Entrevista exclusiva a Rafael Gómez Parra, responsable político de la organización de periodistas del PCE en Madrid, durante la Transición:

"De acuerdo con las informaciones directas que nos llegaron, cuando la policía detuvo a Carillo se echó a llorar y pidió compungido que llamaran a Martín Villa"

Gómez Parra es un veterano periodista y escritor con una larguísima trayectoria profesional. Afiliado al PCE durante la clandestinidad, participó en los primeros encuentros de la Junta Democrática, como responsable del comité de Prensa, Artes Gráficas y Editoriales del Partido. Fue detenido dos veces por la Policía Política que dirigía, entre otros, Billy el Niño. Trabajó en numerosas publicaciones como "Gaceta Ilustrada", "Actual" o "Interviú". Fue corresponsal de guerra y es autor de libros como "Jomeini el profeta de la guerra" o "La guerrilla antifranquista". En esta entrevista en exclusiva concedida a Canarias-semanal, Gómez Parra ofrece las claves para entender la Transición. Una operación política fraudulenta sobre la que se construyó el Régimen político del 78, aún vigente en el Estado español (...).

El fascismo español, que en su formula actualizada y transnacional- léase de influencia yanqui-, está vehiculando Vox, no es una novedad, ni ninguna originalidad en el panorama político e histórico del estado español. A poco que recordemos, y a poco que profundicemos en los procesos históricos y en el análisis político, es evidente, que el huevo de la serpiente del fascismo hispano ya anidaba desde la Transición en AP, se trasladó al PP sin sufrir variaciones, mutó desarrollándose en Ciudadanos y ha eclosionado en sus formas mas primitivas y planas en Vox.

Pero veremos que no hay nada nuevo bajo el sol mesetario de la España cañí, que lo que parece una novedad no es mas que una proyección histórica de un fascismo español que hunde sus raíces allá por finales del S.XIX con un regeneracionista, Costa, que ya planteaba cuestiones, si no iguales, si parecidas. Porque el fascismo hispánico, mesetario, es como todos los productos políticos fascistas, consecuencia de la crisis económica, política e ideológica a que somete a los países la oligarquía nacional e internacional. Esta golpea brutalmente a la clase obrera a la que arroja al paro, a la marginalidad y a la pobreza, pero también golpea a sectores de la pequeña y mediana burguesía a los que proletariza y ningunea. Esta pequeña y mediana burguesía se radicaliza, y busca en el fascismo, rara vez en otras ideologías, la “solución” a sus problemas. Todo ello, la crisis de la clase obrera, la crisis de la pequeña y mediana burguesía, el miedo, la xenofobia, el racismo, etc, hábilmente mezclados y masivamente difundidos por la prensa burguesa al servicio de los monopolios, se convierten en un catecismo del fascismo, que con propuestas delirantes y simplonas, con llamamientos imperiales, guerreros, clericales y patrioteros anestesian a la clase obrera y conducen a la sociedad a un enfrentamiento civil guerracivilista.

Mirando a la clase obrera andaluza

Las elecciones al parlamento burgués autonómico Andaluz ya se celebraron; ahora, según los resultados los partidos del sistema están enzarzados en disputas para ver quien se lleva el gato al agua, y mientras tanto los trabajadores seguiremos igual, cada vez más menguados en nuestros derechos.

En estas elecciones, los militantes del PCPA, hemos tenido una alegría al haber doblado el número de votos, nuestro trabajo ha resultado productivo, hemos conseguido hacer llegar nuestro mensaje a más miembros de la clase obrera que han considerado que somos la opción revolucionaria que posibilitara la victoria contra el capital . Aunque tenemos que seguir trabajando ya que el auge del fascismo es cada vez más claro y contundente, la prueba está en los resultados de estas elecciones donde VOX, ha conseguido 12 parlamentarios, aunque tenga que hacer coalición para gobernar. Esas coaliciones, como todas, tanto socialdemócratas (engaña obreros) como de derechas, jamás tienen en cuenta a la clase obrera, a no ser que sea para incluirla en sus discursos populistas. Eso se refleja en el nivel de abstención de votantes hartos de promesas y mentiras.

Ya estamos en el 2019 y seguimos en la lucha y seguiremos en pie  contra sistema capitalista que nos oprime y nos explota.

Ojalá sea un año de lucha y de huelgas, de unidad y resistencia. Ojalá  en el movimiento obrero sea  de rebeldía y desobediencia haciendo realidad la máxima de que contra el capitalismo  UNIDOS SOMOS MÁS FUERTES SEPARADOS NO SOMOS NADA.

Seguiremos en la  batalla contra  este sistema  explotador: el capitalismo. Lo haremos  con organización como Partido Comunista, junto a las masas, elevando  su nivel político y su conciencia revolucionaria..

Sin el Partido Comunista, marxista -  leninista, sin la vanguardia no hay cambio revolucionario. Nuestra tarea es luchar en todos los frentes, aprendiendo de las masas y atrayéndolas a la causa revolucionaria.

Trabajemos con las masas desenmascarando a todos los  oportunista y reformistas confrontando a su política de pacto y conciliación social la defensa de los intereses y necesidades de la  de la clase obrera y sus aliados

 

COMUNICADO DEL COMITÉ POPULAR POR LA EXHUMACIÓN DE LA FOSA DEL CEMENTERIO DE LAS PALMAS ANTE LAS ÚLTIMAS CATAS.

El pasado jueves conocíamos la noticia del resultado de las catas llevadas a cabo por el equipo de expertos de la ULPGC en el Cementerio de Vegueta, estos primeros resultados en una de las fosas ponen de manifiesto que es absolutamente viable exhumar los restos de estos represaliados por el franquismo, que se encuentran en buen estado de conservación.

Como sabemos sobradamente el PCPA, parte integrante del PCPE, tiene como objetivo último la realización de la sociedad comunista, sociedad sin clases y, por consiguiente, sin explotación de muchos seres humanos por unos pocos que de humanos sólo retienen la apariencia, y, por tanto, sin las diversas opresiones que la acompañan y la sostienen. O de otra manera, el objetivo último del Partido es la destrucción, aniquilación o desaparición de esta sociedad, esta monstruosa sociedad generadora de la violencia, destrucción y miseria más generalizadas y brutales que la humanidad haya conocido. Nuestro objetivo es la sustitución de la actual propiedad privada de los medios de producción y cambio.

Padecemos en la actualidad una situación de agresividad y extraordinaria violencia por parte del capitalismo realmente existente. Padecemos, la clase trabajadora, una superexplotación que se manifiesta ahora mismo en la fortísima emigración de grupos humanos, sobrantes en determinadas regiones del mundo para las necesidades de acumulación del capital. Padecemos guerras de rapiña por las materias primas, la energía, por los minerales necesarios para mantener una civilización y un estilo de vida de depredación y embrutecimiento.

Muy a pesar de vivir en una sociedad en la que parecen diluidos la mayoría de los contornos políticos que expresan posiciones de clase, no solo su lucha sigue determinando el desarrollo social, sino que se da en un escenario donde jamás las posiciones hegemónicas ceden voluntariamente un palmo de terreno de su dominación y privilegios. El idealismo del arte de la política al servicio de una economía social y equitativa, sin cuestionar las reglas de juego, y la propiedad del estadio y el balón, choca rápidamente con la realidad de los límites de las reformas que son incapaces de ir más allá de su propio enunciado. Venimos diciendo desde hace más de una década que la oligarquía y sus representantes políticos no tienen margen para aflojar el dogal con el que nos explotan. Necesitan el látigo para aumentar la plusvalía relativa y absoluta que nos extraen cada día, y no hay encantador de serpientes o trilero capaz de desviarles de sus obligaciones para defender consecuentemente sus intereses de clase.

Cuando Fernando VII es restaurado en el trono mediante el Manifiesto de los Persas en 1814, se produce un hecho insólito, dejando una frase que luego será utilizada en los años posteriores hasta hoy por la reacción como estandarte, como en 1823, y por la revolución como acusación.

La Constitución de 1812, más conocida como la Pepa, nacida durante la Guerra de Independencia que estalla en 1808 contra la ocupación Napoleónica, suponía un avance social y económico vertiginoso, no sólo en España, sino como una de las Cartas Magnas más avanzadas en su época a nivel europeo. Suponía la liquidación del Antiguo Régimen y la entrada en la nueva era liberal que ya dominaba medio mundo.

Los avances que suponía La Pepa no hacían más que cambiar las relaciones de poder, quitándole a las clases dominantes el poder que ostentaban, es decir, recortando privilegios a la Corona, nobleza y clero para ser traspasados a la burguesía. Como es lógico en todo proceso social, desde la dialéctica, surge una reacción a este proceso revolucionario, que se materializará en forma de represión extrema cuando Fernando VII es restaurado en el trono con el apoyo del Manifiesto de los Persas frente a los liberales suspendiendo la Constitución de 1812, eliminando también todos los cambios producidos por esta, todos los avances sociales y garantías democráticas; reprimiendo, fusilando y aniquilando a todo liberal y a todo partidario de la democracia.

Durante estos últimos meses la lucha por las pensiones públicas ha sido uno de los ejes sobre los que están girando las movilizaciones populares a lo largo y ancho del estado español. Llevamos, semana tras semana, contemplando la justa lucha de las y los pensionistas por el incremento de unas pensiones que, en muchas ocasiones, no llegan ni siquiera a satisfacer las necesidades mínimas de miles de trabajadores y trabajadoras que, durante años, han estado cotizando para poder llegar a la vejez con una estabilidad que les permitiera vivir sin preocupaciones.

Estas movilizaciones han sido secundadas, mayoritariamente, por jubiladas y jubilados que rechazaban el irrisorio incremento del 0,25% (muy por debajo del IPC), que en cómputos globales supone una pérdida del su poder adquisitivo, sin contar con el esfuerzo que han tenido que asumir, muchas y muchos de ellos, para mantener a miles de familias obreras en paro, ni la congelación de las mismas por parte del gobierno de Zapatero en el año 2011.

Desde una perspectiva juvenil, la lucha por unas pensiones públicas parece algo lejano y que no ha llegado a ser asumida como propia, cuando vamos a ser las principales víctimas. En este artículo no se pretende hacer un reproche ni tratar con paternalismos a nadie, más bien hacer algunas aportaciones sobre la necesidad de incorporar esta reivindicación al programa de cualquier colectivo juvenil que tenga como objetivo mejorar las condiciones de la juventud obrera y popular.

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