Dentro de unos meses, en 2019, se celebrarán elecciones municipales en toda España. La encuesta encargada recientemente por el Ayuntamiento de Barcelona, en caso de que tuvieran lugar las elecciones ahora, le darían la victoria a la plataforma de partidos políticos “Barcelona en Comú-Podemos”, con lo cual, de ser así, la alcaldía de nuestra ciudad volvería a recaer en la actual primera edil Ada Calau. Pero la efervescencia por el poder municipal que estamos viendo ya, tiene visos de batalla campal. No es para extrañarse, hasta el 2015 los alcaldes fueron del PSC y CiU, dos partidos de la oligarquía, y cuando perdieran la vara del mando municipal de la capital catalana, a la gran burguesía le escoció como un chorro de vinagre en una herida infectada.

El asunto está en que quien domine los negocios de la Barcelona política, gozará de grandes ventajas, si puede convertir el superávit del capital público en superávit de capital individual privado. El volumen de negocio macroeconómico ha sido y es astronómico. Veamos, pues: Barcelona es la capital de Catalunya con un mercado demográfico de 7.488.809 consumidores, de los cuales 1.620.809 pertenecen a la citada Barcelona. El peso económico y político de ésta es preeminente en el Principado de Catalunya y en el conjunto del Estado al actuar como motor preponderante de la economía productiva de este.

Lenin en su monumental obra ¿Qué hacer?, vilipendiada por muchos precisamente por su capacidad para concretar la organicidad, tareas, carácter y contenido de la agitación del partido comunista y de su militancia, nos deja un legado de excepcional fuerza teórica y de señalamientos prácticos. Dota al partido de los fundamentos insustituibles para dirigirse a su objetivo fundamental de liquidar esta sociedad de explotación y alienación.

Entre otras aportaciones Lenin despliega un alarde teórico al desmontar el contenido teórico-político de la consigna "libertad de crítica" defendida por sesudos intelectuales y políticos "socialistas". Denuncia adónde se pretendía llevar al marxismo, y en consecuencia al movimiento obrero, con esa pretendida y pretenciosa "libertad".

El planteamiento concreto es el siguiente: "Sin teoría revolucionaria tampoco puede haber movimiento revolucionario". O sea, el movimiento revolucionario es, si se nutre de, si en él prende, la teoría revolucionaria.

Atención a este texto. Es absolutamente imprescindible dotarse de la teoría revolucionaria (en su tiempo el marxismo; Gramsci afirmará que después de Lenin el marxismo-leninismo) para que se produzca el movimiento revolucionario, el movimiento genuinamente socialista. Que esa teoría, no otra, se aplique para conformar y nutrir el movimiento revolucionario. El movimiento revolucionario insustituible para la subversión total de esta miserable sociedad de explotación. Es revolucionario porque dispone de una teoría que construye revolución y esa no es otra que el marxismo. Para que surja un movimiento socialista es para el que se exige la teoría revolucionaria. La única que desentraña el movimiento del capital, la explotación que lo sustenta y su caducidad. El movimiento será revolucionario siempre que incorpore y asuma la conciencia primordial de hacer la revolución y los medios para conseguirla.

“En el lujoso hotel Mariotte, donde en una sola noche se montó el centro de prensa, se inauguró la cafetería Glásnost. Un nervioso anuncio en un periódico: “La glásnost es peligrosa”... En una tienda de prendas deportivas, el vendedor ofrece camisetas con esa palabra en ruso o en inglés. Cuesta el 50% más que las que llevan otras inscripciones: hay que pagar más para la glásnost...” (Pág.19)
*Alexandr Pumpianski: La encrucijada de Washington
Moscú: Ed. Agencia de Prensa Nóvosti, 1988.

A lo largo de sus últimos años Santiago Carrillo realizó una enorme obra autobiográfica en sus libros de Memorias en los que seguía justificando sus tesis eurocomunistas a la par que antisoviéticas , en las que se destacaba su visita a la
Universidad de Yale en EE.UU aquel Otoño de 1977.

Damos opinión en relación a un debate  como es el futuro del diésel, que está desarrollándose en la sociedad sobre la base de hipótesis,  suposiciones e informaciones interesadas, pero que, al margen de cómo lo resuelva el Gobierno  en los próximos Presupuestos Generales del Estado, es una cuestión que   avanza imparable y está conformando una opinión y un consenso social que, para empezar a dar opinión, queremos  cuestionar en su rigor y ponerle  algunos interrogantes.

En absoluto decimos que no haya que reaccionar de inmediato contra la contaminación y que no sea urgente exigir a las diversas administraciones un planteamiento de movilidad  pública y racional que prime a las personas. Faltaría menos, pero lo pero lo que afirmamos es que,  en nuestra opinión, algo huele a sucio en la campaña institucional y empresarial contra el diésel.

COMUNICADO DE LA COORDINADORA ESTATAL POR LA DEFENSA DEL SISTEMA PÚBLICO DE PENSIONES

La Coordinadora Estatal en Defensa de las Pensiones Públicas repudia las declaraciones del ex-ministro socialista, Carlos Solchaga, por su desprecio y falta de respeto a los millones de pensionistas que con su trabajo han contribuido decisivamente a levantar este país, enfrentándose muchas veces a los ataques que los distintos gobiernos han perpetrado contra los derechos de los trabajadores. Entre ellos, los protagonizados precisamente por Carlos Solchaga, primero con el desmantelamiento industrial, en su época de ministro del ramo, y después, ya como titular de Economía y Hacienda, con la Ley de Pensiones de 1985, que incrementó los años de cotización de 10 a 15 para cobrar una pensión y amplió de 2 a 8 años el cómputo para el cálculo de la misma. “Tu problema, Carlos, son los trabajadores; te has equivocado de trinchera”, le espetó Nicolás Redondo, entonces secretario general de UGT, ante las cámaras de Televisión Española.

Estas y otras políticas antisociales dieron lugar a la huelga general del 14 de diciembre de 1988, la primera de la democracia y la más grande que ha habido en España, con la participación de más de ocho millones de trabajadores, además de estudiantes y autónomos.

Nos encontramos en el vestíbulo de un gran edificio de oficinas del oeste de Londres. El gran hall estilo atrio se eleva cuatro plantas, todas acabadas en blanco brillante con detalles en roble. Unas sillas de respaldo alto rodean las relucientes mesas de reuniones negras, sobre cada una de las cuales cuelga una lámpara. A un lado de la planta hay un gran espacio tipo almacén destinado a las empresas pequeñas, donde las startups tecnológicas y de moda teclean en silencio. En el lado opuesto hay un extenso conjunto de escritorios y estudios para negocios más grandes; arriba hay un entresuelo con salas de reuniones. Y a un lado del espacio, ocupando al menos una cuarta parte de la superficie total, hay una yurta.

La yurta, que mide casi 3 metros de alto y está fabricada en mimbre y bambú, es una zona exclusiva donde “no se permite el empleo de tecnología”. En este lugar, los empleados van a oír charlas que ofrecen personalidades de la salud, la cultura y los negocios, a participar en meditaciones guiadas o a practicar yoga siguiendo las instrucciones de un yogui free lance. Esto ocurre en todos y cada uno de los edificios de oficinas de nueva generación que se inauguran en todas las ciudades importantes del mundo. En estos lugares las empresas no son meros espacios de trabajo. En su lugar, comulgan con una cultura específica: la de hacer networking (creación de una red de contactos para compartir información y prestarse ayuda), salir a tomar una copa los viernes, participar en torneos de Mario Kart y, a menudo, participar en un completo programa dedicado al “bienestar del empleado”.

A instancias de la Policía Local del Ayuntamiento de  Jumilla (PSOE), miembros de la Plataforma de Pensionistas de Jumilla han sido multados con 300€ cada uno por la Delegación del Gobierno en Murcia acusándoles de organizar y participar en una concentración no comunicada infringiendo la Ley de Seguridad Ciudadana.

El camarada José Antonio y nuestro compañero Blas, son víctimas de una legislación restrictiva hasta el extremo de los derechos y libertades que ellos mismos ganaron con su lucha contra el franquismo y la burguesía durante la Dictadura y en los primeros años tras la muerte del tirano.  En 2018 es otra vez esta generación de luchadores y luchadoras quienes nos muestran que el único camino para defender y reivindicar lo que es nuestro es la lucha.

Su movilización por la defensa de las pensiones públicas son un ejemplo y una referencia inequívoca que marca el camino que necesariamente hay que transitar si queremos salir del espiral de explotación y sometimiento que nos impone la dictadura del capital.

"El Estado es una máquina destinada a la opresión de una clase por otra, una máquina llamada a mantener sometidas a una sola clase todas las demás clases subordinadas"

Vladimir Ilich "Lenin", Acerca del Estado (1919)

El pasado 2 de agosto, el nuevo ministro del interior, Fernando Grande-Marlaska, decidió el cese de Manuel Sánchez Corbí como jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, tras unas declaraciones de este último, en el que  comunicaba "el cese de las actividades" de esa unidad al haberse "agotado los fondos reservados", alegando una “pérdida de confianza”, al haber realizado estas decisiones de forma unilateral.

El que hasta ahora fuera jefe de la UCO trabajó durante 25 años en Euskal Herria, y fue condenado en 1997 a cuatro años de cárcel y seis de inhabilitación por torturar al miembro de ETA, Kepa Urra. No obstante, el Supremo le redujo la pena un año después, y en 1999 el Gobierno de José María Aznar le indultó.

¡Oh vergüenza! ¿Dónde está tu rubor? (Hamlet, Shakespeare)

“Unas familias se dedican a fabricar bombas y metralletas para unos asesinos en serie a cambio de una importante mensualidad, a sabiendas que sus patrones las utilizan para matar cada día a decenas de familias pobres”.

Sí, lo más grave, no es que un régimen como el saudí utilice las armas que le venden en la matanza indiscriminada de los civiles (sólo en el mes de agosto, mataron a 62 niños yemeníes, dejando mutilados a un centenar), ni si quiera lo es que unos gobiernos “democráticos” participen, directa o indirectamente, en estos crímenes. Lo incomprensible es: 1) que parte de la clase trabajadora, a cara descubierta, defienda este trabajo, convirtiéndose además en un peligroso “grupo de presión” al estilo de la banca o las compañías de armas, y 2) que los partidos políticos y sindicatos progresistas le hagan a este sector el seguidismo, y haciéndose víctimas condenadas a un destino divino inalterable, se justifiquen con argumentos torpes como: “lo sentimos, pero tenemos que elegir el “pan” en vez de “paz” o “si no lo hacemos nosotros, lo harán otros”. ¿Dónde está esta “vanguardia” que guíe a los trabajadores, proponiendo alternativas a un capitalismo salvaje que se mantiene explotando y armando a los pobres de unos países para que exploten y maten a los desheredados de otros? ¿Dónde está la “solidaridad internacional de los trabajadores” para desmantelar las alianzas formadas entre las élites mundiales? ¿Se han sucumbido al lema individualista del capitalismo más salvaje de “sálvese quien pueda”? Postura además de mezquina, inquietante. Han olvidado que el problema de empleo en el capitalismo es estructural, y surge por la sustitución de mano de obra por maquinaria y la estrategia de los empresarios en mantener un ejército de parados para bajar los salarios, provocar luchas en el seno de la clase obrera para hacerse con los pocos empleos que ofrecen, y así dividirlos, debilitarlos.

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