“Jornada histórica. Primavera feminista. Mantener vivo el nivel crítico del 8 M. Asentar en medidas concretas las reclamaciones. Las empresas se preparan para la transparencia salarial. Regular un permiso parental individual e intransferible. Iniciativas sobre igualdad retributiva…”

La lista de titulares y propuestas parece variada, aunque en lo ideológico no lo es tanto. Prolifera y se difunde el feminismo interclasista, que al abandonar las posiciones de las trabajadoras es ocupado por la misma patronal a cuyo lucro tanto contribuye la sociedad patriarcal que relega a la mujer a una posición sumisa y subalterna.

En el seno de una familia acomodada de Cabezón de la Sal, nació la protagonista de nuestra sección La Mujer Nueva. En un ambiente familiar culto se desarrolló su infancia y su inclinación por el saber, la educación, el periodismo y las humanidades.

Fue una mujer preocupada por la cultura. En su pueblo, en los años 20 del siglo pasado, fundó la Academia Torre para difundir las ideas de humanismo e idealismo que defendía, allí se aplicaban los principios de la renovación pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza. En su constante inquietud por la cultura se dedicó a recuperar y recopilar danzas y canciones populares de su tierra cántabra. Colaboró como periodista en “La Región” y “El Socialista”, publicaciones a las que aportó miles de artículos.

A partir de que la actriz Alyssa Milano lanzara en Twitter un llamamiento a que las víctimas de agresión sexual lo denunciasen,diariamente surgen nuevos casos en el “glamuroso” Hollywood. Tras el escándalo del productor cinematográfico Harvey Weinstein, las redes sociales se llenan con miles de tuits con el hashtag #MeToo (yo también).

Sin embargo,el verdadero origen del movimiento “me, too” es de diez años atrás,en Filadelfia. Allí son conocidas las duras condiciones de vida enalgunos de susbarrios populares, en uno de ellos, la activista feminista Tarana Burke, trabajaba con jóvenes de distintas etnias, la mayoría en riesgo de exclusión social.  Un día, en uno de los campamentos en los que era la directora -recuerda en una de las entrevistas que se le han hecho en los últimos tiempos- una de las jóvenes, apenas una niña de tan sólo trece años, le hizo la confidencia de que estaba sufriendo abusos por parte del novio de su madre y no se atrevía a decírselo a nadie, Tarana, que también había sufrido abusos en su adolescencia, fue capaz de ponerse en su lugar y en ese momento, pensó:  “Me too” era la respuesta que me hubiera gustado que me dieran a mí y que me gustaría haber sido capaz de dar".

He presenciado atónita las campañas publicitarias que con motivo de las fiestas “navideñas” se llevan a cabo en todo tipo de medios de comunicación (televisión, radio, prensa, redes sociales, vallas publicitaria etc.) , y aunque es verdad que el machismo, la cosificación y la discriminación hacia las mujeres son una constante en la publicidad en cualquier época del año, en estas fechas, en las que se potencia el consumo, el capitalismo, sin escrúpulos, denigra, aún más, la imagen de la mujer en su carrera hacia el “compra, compra, compra.”

Actualmente el 70% de los anuncios publicitarios trata de elementos ligados a las mujeres, el 28% giran en torno al “hogar”; el 18.7% intentan vendernos productos de belleza; el 13.3% todo tipo de alimentos y el 12% medicamentos. Si analizamos el papel de las mujeres como sujeto y objeto de la publicidad la conclusión es obvia, y cualquier estudio, así lo demuestra, las campañas publicitarias contribuyen a perpetuar el estereotipo de mujeres desde una perspectiva machista y patriarcal. 

Vivimos en una sociedad capitalista que saca beneficio extra siempre que puede y la Navidad es una clara manifestación ello, bombardeándonos al consumismo excesivo y compulsivo al que empujan al pueblo trabajador en estas fechas. Al tener el capitalismo un marcado carácter patriarcal y dándose una retroalimentación mutua los regalos navideños tienden a estar cargados de estereotipos sexistas que perpetuán unos roles predeterminados y asignados según los dos sexos socialmente aceptados: hombre o mujer, niño o niña. Esta división binaria de las personas en función del sexo construye a partir de la educación sexista y el reparto de tareas en función de esa diferencia sexual, dos géneros con roles, comportamientos y expectativas diferenciadas entre niños (hombres) y niñas (mujeres) y justifica una división sexual del trabajo en las sociedades capitalistas, estructuralmente desiguales y de opresión patriarcal, que permite el incremento de beneficios. Los juegos y juguetes no son algo anodino, nada de lo que tiene que ver con la construcción del ser social lo es, y tienen un papel fundamental en el desarrollo psicosocial de la infancia aunque no todos los juegos y juguetes ejercen una influencia positiva en niñas y niños.

¿Cuéntanos Marina cuáles fueron los comienzos de esta lucha?

Nuestra lucha comienza hace ya más de dos años y medio, en marzo de 2015. Durante ese mes de marzo comenzamos las primeras movilizaciones que dieron lugar a la huelga que finalmente duró 370 días, de la que podemos decir que es la huelga más larga protagonizada por mujeres en nuestro país.

El trabajo de cuidados y reproductivo se ha cargado históricamente en las mujeres de clase obrera, cuando estos trabajos se profesionalizan en el capitalismo, éste se encarga de considerarlo un trabajo menor, de no darle valor a estas tareas y los salarios que se pagan son miserables. Por otro lado, la privatización de los servicios de cuidados, lleva a las empresas concesionarias a mecanizarlos con el único objetivo de enriquecerse a costa de la explotación de las trabajadoras, constándole en muchos casos la salud, y del dinero de pacientes y familiares.

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA

Las mujeres del Partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) rechazamos la campaña mediática que vienen desarrollando algunos medios de comunicación y que usa el tema de la violencia sexual como un arma contra nuestros compañeros. Las mujeres que formamos parte de la lucha armada y que asumimos la palabra y la acción política, no nos consideramos víctimas de violencia sexual en las filas de la organización en la que militamos.

Somos y fuimos combatientes por la vida y por la igualdad de derechos y deberes. Somos feministas y valientes, hemos defendido con nuestra vida la construcción de un mundo más justo y humano. Apostamos a la creación de una Colombia con justicia social. 

Asumimos nuestro papel de combatientes de una guerra cruel que desangró a nuestra patria. Sabíamos bien los riesgos y las limitaciones de nuestra decisión. En las filas de la organización trabajamos y combatimos hombro a hombro con nuestros compañeros. Empuñamos las armas para defender nuestro pueblo y nuestras ideas, empuñamos las armas para defender a millones de mujeres explotadas, excluidas, marginadas, y violentadas.

La violencia de género es un fenómeno de múltiples causas que está respaldado por diversas estructuras de poder y dominación que conforman el orden social patriarcal y capital. Esto tiene como resultado que las mujeres hayamos sido relegadas a en una condición colectiva de inferioridad tanto en la vida privada como en la pública.

Este tipo de violencia no es una problemática nueva sino que está enraizada en el tiempo. Tampoco se trata de un fenómeno exclusivo del estado español, sino que nos encontramos ante un fenómeno social muy generalizado, que afecta a gran número de mujeres.

La violencia física, sexual y los asesinatos de mujeres es todo lo referente a este tema que tratan los medios de comunicación de este sistema: nos informan del número de mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas desde un punto de vista macabro que tiende a criminalizar a la víctima por no haber tomado las riendas de la situación y a desculpabilizar al agresor, con añadidos irrelevantes del vecindario como: “pues eran una pareja muy normal”  o “se les veía muy enamorados” que lo único que logran es desvalorizar la situación de violencia que se daba en la relación.

De las agresiones sexuales poco se hablaba, hasta que se ha dado el resonado caso de San Fermín, que ha confirmado el alto grado de opresión y machismo que hay en las instituciones de este sistema podrido que cuestiona y culpabiliza de manera constante a la joven, desvalorizando continuamente a su persona en defensión de esos cinco hijos del patriarcado.

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