Uno de los sectores donde se muestra la verdadera cara del capitalismo es en el de las residencias. Concebidas como negocio y no como servicio público, sirven para “retirar “ de la vista general a las personas que ya no son susceptibles de ser explotadas y, por tanto, son tratadas como mercancía “desechable” y, a su vez, consecuencia de lo anterior someten a las trabajadoras de dichas residencias a condiciones laborales discriminatorias, precarias y altamente estresantes. La lucha de dichas trabajadoras por mejorar sus condiciones no sólo las dignifica a ellas, sino que contribuye a mejorar la vida de las personas a quienes cuidan. En el capitalismo decrépito, de valores egoístas y salvaje individualismo, las compañeras de residencias de Gipuzkoa son un soplo de aire fresco y ejemplo de combatividad.

   Comunicado PCPE Guadix 29/03/2019

El PCPE denuncia, como parte activa de este conflicto en el seno de la empresa Avinatur Producciones Avícolas en Purullena (Granada), y que se inicia junto al sindicato CNT; el expolio, la temporalidad y el trato humillante al que es sometida la plantilla de trabajadores de dicha empresa, por parte de unos patrones que engordan sus beneficios a costa de nuestros sudor y sufrimiento. Así mismo lanzamos un llamamiento a toda la clase trabajadora de la Comarca de Guadix y de la provincia de Granada a unirse y solidarizarse en una lucha que no es sectorial, es lucha de clases; el Capitalismo nos roba y explota por igual.

Los trabajadores y trabajadoras de Avinatur acudimos al puesto de trabajo saltando de contrato temporal en contrato temporal, con la incertidumbre constante de cual será nuestro futuro y el de nuestras familias. Las cargas de trabajo se ven aumentadas día a día, los despidos se deciden y ejecutan de la manera más gansteril y cruel posible, a pie de línea, bajo amenazas, coacciones y presiones por cumplir objetivos de producción; en los últimos meses se han aniquilado los turnos de 28 horas, el turno del bocadillo, una veintena de trabajadores de la sala de envasado, una decena de matadero y otra decena más de la sala de despiece han sido despedid@s, a l@s que hay que sumar l@s que no ven sus contratos renovados.

Seguramente recordaremos el lamentable episodio que se produjo el pasado septiembre a cuenta de la ruptura o no del contrato firmado entre el Estado Español y el gobierno terrorista de Arabia Saudí para la fabricación de cinco buques militares por encargo a la empresa pública Navantia (con sede entre otros en Cadiz y Ferrol).

En plena intervención de Arabia Saudí en la guerra en Yemen, el Gobierno socialdemócrata de Pedro Sanchez amagó con anular dicho contrato pero finalmente con el apoyo principal de CCOO y los alcaldes de Cadiz (“Por Cadiz si se puede”) y Ferrol (“Ferrol en común”) se mantuvo el contrato. Esta postura ya fue rechazada en su día de manera clara por el PCPE1.

Pues bien, no todo está perdido desde el punto de vista de la Solidaridad Obrera ya que hace unas pocas semanas conocíamos la noticia de la negativa del Comité de Empresa de la empresa Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) con sede en Beasáin (Guipuzcoa) a participar en la construcción de la nueva línea de tranvía de Jerusalen.

 

La bella Easo empieza a ser sólo un slogan de ciudad, por lo menos en lo referente a la limpieza en comisarías y los edificios judiciales de Donosti, ya que las trabajadoras de los servicios encargados de la limpieza llevan meses en huelga reivindicando la eliminación de la brecha salarial. La diferencia con respecto al sector de limpieza viaria es de un 13% en la limpieza de comisarías, y de un 7% en la limpieza de edificios judiciales.

Los tres sectores son subcontratas de la Administración, con la diferencia de que en la limpieza viaria el 80% de los trabajadores son hombres; mientras en la limpieza de comisarías y edificios judiciales el 95% de las trabajadoras son mujeres. Y eso se nota en los salarios.

La situación en los juzgados y comisarías de Euskadi empieza a ser insostenible como consecuencia de la huelga. La basura que se acumula es tal que algunos funcionarios de la Administración de Justicia acuden ya con insecticidas para eliminar las nubes de mosquitos que afloran de las decenas de bolsas de basura que permanecen apiladas en los pasillos de la sede judicial, donde los jueces ya instaron hace unos días al Gobierno Vasco a que mediase en la huelga.

 

Si el trabajo sindical nunca es sencillo, el de estas compañeras es difícil de catalogar, porque sólo desde el más absoluto convencimiento en la defensa de los derechos colectivos, desde la entrega y el sacrificio se puede entender lo que puede costar organizar a trabajadoras que cada una está en un domicilio, y sólo se ven algunas de ellas y en contadas ocasiones, en la oficina cuando van a por material, sus equipos de protección.

Este servicio trata de ayudar a las personas que tienen alguna discapacidad o simplemente son mayores, evitando su traslado a una residencia y permaneciendo en sus domicilios donde tienen un cierto arraigo en el barrio, en los comercios, etc. Lo que era un servicio de gestión pública y municipal, en el año 97 pasó a gestión privada, con lo que ello supone de perdida de condiciones para las trabajadoras y por ende también para las personas usuarias de dicho servicio, es decir, nuestros mayores, esos a los que algunos quieren lejos y a ser posible enterrados.

Desde hace más de un año, 19 trabajadores del servicio de mantenimiento del Hospital Morales Meseguer, se encuentran en lucha por la defensa de sus puestos de trabajo ante la nefasta gestión de la Gerencia del Servicio Murciano de Salud (SMS).

Tras finalizar el contrato entre dicho hospital y la empresa “Veolia”, que prestaba los servicios de mantenimiento del centro, la salida a concurso de dicho servicio se ofertó por parte del Servicio Murciano de Salud a través de un pliego de condiciones técnicas y económicas tan lamentable que eliminaba, entre otras, la obligación de subrogar a la plantilla de trabajadores por parte de las empresa entrante.

Es un hecho inasumible que una entidad pública como el SMS, a las órdenes del Partido Popular desde hace más de 25 años, no solo permita esto, sino que se sume al conjunto de medidas que continúan atacando los derechos del pueblo trabajador.

En fechas recientes el movimiento obrero y sindical, rememora una efeméride notable en la historia de las luchas de la clase obrera y sus organizaciones: el 14 de diciembre de 1988.

Coincidiendo con ese momento histórico, desde UyL recordamos un hecho que, 30 años después, consideramos un motivo señalado, porque significó una victoria más en el palmarés del Movimiento obrero y sindical.

UyL, entrevista a un protagonista de aquel acontecimiento. Se trata de Onofre Mirón, militante del PCPE desde su fundación, activista sindical desde su juventud y represaliado sindical. El 23 de Diciembre de 1988, recibe carta de despido de la empresa JUGUETES PICÓ en Ibi (Alicante). A partir de ese momento comienza una odisea que duraría meses hasta que una sentencia firme le dio la razón.

La madrugada del miércoles morían en accidente cinco trabajadores cuando volvían de una dura jornada laboral nocturna en la instalación de las vías del tren de alta velocidad que unirá Granada con el resto del entramado ferroviario.

Los cinco trabajadores regresaban de trabajar en las vías férreas de Loja (Granada), distante unas dos horas y cuarto del pueblo de todos ellos, Las Cabezas de San Juan (Sevilla), al que iban y volvían jornada tras jornada. Los fallecidos, son obreros de entre 19 y 48 años, cuatro de ellos con hijos.

Cinco obreros a los que el sistema laboral del capital les ha arrebatado su presente y su futuro, podíamos quedarnos solo con la percepción de que esto es una desgracia ocurrida en la carretera, pero debemos de ver este accidente como el resultado de un sistema laboral que obliga a cientos de millares de obreras y obreros a ponerse en carretera día tras día a horas del amanecer o noche cerrada, cansados de largas horas de trabajo a ritmos muy elevados y con un mínimo de descanso. El accidente de estos cinco compañeros es debido a que las empresas que contratan a trabajadores con o sin cualificación a cientos de kilómetros del tajo, no les facilitan alojamiento ninguno lo que obliga a estas y estos a tener que poner sus vidas sobre el asfalto. En el estado español en 2017 fueron 79.676, "in itinere ̈ los accidentes que sufrieron la clase obrera con un resultado de 134 fallecidos. Estas cifras se han incrementado en 2018.

La historia nos ha demostrado como hay una guerra entre clases, las cuales están en guerra por la defensa de sus intereses. A nivel internacional el capital mantiene históricamente conflictos armados para quedarse los recursos naturales de un país y explotarlo hasta desvalijarlo de todos esos recursos, incluyendo piezas de artes, o tesoros de la antigüedad, explotar a la clase obrera intentan acabar con sus derechos, desarmarla imponiendo una lengua y religión, etc. Harán uso de todos los medios para que los pueblos expoliados no se revelen contra los explotadores, que a diario ganan con esa plusvalía que genera la clase obrera.

Cuando la clase obrera despierta del aletargamiento y toma conciencia de clase para sí, es cuando empieza a movilizarse para exigir esos derechos que perdieron o nunca tuvieron, al principio no se tiene experiencia de cómo hacerlo, se cometen fallos, pero que son necesarios para aprender. La clase trabajadora tiene sus armas para defenderse y atacar a la burguesía, una de ellas es el sindicato, herramienta de la lucha de clases que aglutina a obreros más conscientes y en el que los obreros aprendemos colectivamente la manera en la que debemos atacar, para nuestros intereses las posiciones políticas y económicas del Capital, este siempre cuenta a su favor de la legalidad del estado capitalista, el cual aprueba leyes totalmente en contra de la clase trabajadora.

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