Una lluvia de oro cae directamente en los bolsillos de los políticos burgueses, que forman una compenetrada banda internacional, la cual instiga a los pueblos a emular en el terreno de los armamentos y esquila a estos pueblos crédulos, bobalicones, torpes y dóciles igual que se esquila a las ovejas... Se gastan miles de millones de rublos en preparar la guerra: exclusivamente, por supuesto, en interés de la paz, en defensa de la cultura, en bien de la patria, de la civilización, etc...Los gobiernos son los intendentes de la clase capitalista. A los intendentes se les paga bien. Ellos mismos son accionistas. Y esquilan juntos a las ovejitas mientras pronuncian discursos acerca del “patriotismo”...

A los capitalistas no les gusta sincerarse cuando se trata de sus ganancias. El “secreto comercial” se observa estrictamente, y a los no iniciados les resulta muy difícil penetrar en el “misterio” de cómo se crean las riquezas. La propiedad privada es sagrada: nadie debe inmiscuirse en los asuntos del propietario. Pero el capital ha rebasado hace mucho el marco de la propiedad privada y ha conducido a la formación de sociedades anónimas.

En las últimas X jornadas de Memoria Histórica que celebramos en San Isidro de Albatera, organizadas por COAMHI de Alicante el pasado mes de Noviembre de 2017, mientras leía el manifiesto en lo que fuera el campo de concentración de presos republicanos, me llevó a recordar a todos los y las camaradas que he conocido a lo largo de mi vida, y con los que he tenido la suerte de compartir muchas de sus experiencias y enseñanzas.

Me viene a la mente la cárcel de Los Almendros, de donde he conocido algún que otro superviviente como Gabriel Aguilera. El oficio de historiador comprometido y en mi caso como marxista y republicano, te lleva a estar en primera línea de lucha con toda esa generación de luchadores y luchadoras que tristemente van desapareciendo con el transcurrir de los años. Muchos son sus nombres de los que voy acordándome mientras bajaba en el autobús de Línea desde el País Vasco a tierras valencianas. Recordaba el filme “Las Olas” (2012) de Alberto Morais, a medida que iba descubriendo el paisaje del Mediterráneo, que tanto esconde bajo las sombras de sus palmeras y arenales... Apellidos como Santajuliana, Cimiano, Valladares; pero sobre todo uno muy concreto me paralizó el pensamiento: Uribe.

Estado, Nación y Nacionalismo:

A lo largo de la historia de la humanidad, los modelos de sociedades basados principalmente en la propiedad privada de los medios de producción siempre han generado dos o mas clases sociales antagónicas. Independientemente de las distintas clases o estamentos antagónicos producidos por los distinto modelos mencionados, se distinguen con nitidez dos categorías de clases o estamentos sociales,  la categoría de los poseedores, propietarios de los medios de producción y la categoría de los que no son poseedores, no son propietarios de los medios de producción.

Por estos motivos los hechos sociales producidos por estos modelos de sociedades son duales, tienen dos facetas o vertientes, una objetiva, material, física, etc., y otra subjetiva, inmaterial, ideal, etc., por ejemplo en el hecho social de la iglesia feudal en la edad media constituido por el conjunto compuesto por los clérigos, instalaciones religiosas, terrenos agrícolas y ganaderos del feudo, comunidad de feligreses siervos de la gleba, etc., se dan dos vertientes la objetiva, material constituida por los mencionados terrenos e instalaciones religiosas en posesión de los clérigos señores feudales así como de las riquezas extraídas a la servidumbre semi-esclavizada, y otra vertiente subjetiva, inmaterial, correspondiente a los que no poseen nada, los siervos de la gleba, constituida por creencias, supersticiones, temores, etc.

Los bolcheviques no se hubieran mantenido en el poder, no digo dos años y medio, sino ni siquiera dos meses y medio, sin la disciplina rigurosísima, verdaderamente férrea de nuestro Partido, sin el apoyo total e incondicional que le presta toda la masa de la clase obrera, es decir, todo lo que ella tiene de consciente, honrado, abnegado, influyente y capaz de conducir tras de sí o de atraer a las capas atrasadas.

La dictadura del proletariado es la guerra más abnegada y más implacable de la nueva clase contra un enemigo más poderoso, contra la burguesía, cuya resistencia se ve decuplicada por su derrocamiento y cuya potencia consiste no solo en la fuerza y solidez de los vínculos internacionales de la burguesía sino, además, en la fuerza de la costumbre, en la fuerza de la pequeña producción.

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