casos la realidad es que en la práctica en casi imposible abortar, las únicas mujeres que logran son aquellas con medios económicos para viajar al extranjero o las pocas a las que diferentes asociaciones consiguen costearle el viaje.

Más escandaloso aún el caso de Malta, el único país miembro de la Unión Europea que prohíbe sin excepción el aborto, forzando a miles de mujeres cada año a intentar comprar por internet píldoras abortivas sin ninguna vigilancia médica o forzando a las mujeres a pasar por embarazos no deseados y vivir el resto de su vida con las consecuencias.

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