El revisionismo no es otra cosa que una generalización teorética hecha desde el ángulo del capitalista aislado. Teóricamente ¿de dónde procede este punto de vista si no de la vulgar economía burguesa? La teoría del revisionismo es una teoría de estancamiento del movimiento socialista, construida con la ayuda de la economía vulgar, sobre una teoría de estancamiento capitalista. Como Bernstein cree que es posible regular la economía capitalista y llega con el tiempo a la creencia en la posibilidad de poner remedio a sus males [paliando las contradicciones del capitalismo].

En la historia de la sociedad burguesa la reforma legislativa sirvió para fortalecer progresivamente la clase naciente [la burguesía] hasta que ésta fue lo bastante poderosa para adueñarse del poder político, suprimir el sistema jurídico entonces imperante y construir por sí misma uno nuevo.

Desde la aparición de la sociedad dividida en clases, que reconoce la lucha de clases como el contenido esencial de su historia, la conquista del poder político ha sido la mira de todas las clases nuevas.

Una transformación social y una reforma legislativa no se diferencian según su duración, sino de acuerdo con su contenido. El secreto del cambio histórico a través de la utilización del poder político reside precisamente en el paso durante un período histórico de una a otra forma de sociedad.

Extractos -1907-

La lucha por la independencia económica

En primer lugar debemos preguntarnos si un movimiento unitario sólo de mujeres es posible en una sociedad basada en las contradicciones de clase. El hecho de que las mujeres que participan en el movimiento de liberación no representan a una masa homogénea es evidente para cualquier observador imparcial.

El mundo de las mujeres está dividido —al igual que lo está el de los hombres— en dos bandos. Los intereses y aspiraciones de un grupo de mujeres les acercan a la clase burguesa, mientras que el otro grupo tiene estrechas conexiones con el proletariado, y sus demandas de liberación abarcan una solución completa a la cuestión de la mujer. Así, aunque ambos bandos siguen el lema general de la “liberación de la mujer”, sus objetivos e intereses son diferentes. Cada uno de los grupos inconscientemente parte de los intereses de su propia clase, lo que da un colorido específico de clase a los objetivos y tareas que se fija para sí mismo…

A pesar de lo aparentemente radical de las demandas de las feministas, uno no debe perder de vista el hecho de que las feministas no pueden, en razón de su posición de clase, luchar por aquella transformación fundamental de la estructura económica y social contemporánea de la sociedad sin la cual la liberación de las mujeres no puede completarse.

La nacionalización de la tierra permite abolir la renta absoluta, manteniendo únicamente la renta diferencial [Renta absoluta del suelo: parte del plusproducto creado en la economía agropecuaria que el campesino o el capitalista arrendatario pagan al propietario de la tierra. Una vez nacionalizada la tierra la renta absoluta desaparece. Renta diferencial del suelo: típica del modo de producción capitalista. Surge de la diferencia en la fertilidad natural de la tierra, la ubicación de las parcelas, así como de las inversiones suplementarias de capitales en la agricultura]. Según la doctrina de Marx la nacionalización de la tierra significa la eliminación más completa de los monopolios y relaciones medievales en la agricultura, la mayor libertad de circulación mercantil de la tierra, la mayor facilidad de adaptación de la agricultura al mercado. La ironía de la historia consiste en que el populismo aplica, en nombre de la “lucha contra el capitalismo” en la agricultura, un programa agrario cuya realización plena significaría el más rápido desarrollo del capitalismo en la agricultura.

Los hombres al establecer las relaciones sociales con arreglo al desarrollo de su producción material, crean también los principios, las ideas y las categorías conforme a sus relaciones sociales.

A juicio del señor Proudhon la concentración de los instrumentos de trabajo es la negación de la división del trabajo. En realidad, una vez más vemos todo lo contrario. A medida que se desarrolla la concentración de los instrumentos, se desarrolla también la división del trabajo, y viceversa.

Toda la lógica del señor Proudhon se resume en esto: “La competencia es una relación social en la que desarrollamos actualmente nuestras fuerzas productivas”. Los socialistas saben muy bien que la sociedad actual se basa en la competencia. ¿Cómo podrían ellos reprochar a la competencia el trastornar la sociedad actual que ellos mismos quieren abolir?. El señor Proudhon dice más adelante que la competencia es lo contrario del monopolio y que, por consiguiente, no puede ser lo contrario de la asociación.

El feudalismo era, desde sus orígenes, opuesto a la monarquía patriarcal; por tanto, no era opuesto a la competencia, que aún no existía. ¿Se deduce de aquí que la competencia no es opuesta al feudalismo?. En realidad los vocablos sociedad y asociación son denominaciones que se pueden dar a todas las sociedades, lo mismo a la sociedad feudal que a la burguesa, que es la asociación fundada en la competencia. ¿Cómo puede el señor Proudhon querer defender la competencia contra el socialismo, designándola con el solo nombre de asociación?

En términos generales la adulteración del marxismo y su envilecimiento dimanan de esa evasiva en lo que respecta a la actitud de la revolución proletaria ante el Estado. Lo que más interesa a los oportunistas es “dejar con plena tranquilidad al porvenir” todos los problemas cardinales relacionados con las tareas de la revolución proletaria. Una fórmula que representa una concesión a los oportunistas es admitir la conquista del poder sin destruir la máquina del Estado. Kautsky resucitó en 1902 precisamente lo que Marx declaró “anticuado” en el programa del Manifiesto Comunista en 1872.

El aparato creado por los obreros y campesinos después de conquistar el poder político contra cuya transformación en burócratas se tomarán sin dilación las medidas analizadas con todo detalle por Marx y Engels: 1) no sólo elegibilidad, sino amovilidad en cualquier momento; 2) sueldo no superior al salario de un obrero; 3) paso inmediato a un sistema en el que todos desempeñen funciones de control y de inspección y todos sean “burócratas” durante algún tiempo, para que, de este modo, nadie pueda convertirse en “burócrata”.

Kautsky no comprendió en absoluto la diferencia entre el parlamentarismo burgués, que une la democracia (no para el pueblo) al burocratismo (contra el pueblo), y la democracia proletaria, que adopta en el acto medidas para cortar de raíz el burocratismo y que estará en condiciones de llevar estas medidas hasta el fin, hasta el aniquilamiento completo del burocratismo, hasta la implantación completa de la democracia para el pueblo.

Una lluvia de oro cae directamente en los bolsillos de los políticos burgueses, que forman una compenetrada banda internacional, la cual instiga a los pueblos a emular en el terreno de los armamentos y esquila a estos pueblos crédulos, bobalicones, torpes y dóciles igual que se esquila a las ovejas... Se gastan miles de millones de rublos en preparar la guerra: exclusivamente, por supuesto, en interés de la paz, en defensa de la cultura, en bien de la patria, de la civilización, etc...Los gobiernos son los intendentes de la clase capitalista. A los intendentes se les paga bien. Ellos mismos son accionistas. Y esquilan juntos a las ovejitas mientras pronuncian discursos acerca del “patriotismo”...

A los capitalistas no les gusta sincerarse cuando se trata de sus ganancias. El “secreto comercial” se observa estrictamente, y a los no iniciados les resulta muy difícil penetrar en el “misterio” de cómo se crean las riquezas. La propiedad privada es sagrada: nadie debe inmiscuirse en los asuntos del propietario. Pero el capital ha rebasado hace mucho el marco de la propiedad privada y ha conducido a la formación de sociedades anónimas.

Los bolcheviques no se hubieran mantenido en el poder, no digo dos años y medio, sino ni siquiera dos meses y medio, sin la disciplina rigurosísima, verdaderamente férrea de nuestro Partido, sin el apoyo total e incondicional que le presta toda la masa de la clase obrera, es decir, todo lo que ella tiene de consciente, honrado, abnegado, influyente y capaz de conducir tras de sí o de atraer a las capas atrasadas.

La dictadura del proletariado es la guerra más abnegada y más implacable de la nueva clase contra un enemigo más poderoso, contra la burguesía, cuya resistencia se ve decuplicada por su derrocamiento y cuya potencia consiste no solo en la fuerza y solidez de los vínculos internacionales de la burguesía sino, además, en la fuerza de la costumbre, en la fuerza de la pequeña producción.

La revolución democrático-burguesa de febrero de 1917, consumada por los soldados insurrectos de la guarnición de Petrogrado y los obreros de la ciudad tuvo como resultado la abdicación de Nicolás II y el derrocamiento de la autocracia. El poder real pertenecía al Soviet de Petrogrado, pero los eseristas y los mencheviques que lo lideraban consideraban que era la burguesía la que debía liderar la revolución y entablaron negociaciones con sus representantes para la formación del Gobierno.

Los bolcheviques se pronunciaron decididamente contra el apoyo al Gobierno Provisional, partidarios de pasar todo el poder a los soviets y transformar la revolución democrático-burguesa en una revolución socialista.

Así en la VII Conferencia del POSD(b)R y el VI Congreso del Partido, celebrado en Petrogrado entre el 26 de julio y el 3 de agosto de 1917 se aprobaron los postulados fundamentales redactados por Lenin: instauración de la República de los Soviets, la salida revolucionaria de Rusia de la guerra imperialista y la proposición de acabarla con una paz democrática y universal, la nacionalización de todas las tierras en el país y la confiscación de las pertenecientes a los terratenientes, el control obrero de la producción y la distribución, la nacionalización de la banca, los sindicatos y la gran industria, el fin de la desigualdad de derechos y de la opresión social y nacional.

La pretensión de presentar y exponer toda fluctuación de la política y de la ideología como expresión inmediata de la estructura (presentada como postulado esencial del materialismo histórico) tiene que ser combatida en la teoría como un infantilismo primario y en la práctica hay que combatirla con el testimonio auténtico de Marx. Así podrá observarse cuántas cautelas reales introduce Marx en sus investigaciones concretas, cautelas que no podían formularse en las obras generales. Entre estas cautelas podrían enumerarse como ejemplo las siguientes: 1) la dificultad que tiene el identificar en cada caso, estáticamente, la estructura; la política es de hecho en cada caso reflejo de las tendencias de desarrollo de la estructura, pero no está dicho que esas tendencias vayan a realizarse necesariamente. 2) Un determinado acto político puede haber sido un error de cálculo de los dirigentes de las clases dominantes, error que el desarrollo histórico corrige y supera a través de las ‘crisis’ parlamentarias gubernativas de las clases dirigentes; el materialismo histórico mecánico no considera la posibilidad de error, sino que entiende todo acto político como determinado por la estructura de un modo inmediato, o sea, como reflejo de una modificación real y permanente (en el sentido de adquirida) de la estructura. 3) No se considera lo suficiente el hecho de que muchos actos políticos se deben a necesidades internas de carácter organizativo, o sea, que están vinculados a la necesidad de dar coherencia a un partido, a un grupo, a una sociedad.

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