Los premios de reconocimiento emitidos por organismos oficiales, por instituciones estatales, o por institutos gubernamentales suelen, en los estados capitalistas, comportar un reconocimiento no sólo profesional sino, principalmente, político o ideológico. Naturalmente ha habido excepciones, pero incluso éstas, desde un punto de vista político, han estado influenciadas, en el fondo, por acontecimientos o ciertos flujos en el opinión pública que corresponde a una determinada influencia histórica. Los premios Cervantes de 2018 no han sido, en ese sentido, ninguna excepción.

Este año ha sido concedido al escritor y también político nicaragüense Sergio Ramírez. Independientemente de la calidad como escritor de este personaje, la figura de Ramírez cobra relevancia en relación con su implicación en la situación política de Nicaragua a lo largo de varios años. No se trata de analizar el aspecto artístico del escritor, se trata, en este ámbito, de hacerlo desde el punto de vista político.

 

El pasado 15 de mayo ha finalizado la campaña por el Derecho al Retorno del pueblo palestino a su territorio del que ha sido expulsado desde hace 70 años. La salvaje represión del ejército sionista se ha plasmado una vez más con fotografías y vídeos tan espeluznantes que sólo se puede interpretar desde la naturaleza criminal y genocida que representa la entidad sionista de Israel.

El balance de muertos y heridos durante esta campaña de lucha sitúa al pueblo palestino como un ejemplo en la Historia de los pueblos que han combatido contra el fascismo y el imperialismo en unas duras condiciones. En el momento de redactar este artículo, los muertos ascienden a 68 y los heridos a más de 12.000, con la certeza de que una buena parte de ellos serán inválidos de por vida.

Mientras en múltiples localidades del estado español estaban convocadas manifestaciones por el aniversario de la II República, con otras actividades donde se rendía homenaje a las Brigadas Internacionales que expresaron la solidaridad internacionalista, incluyendo en muchos casos la propia vida, en la guerra que el fascismo internacional desató contra el proceso republicano en el estado español, en otras zonas del planeta continuaban los planes del imperialismo en forma de agresión directa (Siria) o en forma de preparación de agresiones, continuidad de acosos y bloqueos (Cuba, Venezuela) o exterminio y asesinatos del pueblo (Palestina).

En este 14 de abril de 2018, el ataque militar desatado por EEUU contra Damasco y la provincia de Homs con el apoyo de Francia e Inglaterra, como antiguas potencias coloniales en la zona que pretenden recuperar su papel de expoliación de los recursos, ha mostrado al mundo hasta dónde puede llegar el imperialismo con tal de hegemonizar, controlar e imponer su dominio. Este ataque militar, que se efectúa contra Siria, es la respuesta imperialista a la derrota que el Ejército Árabe Sirio y las fuerzas y combatientes que apoyan la soberanía e independencia del país han infligido a los grupos mercenarios y terroristas que, entrenados militarmente y financiados por las potencias imperialistas y sus estados vasallos de la región, han sucumbido tras 7 años de guerra que han dejado más de 400.000 muertos, dos millones de exiliados y millones de desplazados.

Brasil está atravesando una profunda e incierta crisis política que afecta seriamente a la capacidad de la burguesía brasileña para generar los consensos sociales necesarios que hagan posible la aplicación de medidas, que permitan remontar la crisis capitalista que afronta.

Brasil, en el contexto económico que sus relaciones internacionales establecieron en el mercado internacional, en función de la división internacional del trabajo, generó un ciclo económico al alza a través de la constante subida de los precios de las materias de exportación agrícolas-industriales. Esa alza económica permitió la generación de los consensos sociales necesarios para que el reformismo político, representado por el gobierno de Lula del Partido de los Trabajadores, llevara a cabo, por un lado las tareas de gobierno, librándose en ese periodo de la hegemonía política de la derecha brasileña ligada a los intereses del capital transnacional. Y, al mismo tiempo, el lulismo permitió, en función del cúmulo de capitales creciente en Brasil, llevar a cabo una política redistributiva, que favoreció la base social del PT a través de programas sociales contra el hambre severa y unas políticas de ayudas frente a las necesidades más perentorias de los sectores populares. Aún así, el lulismo ni transformó en profundidad las relaciones económicas, ni las fuerzas sociales dominantes en la sociedad brasileña, sino, por el contrario, favoreció la expansión del capital agrícola-industrial ligado a las estructuras terratenientes. De tal manera que no hubo reforma agraria integral, reivindicación histórica del campesinado popular brasileño y se profundizó en las políticas de ajuste neoliberales. Hay que recordar que en el 2004 se procedió a militarizar las favelas por parte del gobierno petista.

Estas fueron las palabras de un controlador aéreo al piloto que trasladaba al ex presidente Lula da Silva a la cárcel de Curitiba,  casi calcado a lo dicho por  la junta militar en Chile en 1973, cuando ofrecían un avión al presidente Allende a cambio de su rendición.

Hoy vuelve a repetirse la historia; como la tragedia de un continente que no ha dejado de luchar, la burguesía no perdona que durante un breve periodo de tiempo  hayan surgido gobiernos progresistas que le dieron al pueblo esperanzas reales de un cambio social, lo sucedido en Brasil es la demostración más descarada de cómo el fascismo gobierna, no ha importando la opinión internacional, no ha importado fabricar un montaje que nadie se cree, lo importante era detener  a Lula, y esto solo parece ser el principio, el terror que siente la burguesía frente a gobiernos progresistas hace que la burguesía criolla, aliada, defensora y dócil frente al imperialismo haga el trabajo sucio que el imperio le ordena.

El frente de batalla contra el imperialismo que se desarrolla en la trinchera de la República Bolivariana de Venezuela ofrece mejores posibilidades para la victoria popular tras los acuerdos alcanzados entre el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y el Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) para, junto con otras fuerzas del Gran Polo Patriótico, apoyar la candidatura de Nicolás Maduro a las elecciones presidenciales convocadas para el 20 de mayo.

El 19 de febrero, el PCV hizo públicos los acuerdos alcanzados en la 14ª Conferencia Nacional del Partido, que ya hemos analizado en los distintos órganos de expresión del PCPE, y donde se situaba estratégicamente la ofensiva para conseguir una agrupación de fuerzas populares sobre la base de un gobierno de la unidad revolucionaria obrero-campesino, comunera y popular, que debe garantizar la salida revolucionaria a la actual crisis capitalista de Venezuela.

Ante esta crisis agravada por la intervención sin máscara del imperialismo con constantes amenazas e intentos de golpes de estado, el PCV transmite al PSUV una propuesta de acuerdo unitario “para enfrentar la crisis del capitalismo dependiente y rentista de Venezuela con acciones políticas y socioeconómicas antiimperialistas, patrióticas y populares”.

Después de algunas jornadas de debate, el acuerdo se suscribe a finales del mes de febrero en un documento que contiene 17 puntos que hacen público dirigentes del PSUV y Oscar Figuera como Secretario General del PCV, siendo también firmado por el candidato revolucionario Nicolás Maduro.

Cuando la propaganda burguesa arrecia de manera grosera para calificar despectivamente a los países socialistas o a los gobiernos que muestran un carácter antiimperialista, la primera muestra que colocan son las de las elecciones “democráticas”.

Que los partidos y los medios oficiales que sujetan al régimen monárquico-burgués español quieran dar recetas y avales “democráticos” a Cuba y Venezuela, sólo puede ser interpretado desde la lucha ideológica de quien, como el capital, no puede superar su crisis general y estructural. La batalla por las ideas es un elemento fundamental en la conciencia colectiva de la clase obrera y el resto de sectores populares.

Resulta paradigmático que quien rompe urnas e impida consultas como la convocada para el 1 de octubre del pasado año en Cataluña, después descalifique por antidemocráticas e ilegítimas las convocatorias a la Asamblea Nacional Constituyente del 30 de julio y las Presidenciales para el 20 de mayo en Venezuela. De las elecciones a la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba no se tienen muchos datos por parte de los medios propagandísticos del sistema.

Vídeo publicado de cubadebate.org

Los de la URSS nos asombran,
Gorbachov es ideal.
Ya era hora que al
oeste vuelvan ya.

Cuando lleguemos a Rusia
Gorby nos acogerá.
Y en la Plaza Roja
gritaremos libertad.

Así cantaban los Locomía, en aquellos tiempos en que la música ibicenca se ponía de moda en la falsa e hipócrita España de las Olimpiadas y de la Expo del 92. La propia burguesía de la industria discográfica financiaba canciones antisoviéticas como la nombrada bajo el título de “Gorbachov”, utilizando de fondo el “Polyushka Polye”, que tanto nos cantaban los Coros del Ejército Rojo de Boris Alexandrov. Entre tanto abanico y ropa de diseño multicolor, la idea principal del Gran Capital era presentarnos a los y las comunistas como los herederos de un mundo oscuro y gris, frente a su pretendida Libertad.

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