Las mujeres mayores, durante toda nuestra vida, como mujeres, hemos estado sufriendo la desigualdad con respecto a los hombres. En la mayoría de casos, primero en casa y en la familia y luego en los trabajos.

Ni con el paso del tiempo la igualdad nos llega, tenemos una situación de desigualdad económica a causa de los trabajos que hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida laboral generalmente peor remunerados y que además en muchos casos hemos tenido que abandonar para cuidar a hijos o padres, consecuencia de una sociedad que no cubre las necesidades de las familias, escuelas infantiles, centros para las personas mayores, etc. Con lo que alguien tiene que dedicarse a labores de cuidadora, el 90% de cuidadoras son eso, cuidadoras, que cuando llega la jubilación no han cotizado suficiente y eso se traduce en pensiones de miseria. 

De los más de 2.200 millones de niños y niñas del mundo, 1.000 millones viven en situación de pobreza y 600 millones en situación de pobreza extrema, y de cada seis, uno o una tiene que trabajar obligatoriamente. En general, la infancia en el mundo sufre, sobre todo en los países empobrecidos, una grave situación de indefensión y está expuesta al hambre, la desnutrición, el maltrato y la violencia.

De esos 2.200 millones, la mitad son niñas, y sólo por el hecho de serlo, desde el momento que nacen ya sufren la discriminación, y además de lo expuesto anteriormente, en lo referente a la infancia en general, ellas son víctimas de la opresión, la violencia, el maltrato, la mutilación etc.

Los hechos

En 2017 tres futbolistas del Arandina, equipo de la localidad de Aranda del Duero, Carlos Cuadrado, Víctor Rodríguez, y Raúl Calvo, convencen a una niña de 15 años para que se vaya con ellos al apartamento de uno de ellos. Una vez allí, dan por hecho que van a mantener relaciones sexuales con ella, cuando la menor se niega, la violan, los tres, en el salón. Al poco rato, uno de ellos, la lleva al dormitorio y la vuelve a violar.

Unos días después, aterrada lo cuenta. Se lo cuenta a sus amigas y, también a su madre, que inmediatamente denuncia.

La música, el cine, los videojuegos, los refranes populares y los medios de comunicación a través de la publicidad son algunas de las vías para la transmisión de desigualdades y estereotipos de género.

El uso de estos medios para tal fin se identifica con la violencia simbólica, término acuñado por el sociólogo Pierre Bourdieu en los años 70 para definir una forma de violencia que se realiza de manera indirecta, sin que las víctimas sean conscientes de ello. No solo está legitimada, sino que se encuentra tan interiorizada y normalizada en la sociedad capitalista hoy día, que los medios de comunicación además de promoverla, obtienen un beneficio económico de ella. No se manifiesta físicamente, pero es muy peligrosa, pues el que la ejerce impone estructuras mentales, valores, principios e incluso modos de ver la vida a otros sujetos, que acaban aceptando ciertos comportamientos como naturales, en una sociedad en la que no interesa estimular la reflexión ni los cuestionamientos hacia lo que se considera normal, en la que se fomentan el individualismo y los sueños materiales.

Se acerca la fecha del 25 de noviembre. Otro año más tendremos que llevar la cuenta de los feminicidios y asesinatos de mujeres, que ya ascienden a una media de 100 por año en los últimos 10 años.

Desde la aprobación de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género en 2004, no parece que se perciba ningún cambio en las situaciones de violencia vivida por las mujeres en el estado español. A continuación dos ejemplos de iniciativas institucionales que pretenden ese objetivo:

Aprovechando la visita de Amelia como ponente en dos actos en Elche el 17 y 18 de octubre, tuvimos la ocasión de entrevistarla para la versión digital del periódico Unidad y Lucha, órgano de expresión del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE).

Secretaría Feminista del Comité de l'Alacantí

La llaman la esclavitud del siglo XXI, ningún país está libre de ella, ningún rincón del mundo, y proporciona tantos beneficios económicos como el tráfico de drogas o el tráfico de armas. ¿A quién beneficia la trata?

El Protocolo de las Naciones Unidas para prevenir, reprimir y castigar la trata de personas, especialmente mujeres, niñas y niños (Protocolo de Palermo), en su artículo 3º, hace la siguiente definición:

"Por trata de personas se entenderá la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos".

El 28 de septiembre se conmemora el Día por la Despenalización y Legalización del Aborto, esta iniciativa surgió en 1990 en el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe y la convocatoria se ha extendido a nivel internacional, ¿pero cuál es realmente la realidad concreta en el Estado Español?

Hasta el cambio legislativo de 2010, se castigaba con pena de cárcel a las mujeres que interrumpían el embarazo y no podían acreditar alguno de los tres supuestos despenalizados: a) grave peligro para la salud física o psíquica de la madre, b) graves taras físicas o psíquicas en el feto y c) si el embarazo es fruto de una violación. Más allá de las 14 semanas de gestación o de las 22 semanas si se presentan graves problemas médicos para la embarazada o el feto, en los que el aborto tiene que ser aprobado por uno o más médicos según el caso. Quedando únicamente fuera de limitación de plazo alguno cuando los problemas de salud del feto sean extremadamente graves.

Para Lucía es algo normal pedirle permiso a su novio Ernesto cuando va a salir. Él pudo convencerla de que eso sería saludable para la relación.

Logró también, ya con más autoritarismo y menos sutilezas, que ella consultara la ropa antes de ponérsela porque no podía andar con cualquier cosa por la calle.

¿Acaso Lucía es una muchacha escasa de neuronas, insegura de sí misma, poco inteligente? No. Lucía es, en este caso, víctima del control de su pareja, que es, a su vez, parte de la dominación masculina que se ha asentado en las sociedades donde el orden patriarcal sigue teniendo un alcance tremendo.

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