A L’OPINIÓ PÚBLICA, ALS MITJANS DE COMUNICACIÓ DEMOCRÀTICS

Des de l’Espai de Trobada per la Llibertat a on, a més a més de persones a títol individual, participem diverses organitzacions polítiques, socials i sindicals de la ciutat d’Alacant vinculades per la nostra ferma defensa de la llibertat d’expressió i la totalitat del drets polítics, socials, laborals i civils conquerits al llarg de molts anys de lluita obrera i popular, volem  fer públic el nostre rebuig a l’actuació de la Subdelegació del Govern durant el passats dies 26 i 27 de Març prohibint el nostre dret de manifestació.

Al·legant motius burocràtics i la prevalença del dret a la manifestació dels membres de l’Església Catòlica, el representants del govern espanyol a les nostres comarques, no tant sols ens van prohibir concentrar-nos, sinó que tampoc  van acceptar la nostra proposta de canviar el lloc de la concentració “Contra la Repressió” a la porta de l’Estació de Renfe.

Una mostra clara del seu autoritarisme i de la seua voluntat de silenciar tota veu crítica amb la repressió de l’Estat i solidària amb tots i totes les persones que estan patint-la tant a  Catalunya, com al nostre País Valencià o a la resta de l’estat espanyol.  Una aplicació concreta de la Llei de Seguretat Ciutadana i pas més cap al feixisme que dia a dia i envoltat de xovinisme “rojo y gualda” ens vol passius davant la seua violència sistèmica.

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria constituido por el PSOE, Las Palmas Puede y Nueva Canarias arriban al poder enarbolando la bandera de una política participativa, siempre prometida por la burguesía, pero nunca antes materializada. Con esta finalidad se reactivan los Consejos de Participación Ciudadana, teniendo como protagonistas a concejales, técnicos de participación, así como vecinos y vecinas de los diferentes distritos de la capital.

La promesa giraba en torno a la puesta en marcha de una serie de presupuestos participativos, destinados a los numerosos problemas y serias carencias de los barrios de la capital, transmitidos de primera mano por su propio movimiento vecinal en cada uno de los encuentros llevados a cabo.

Recientemente tuve la oportunidad de presenciar una charla ofrecida por Carlos Sánchez Mato, otrora concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid con la agrupación Ahora Madrid, con motivo de la inauguración de la octava edición del curso Análisis Crítico de la Economía Capitalista organizado por la Universidad Complutense de Madrid y, más particularmente, por el economista marxista y profesor Xabier Arrizabalo.

A lo largo de su intervención, Sánchez Mato fue desgranando datos interesantes, como el consabido sobrecoste de 130.000 millones de euros que, de 2007 a 2015, pagamos la clase trabajadora por el hecho de que las administraciones públicas han de financiarse en los mercados en lugar de hacerlo directamente a través del Banco Central Europeo, contribuyendo así al sostenimiento del parasitario sistema financiero. 

En el mes de marzo el Comité de Empresa de Amazon inició una lucha contra un Convenio que ataca y abarata directamente sus derechos laborales. Para los días 21 y 22 de marzo se convocaron paros en el centro logístico más importante de España en San Fernando de Henares e igualmente lanzaron una campaña de no-consumo desde el día 14 al 25 aprovechando el aumento consumista del día del padre.

Esta huelga de 48 horas fue la más importante que ha tenido la clase trabajadora de la Compañía a nivel de toda Europa, por encima de las que anteriormente hubo en Alemania, Italia o Francia. Y que fue secundada por más del 98% de las trabajadoras/es en un almacén que alberga más de mil puestos de trabajo fijos y unos 900 temporales.

El nuevo Convenio que quiere imponer la empresa, y que es el que se aplica en otras empresas del sector, pretende rebajar los complementos por baja común para trabajadoras y trabajadores con una gran carga física en acciones como la carga y descarga; este convenio también afectaría a los sueldos puesto que elimina categorías intermedias y reduce el pago de las horas extra en festivos.

La representación de las trabajadoras/es piden negociar el Convenio que tenían vigente hasta el 2016 y que se ha prorrogado mientras duren las negociaciones, sin embargo, si éstas se mantienen rotas deberán aplicar el convenio logístico de Madrid que impone estos abusos.

La derecha Andaluza, tras una intensa campaña apoyada en la desinformación de amplios sectores populares y de la misma clase obrera,   ha conseguido que el impuesto sobre sucesiones, en Andalucía, tenga una reducción de la base imponible de hasta un millón de euros calculada sobre el valor neto de la adquisición individual de cada causahabiente en grado I y II de parentesco. Sin entrar en una exposición detallada de la normativa que regula este impuesto, sí  es preciso señalar varios aspectos de esta norma para demostrar que esa campaña y aquellas que se emprenden para suprimir este impuesto o el IBI, por ejemplo, solo benefician a una determinada clase social que no es precisamente la clase obrera, ni siquiera a amplios sectores populares.

Por un lado, la Ley  del Impuesto sobre Sucesiones establece una mejora de la reducción de la base imponible por la adquisición mortis causa de la vivienda habitual para cónyuge, ascendientes o descendientes del causante, o bien por pariente colateral mayor de sesenta y cinco años que hubiese convivido con el fallecido durante los dos años anteriores al fallecimiento, y cuyos porcentajes de reducción de la base imponible van desde el 100% para inmuebles valorados hasta 123.000 euros, hasta el 95% para inmuebles valorados en más de 242.000 euros. Con este criterio, se nos hace muy difícil de creer que haya personas de clase obrera o   sectores populares que, por no poder hacer frente al pago del impuesto, hayan perdido los bienes heredados.

La mujer es un término abstracto. Hablar de cómo afectan a las mujeres el cambio climático, los problemas ambientales, etc, es de una imprecisión muy grande. Primero debemos decir a qué mujeres para romper la abstracción. No es lo mismo una mujer que pertenezca a la burguesía como otra que pertenezca al campesinado o a la clase obrera. Lo mismo le pasa a los hombres (otro concepto abstracto).

En el capitalismo a las mujeres de las clases populares se les relegó a las tareas de la reproducción de la clase obrera: parir, limpiar, cocinar, cuidado de niños y ancianos. Y la burguesía se encargó, tras un largo proceso de siglos, de que este trabajo pareciera natural y no tener que pagarlo. Es decir, que al aparentar que la mujer estaba hecha para esas tareas de manera natural, no tenía que ser pagado, como el aire y el agua. Este proceso fue diferente para las mujeres de las clases populares en los países europeos y en las colonias. En las colonias, dependía de si era esclava, etc. Mientras que en los EEUU y en Europa, las mujeres se convertían en amas de casa, en las colonias eran salvajes a las que había que civilizar y su función consistía en parir.

Una vez aclarado esto, ¿cómo puede afectar el cambio climático a las mujeres trabajadoras y campesinas? Para esto nos debemos centrar en los países tercermundistas.

Hoy en día alrededor del 70% de la población mundial vive bajo el umbral de la pobreza, siendo las mujeres un porcentaje amplio. Los habitantes de las regiones pobres son los más vulnerables ante cualquier problema, por tanto las mujeres de las clases populares serán las más castigadas ante problemas ambientales como el cambio climático.

Más de cien años nos contemplan desde que las obreras fueron colocando sus demandas frente a los patronos y avanzando conquistas y, no obstante, el binomio mujer y mano de obra barata, sigue siendo la propuesta del capitalismo del futuro para las mujeres trabajadoras.

En 1900 las mujeres, tanto en empleos semi - cualificados como en los no cualificados, en Estados Unidos ganaban el 76% del jornal de los hombres, la cifra es similar a la actual en nuestro país. En el siglo XXI las trabajadoras percibimos unos salarios medios que suponen el 77% del salario masculino (la brecha alcanza un 33% si computamos complementos).

Somos trabajadoras explotadas del campo y de la ciudad, estudiantes excluidas, paradas, jubiladas y pensionistas a quienes se nos está privando del pan, la casa y el agua, de una remuneración y condiciones de trabajo dignas, de paz.

Somos también mujeres organizadas y luchadoras revolucionarias.

No es el día de las Koplovich o las Leticias. Esta no es su causa.

Las organizaciones políticas del reformismo hacen la vista gorda al carácter clasista de nuestra problemática, y reducen nuestra lucha a un asunto exclusivo de género, situándonos generalmente en el victimismo, en el pataleó y a la defensiva.

Cada año que pasa parece algo más comercial, un día como puede ser el 8 de marzo o el 14 de Febrero, un día para vender lo que no puede ser vendible: la igualdad de la mujer trabajadora con sus compañeros de trabajo.

Se hacen debates y coloquios conmemorando este día en una sociedad que la misma mujer consiente y acepta como machista. Muchos son los que discuten acerca del papel de la mujer como ama de casa, como madre, sin querer enseñar la verdadera cara del problema.

La sociedad debe enseñar a la mujer que su papel como tal no está en la casa (que es un quehacer de todos los que viven en tal habitáculo), sino que su lucha debe ser ante todo como persona que es, y luego como mujer en su lugar de trabajo, al cual tiene derecho como cualquier persona capacitada para ello.

La mujer debe luchar por sus derechos como persona trabajadora, perteneciente a la clase trabajadora, con su papel como mujer, parte fundamental en el desarrollo de la sociedad como madre, exigiendo sus derechos para poder criar y educar a sus hijos al menos los tres primeros años de vida, lo cual será beneficioso para la sociedad.

Después debe incorporarse a su puesto de trabajo con todos sus derechos. Pero no aceptemos sólo el papel de la madre en la educación de los hijos, ya que ésta debe ser compartida por el padre y por la sociedad en su conjunto, facilitando en todo lo posible el compatibilizar el trabajo y el papel de madre.

Las organizaciones patronales, los Gobiernos -tanto centrales, autonómicos y/o locales- no cejan en insistir en que la recuperación económica es un hecho. No dudan en lanzar sus cantos de sirena, afirmando que “crecemos por encima de la media europea”, que “los indicadores del consumo nos muestran que consumimos como antes de la crisis”, y ministros, banqueros y empresarios sacan pecho ante sus estadísticas. Pero esa es SU realidad.

En esta recuperación económica, donde aparentemente todo va viento en popa, ¿qué está pasando con los salarios? Los datos cantan, la recuperación económica se basa en la temporalidad y en los empleos a tiempo parcial. Esto permite que haya una reducción salarial muy importante y produce la generalización de los salarios bajos y la destrucción de los salarios medios. Pero esta generalización y necrosis de la precariedad aún es más grave si tenemos en cuenta, como el Instituto Nacional de Estadística (INE) constata, que los sueldos siguen siendo muy bajos en España. Según la Encuesta Anual de Estructura Salarial de 2015, el salario medio bruto anual más habitual «se situó en torno a 16.500 euros», que en términos netos y dividiéndolo entre 14 pagas -una por cada mes y dos extras-, da como resultado un sueldo neto mensual inferior a los 1.000 euros. Siendo inferior un 23% si el trabajador es mujer.

La juventud trabajadora es la más castigada, y está atrapada en salarios a la baja. Tanto es así, que según la última encuesta disponible de Distribución Salarial del INE (2015) publicada en 2017, los salarios de los menores de 24 años bajaron un 5,1% (11.228€/año), los que tenían entre 24 y 29 su salario cayó un 1,6% hasta los (16.064€/año) y entre los 30 y 34 años sus salarios se redujeron un 3% hasta los (19.597€/año).

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