La incertidumbre como elemento central permanente de la compleja situación del proceso político que vive Catalunya, supone una dificultad añadida considerable a quienes estamos obligados, no solo a adoptar una posición que parta de lo concreto y le dé respuesta, sino que, además, lo debamos hacer desde el rigor del análisis clasista que aborda la totalidad concreta de lo que ocurre como la verdadera categoría de la realidad del devenir social y no los falsos discursos que, con apariencia de realidad, imponen las diversas fracciones de la burguesía enfrentadas en este proceso. Consecuentemente, los y las comunistas del PCPE y del PCPC, necesitamos marcar una posición independiente y ortodoxamente marxistas en su análisis que, sin caminar bajo pabellón ajeno de ninguna fracción de la burguesía, se convierta en la referencia para aquellos sectores más avanzados de la clase obrera y el pueblo, tanto en Catalunya como en el resto del Estado español y a nivel internacional.

Yo sí que tengo miedo.

Pero no de las furgonetas, ni de las bombonas de butano, ni de los cuchillos de cocina. Ni siquiera tengo miedo de cosas mucho más peligrosas y que es mucho más probable que me maten, como los accidentes de tráfico o las negligencias hospitalarias.

No tengo miedo de los desesperados y los fanáticos, sino de quienes los abocan a la desesperación y el fanatismo. Y no me refiero a los imanes radicales, sino a la Organización Terrorista del Atlántico Norte y a los gobiernos criminales de Estados Unidos, Arabia Saudí e Israel, así como a sus cómplices y lacayos, entre los que ocupa un lugar destacado el Gobierno español.

No tengo miedo del mal llamado “terrorismo islámico”, sino del nunca nombrado terrorismo judeocristiano.

No tengo miedo de las bombas caseras, sino de las bombas inteligentes.

No tengo miedo del terrorismo sin medios, sino de los medios que llaman terrorismo a la guerra de los pobres y guerra al terrorismo de los ricos.

El desarrollo del capitalismo, en su actual fase imperialista de agotamiento histórico, coloca a las organizaciones que formamos parte del Movimiento Comunista Internacional ante retos concretos de una alta responsabilidad. Como organizaciones nacidas con el objetivo de conducir a las masas obreras y populares por el camino del tránsito revolucionario al socialismo, nuestra opción no puede ser otra que asumir estos retos de forma consecuente. Actuar. Intervenir. Trabajar para hacer la revolución, para avanzar al socialismo.

Este agotamiento histórico de la formación capitalista tiene una doble consecuencia para la lucha de clases concreta hoy día: por un lado, de forma general, nos enfrenta a un capitalismo cada día más parasitario y en descomposición (Lenin), desde el punto de vista de su lógica integral, y por otro lado nos enfrenta a unas grandes potencias capitalistas presas de una enloquecida espiral de violencia, para ellas imprescindible ante el agotamiento y bloqueo de los mecanismos necesarios para dar continuidad a la acumulación del capital. En este contexto los riesgos afectan, incluso, a la misma continuidad de la existencia de la Humanidad.

El Secretariado Político del Partido Comunista de los Pueblos de España, y el Comité Ejecutivo del Partit Comunista del Poble de Catalunya, con motivo de los acontecimientos violentos ocurridos en Barcelona y Cambrils los días 17 y 18 de agosto DECLARAN:

  1. El PCPE y el PCPC expresan su solidaridad con las víctimas de estas acciones, así como con sus familiares que pasan por esta situación de sufrimiento y dolor.

  1. El PCPE y el PCPC rechazan cualquier tipo de acción violenta que se realice con pretendidos objetivos políticos contra la población civil indefensa. Las acciones terroristas nunca se pueden invocar bajo el paraguas de una legitimidad política. El terrorismo es contrario a los intereses de los pueblos que luchan por su emancipación, y se convierte siempre en herramienta útil para la mayor violencia de los represores.

El 30 de julio tuvo lugar un acontecimiento político de gran trascendencia histórica: un pueblo asediado internacionalmente y sometido a la violencia paramilitar interna, ha salido a la calle para expresar su doble rechazo a la injerencia internacional y las aspiraciones de las élites locales de recuperar el poder.

Hace menos de veinte años, en el siglo pasado, un acontecimiento de tal magnitud habría sido la noticia de portada de todos los informativos del mundo. Los medios masivos, públicos y privados, lo habrían destacado en sus titulares, sin duda manipuladores, pero éstos habrían hablado del desafío del pueblo venezolano a las amenazas imperiales. Habrían mostrado imágenes, no muchas, pero seguramente alguna de las infinitas colas de pueblo venezolano en los colegios electorales, como las del Poliedro de Caracas, o a la gente caminando por montes y cruzando ríos en Táchira, o de Mérida donde los colegios sitiados por guarimberos armados obligaron a la gente a desplazarse buscando centros de contingencia donde poder votar, muchos se quedaron sin poder hacerlo. Seguramente los pies de fotos habrían tergiversado las imágenes y propuesto una lectura acorde con el desespero de la oposición golpista incapaz de aceptar una derrota. Pero habría habido alguna imagen, algún comentario, alguna noticia chiquita que hablara de la voluntad mayoritaria del pueblo venezolano contra todo pronóstico y contra todo cálculo racional.

HACIA EL FRENTE OBRERO Y POPULAR AL SOCIALISMO

Este pasado martes 27 de junio, se celebró la programada asamblea vecinal en la calle Cantabria esquina Rambla Guipúzcoa, del barcelonés distrito obrero de Sant Martí, convocada por la Assemblea de dicho distrito. Una asamblea que se convocó una semana antes por redes sociales y sobre todo por el reparto y explicación a pie de calle de miles de octavillas, conversando y dialogando con los vecinos y vecinas: buzoneando y acudiendo a casales, residencias, comercios, mercados…allí donde están las gentes que han de participar.

El Govern ha hecho pública su decisión de convocar el referéndum sobre la independencia de Catalunya para el 1 de octubre.

Lo que algunos consideraron como una simple discusión de contraprestaciones económicas se ha ido manifestando como un conflicto político más profundo, en el que una parte de la burguesía catalana ha decidido caminar por un camino de ruptura con el Estado, que entiende es más beneficioso para sus intereses de clase. Intereses de clase que se sustentan, como no puede ser de otra manera, en buscar unas mejores condiciones para la explotación de la clase obrera de Catalunya, y, también, unas mejores condiciones para su intervención imperialista internacional.

Ese sector de la burguesía catalana no es una fracción patriótica, que represente un proyecto soberano de país, que es el espejismo que algunos sectores sociales –incluso obreros- pretenden hacer creer.

Ese sector tiene claro sus intereses de clase y el proyecto político que se deriva del mismo. Por ello su programa se sitúa dentro del imperialismo europeo –UE-, y dentro de su estructura militar –OTAN. Nada que tenga que ver con la soberanía, sino precisamente el sometimiento de la soberanía a la dictadura del gran capital. No camina ese sector hacia una Catalunya libre, sino hacia una nueva forma de integración subordinada en las estructuras imperialistas de la dictadura del capital.

La Audiencia Nacional inició el 29 de mayo el juicio contra los que formaron la cúpula directiva de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), por el “supuesto”, tal y como reza la correcta jerga jurídico-burguesa, falseamiento de sus cuentas y el saqueo de la entidad mediante maniobras ilegales y prejubilaciones millonarias entre 2010 y 2011, cuando la Caja ya estaba técnicamente en quiebra.

La CAM, con sede en Alicante, participó del boom especulativo del ladrillo y fue utilizada como fuente de financiación de los proyectos faraónicos “Terra Mítica” o “Ciudad de la Luz”.

Las prácticas corruptas, fueron un secreto a voces, al menos por estas tierras del sur del País Valencià. De hecho ante el silencio y la complicidad, o al menos la tibieza con que se trataba por parte de los partidos políticos del sistema y el resto de organizaciones sociales, el PCPE denunció esta situación con los medios a su alcance a través de octavillas que colocó en las puertas de la Caja e inundó los barrios obreros jaleando a la clase obrera para dar una respuesta firme. Fuimos los únicos que en ese momento exigimos cárcel para los expoliadores. La prensa escrita y de otro tipo ignoró nuestra posición política, pero aún así conseguimos levantar la ira de estos ladrones sin escrúpulos, llegando a ser amenazados con querellas y demás…

En la Federación de industria de  cc.oo. de la región de Murcia se presentaron tres resoluciones por un miembro del pcpe que fueron aprobadas por unanimidad. Al llegar al congreso de la región, el camarada, asistente a la misma como invitado, se lleva la gran sorpresa de que las resoluciones aprobadas no están entre las que se someten a discusión y votación.

Este es un ejemplo más de las artimañas que llevan a cabo todos los que de una forma o de otra viven a costa del esfuerzo de la clase trabajadora y evitan por todos los medios a su alcance que haya miembros de la clase   (los nadie, según ellos) que intenten erosionar lo más mínimo el sistema de vida en el que están instalados y al que están agradecidos.

El camarada reflexiona sobre  la necesidad de actuar como comunistas en los sindicatos, en su caso cc.oo., y no dejar el campo libre al reformismo y a la conciliación de clases. Afirmación que debemos inocularnos en vena: actuar como comunistas en las  organizaciones de masas en las que estemos, orientando la actitud y posición de la clase con actividad política comunista.

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