Luchamos y lucharemos por construir una sociedad en la que la mujer trabajadora vea garantizados, en el plano material, y no solo en lo abstracto, su emancipación y su acceso a una total igualdad de derechos. 

Las mujeres en Andalucía somos víctimas de las guerras imperialistas y de la crisis general del capitalismo decadente; porque somos trabajadoras explotadas del campo y de la ciudad, estudiantes excluidas, paradas, jubiladas y pensionistas a quienes se nos está privando del pan, la casa y el agua, de una remuneración y condiciones de trabajo dignas, de paz, pero somos también mujeres organizadas y luchadoras revolucionarias.

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Un ejemplo de cómo las ecofeministas ven que algo no marcha bien en el actual modo de producción es su explicación de los problemas del lobo ibérico actual. Quiero tomar como ejemplo el artículo aparecido en eldiario.es “La defensa del lobo desde el ecofeminismo”, escrito por Concha López Llamas.

Este artículo hace un recorrido brevísimo de la historia en, creo, Europa de la relación entre los humanos con el lobo, a la vez señala como problemas en la convivencia de las dos especies las concepciones patriarcales de la sociedad, el trato que reciben las especies animales y la sociedad mercantilista. Como podemos observar, detecta problemas en el mundo actual pero, a mi juicio, no utiliza las herramientas adecuadas para hacer un buen análisis.

En su relato histórico Concha López comienza romantizando la relación entre los humanos y los lobos, una relación en la que los humanos aprendían de los lobos y hasta podían pillar tajada de las sobras de sus festines. Se le olvidó que los humanos también podían ser presa del lobo. Y de ahí todo ese miedo contenido en múltiples relatos.

Después de décadas de privatización a precios irrisorios de empresas en sectores estratégicos como la energía, las comunicaciones o la automoción, aparecen los bonos sociales, muchos vinculados a estas empresas antes públicas. Oficialmente nacen con el objetivo de compensar el desajuste social incrementado en los últimos años, fruto del proceso de concentración acelerada del capital y de la destrucción de las fuerzas productivas. ¡cosas de la crisis!

El bono social es un mecanismo regulado por el Gobierno que busca proteger a consumidores vulnerables con menores posibilidades económicas. Esta definición de bono social que se da desde los organismos públicos, a la vez, nos ofrece pistas sobre su finalidad.

El problema, como otras tantas medidas sociales, es que las resoluciones adoptadas no sirven a los objetivos publicitados sino para paliar la alarma social generada.

El ejemplo más reciente lo tenemos con el nuevo bono social eléctrico. 

Ayer la clase trabajadora castellonense fue víctima otra vez de las contradicciones entre capitalismo y bienestar social.

Ante el aviso de emergencia, el Ajuntament de Castelló decretó la suspensión de las clases en las escuelas de Castelló de la Plana.

Medida muy digna para la protección de los niños pero que si no es acompañada de otras medidas en el resto de la sociedad evidencia la naturaleza de este sistema, se diga socialdemócrata o liberal. Capitalismo al fin.

Y es que por un lado chocamos con la primera contradicción. Si hay alerta roja ¿sólo hay peligro para los niños? ¿No hay peligro para quien reparte pizzas en moto? ¿No hay peligro para quien se desplaza 20 kilómetros para llegar a su centro de trabajo? Así podríamos seguir y no acabar nunca. La diferencia entre uno y otro no es ni más ni menos que el interés y la extracción de plusvalía de un servicio o producto público o socializado frente a uno privado y que no hace mas que dejar de manifiesto como realmente los intereses del capital se sobreponen al bienestar y a los intereses de la clase trabajadora.

Por otra parte, y dejando la explotación da un lado, las sociedades se construyen en torno a la forma de producción, es decir, todas las instituciones y sus relaciones como pueden ser la familia, la escuela o amigos, se adaptan a esta manera de producción en forma y tiempo. Entonces, si nuestro sistema se basa en el crecimiento continuo, en la máxima extracción de plusvalía, no es nada anormal pensar que frente a los "peligros" que se enmarcan dentro del sistema de valores que proyectan los estados de bienestar, el capital salte por encima de estos ya que son contrarios a su interés.

 

Palabras, palabras, palabras. Palabras con las que construir un bonito discurso y llenar de promesas el futuro, que se tornan en hechos bien distintos en cuanto el amo, la oligarquía, lo requiere. Eso es lo que hace el Psoe en cuanto llega al poder. Esta lejano el “Otan, de entrada no” con el que FG nos acabó alistando a la organización atlantista y que nos apuntó a todas las guerras, pero no tan lejano ese escudo antimisiles y la renovación de las bases militares extranjeras en nuestro territorio como regalo de despedida del anterior inquilino socialista, ZP, en la Moncloa. El actual, acaba de declarar que “no siempre se pueden convertir los ideales en realidades”. Lo ha dicho a cuenta de seguir defendiendo la venta de armas a Arabia Saudí. País que como es bien sabido sólo extermina con nuestras bombas inteligentes, que cínico oxímoron, a gentes malas de Yemen. Da igual la excusa empleada, el PSOE despliega el ardor guerreo a la menor ocasión, nos venda al pueblo trabajador la mona que nos venda, el miedo o el empleo, según convenga al momento histórico.

Confirmada la decisión del Tribunal Supremo de enmendarse la plana asimismo y rectificar su propia sentencia, volvemos a confirmar con este doloroso y humillante ejercicio, que el Estado es una herramienta de opresión de clase. 

Y es que, en las antípodas de la creencia  que el Tribunal Supremo se "pliega" ante la banca, los y las  comunistas afirmamos que el TS sirve y es una herramienta más en manos del capital financiero. No, compañeros y compañeras, no existe ni el más mínimo ejercicio de resistencia ante las necesidades del capital financiero por parte de la judicatura española. 

Se caen las caretas, y cualquier formalidad de apariencia democrática se convierte en un estorbo prescindible. Hoy, hasta el más recalcitrante socialdemócrata no puede más que sonrojarse cuando se habla de división de poderes. Hoy, los defensores a ultranza del "estado de derecho" no saben dónde meterse cuando se habla de la "independencia del poder judicial". Hoy, vuelve a demostrarse que el sistema capitalista es incompatible con la democracia, y requiere siempre del ejercicio de la dictadura del capital financiero. 

Aitor Manero, militante del PCPE, ha padecido un fuerte acoso y explotación laboral durante los últimos cuatro años por la empresa Eurener, dedicada al comercio de paneles solares. Este es un resumen de la entrevista, que puede leerse completa en la edición digital de UyL.

Tu carga de trabajo aumenta cuando la empresa multiplica por diez la facturación de 2014 a 2016 ¿Cómo repercute esto en ti?

Repercute muy directamente, porque me encargaba de todo. Solía hacer una o dos horas más del horario habitual todos los días y cuando salía de la oficina, tenia que estar pendiente del teléfono. La sobrecarga es muy grande cuando el trabajo se multiplica por siete en un año.

Denuncias a la empresa por la categoría profesional ¿Cuáles eran tus condiciones laborales?

El contrato era de administrativo con un salario mileurista, aunque mi función era director de logística. Tenía la promesa de mejora, pero la empresa siempre daba largas.

Al margen del desenlace final que acabe teniendo el caso, de lo que no cabe la menor duda es que en caso de alerta la oligarquía no  guarda las formas si de lo que se trata es de defender sus intereses. Una sala del Tribunal Supremo tiene la osadía de sentenciar en contra de sus intereses económicos y, en menos de 24 horas, salta el Presidente de la cosa -un tal Luis María Diez-Picazo- para decir que esa sentencia ¡una sentencia del Supremo de las que crean jurisprudencia! hay que revisarla porque ha generado “una enorme repercusión económica y social”

Después de haber recibido más de 100.000 millones de euros para rescatarla, la banca española no consiente que se le haga pagar lo que por evidente lógica y  justicia les corresponde asumir a ellos, pues nadie más que los bancos son los propietarios de los préstamos…pero, por si alguien aún dudaba del carácter de clase del estado, ahí está el poder judicial y el gobierno que lo consiente con un silencio absolutamente cómplice, y se propone darle marcha atrás a una sentencia que, de inmediato, iba a favorecer a todas aquellas personas que de ahora en adelante firmaran una hipoteca  y a las que lo han hecho durante los últimos 4 años. Un trasvase de rentas de la banca a la clase trabajadora y sectores populares que son quienes mayoritariamente compran su vivienda mediante hipotecas que gravan su existencia durante décadas, que de ninguna de las maneras parece que el Presidente de la Sala de lo Contencioso del TS y el Consejo de Ministros están dispuestos a que se haga de buenas a primeras.

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