Estado, Nación y Nacionalismo:

A lo largo de la historia de la humanidad, los modelos de sociedades basados principalmente en la propiedad privada de los medios de producción siempre han generado dos o mas clases sociales antagónicas. Independientemente de las distintas clases o estamentos antagónicos producidos por los distinto modelos mencionados, se distinguen con nitidez dos categorías de clases o estamentos sociales,  la categoría de los poseedores, propietarios de los medios de producción y la categoría de los que no son poseedores, no son propietarios de los medios de producción.

Por estos motivos los hechos sociales producidos por estos modelos de sociedades son duales, tienen dos facetas o vertientes, una objetiva, material, física, etc., y otra subjetiva, inmaterial, ideal, etc., por ejemplo en el hecho social de la iglesia feudal en la edad media constituido por el conjunto compuesto por los clérigos, instalaciones religiosas, terrenos agrícolas y ganaderos del feudo, comunidad de feligreses siervos de la gleba, etc., se dan dos vertientes la objetiva, material constituida por los mencionados terrenos e instalaciones religiosas en posesión de los clérigos señores feudales así como de las riquezas extraídas a la servidumbre semi-esclavizada, y otra vertiente subjetiva, inmaterial, correspondiente a los que no poseen nada, los siervos de la gleba, constituida por creencias, supersticiones, temores, etc.

Los bolcheviques no se hubieran mantenido en el poder, no digo dos años y medio, sino ni siquiera dos meses y medio, sin la disciplina rigurosísima, verdaderamente férrea de nuestro Partido, sin el apoyo total e incondicional que le presta toda la masa de la clase obrera, es decir, todo lo que ella tiene de consciente, honrado, abnegado, influyente y capaz de conducir tras de sí o de atraer a las capas atrasadas.

La dictadura del proletariado es la guerra más abnegada y más implacable de la nueva clase contra un enemigo más poderoso, contra la burguesía, cuya resistencia se ve decuplicada por su derrocamiento y cuya potencia consiste no solo en la fuerza y solidez de los vínculos internacionales de la burguesía sino, además, en la fuerza de la costumbre, en la fuerza de la pequeña producción.

Hace 20 años, La Casa de Bernarda Alba, última obra escrita por Federico García Lorca, y publicada póstumamente, apareció en el amplio repertorio del Ballet Español de Cuba (BEC) en 1997 bajo el título de La Casa Alba. De esa manera, se integraba a un conjunto de piezas emblemáticas que han matizado el quehacer de esta compañía fundacional, que está celebrando su aniversario 30, en el 1er. Festival Internacional de Danzas Españolas y Flamenco que se celebra en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

Como en otras de sus piezas, Eduardo Veitía acerca el drama lorquiano a las tablas vestido de flamenco, y pone en juego algunos temas que descuellan de la importante obra del poeta granadino: el autoritarismo de la despótica Bernarda, el deseo de libertad, el peso de la tradición, el fanatismo religioso, el papel de la mujer…, conjugándolos con simbolismos característicos expresados en La Casa… de Lorca.

La revolución democrático-burguesa de febrero de 1917, consumada por los soldados insurrectos de la guarnición de Petrogrado y los obreros de la ciudad tuvo como resultado la abdicación de Nicolás II y el derrocamiento de la autocracia. El poder real pertenecía al Soviet de Petrogrado, pero los eseristas y los mencheviques que lo lideraban consideraban que era la burguesía la que debía liderar la revolución y entablaron negociaciones con sus representantes para la formación del Gobierno.

Los bolcheviques se pronunciaron decididamente contra el apoyo al Gobierno Provisional, partidarios de pasar todo el poder a los soviets y transformar la revolución democrático-burguesa en una revolución socialista.

Así en la VII Conferencia del POSD(b)R y el VI Congreso del Partido, celebrado en Petrogrado entre el 26 de julio y el 3 de agosto de 1917 se aprobaron los postulados fundamentales redactados por Lenin: instauración de la República de los Soviets, la salida revolucionaria de Rusia de la guerra imperialista y la proposición de acabarla con una paz democrática y universal, la nacionalización de todas las tierras en el país y la confiscación de las pertenecientes a los terratenientes, el control obrero de la producción y la distribución, la nacionalización de la banca, los sindicatos y la gran industria, el fin de la desigualdad de derechos y de la opresión social y nacional.

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