Presente en todo el trabajo que realicemos durante 2017, las organizaciones del Partido divulgan ya con fuerza nuestra consigna central

Hoy, como en 1917, la tarea es la Revolución

 



 

Podemos decir, sin lugar a dudas, que la investigación de la reproducción humana y de técnicas de reproducción asistida, y, sin duda, la legalizacíon y desarrollo de las técnicas abortivas, han sido grandes avances científicos que se han traducido en un mayor poder para las mujeres a la hora de decidir sobre su vida, a la misma vez que chocaba y sigue chocando contra las ideas más tradicionales entorno a la familia o la sexualidad, pero por otro lado, en algunos casos se han convertido en una forma más de opresión para las mujeres de la clase obrera.

En los últimos tiempos asistimos a una campaña orquestada por la oligarquía cuyo objetivo es crear una alarma social que favorezca la inmovilidad de nuestra clase ante el desmantelamiento programado del sistema público de pensiones.

El objetivo es hacernos creer que el sistema es insostenible y que está en quiebra. Es ir concienciándonos de que la capitalización, es decir, el sistema basado en el ahorro individual, es el menor de nuestros males y el premio de quienes se esfuerzan en el trabajo y en el ahorro.

Pues bien, esta campaña de descrédito a la viabilidad del sistema público de pensiones se basa en un conjunto de mentiras que pretenden la apropiación de las pensiones por parte de la oligarquía financiera.

Así define a las mujeres la retrógrada y arcaica Real Academia de la Lengua Española en su diccionario la locución “sexo débil”.

Lo absolutamente incalificable es que, cuando cualquier persona busca en dicho diccionario, simplemente el término “sexo”, tras de cuatro definiciones, más o menos discutibles, encontramos   “sexo bello” que nos lleva finalmente a  “sexo débil”.

Si ya es grave que esa locución esté incluida en el dichoso diccionario, es absolutamente machista y patriarcal su definición, porque además se explica en contraposición con “sexo fuerte”, cuyo significado es, por supuesto, conjunto de los hombres.

La sociedad rusa en la época zarista.

A comienzos del siglo XX podríamos decir que Rusia era uno de los países más atrasados de Europa. Desde un punto de vista económico la agricultura seguía siendo la base de su economía, la estructura industrial del país era muy débil y se concentraba en puntos muy concretos, se basaba en la extracción de carbón, petróleo y hierro en las zonas de Ural, Bakú y Donetz. La industria textil se centraba en Moscú, San Petersburgo y algunas poblaciones polacas. Las condiciones de vida de la clase obrera eran durísimas, si cabe más que la de las y los campesinos.

Si el trabajo es actividad y esfuerzo, las condiciones de dicha actividad que produce bienes o servicios para uso o para intercambio, que puede remunerarse o no y el empleo son las funciones que realizamos para ganarnos la vida y tiene que ver con el acceso y salida del mercado laboral ¿Por qué se usan como sinónimos? Esa confusión lleva a no ver que tenemos una relación contradictoria, igual que los hombres, con el trabajo y el empleo. Contradicción entre el ideal de independencia y la necesidad de subsistir, entre si el trabajo de las mujeres es liberación o alienación y, en la práctica, nos conduce a larguísimas y agotadoras jornadas con y sin remuneración.

Hace pocas semanas la Agencia Central de Inteligencia (CIA para los enemigos) de EEUU desclasificó cientos de miles de informes secretos. De las más de 12 millones de páginas, apenas 3 son suficientes para revelar la catadura ética y política de quien durante más de dos décadas ocupó la secretaría general del PCE. El UyL digital, en su sección “Otros medios”, ya se hizo eco del artículo que, sobre dicho informe, publicaron “eldiario.es” e “insurgente.org” el 19/01/2017.

Comunicado de la FSM sobre el decreto presidencial racista del Gobierno de los EEU

La FSM, en representación de 92 millones de trabajadores y trabajadoras en cada rincón del mundo, condena enérgicamente el decreto presidencial racista del gobierno de los EEUU que prohibe el ingreso de viajeros desde siete países (Siria, Somalia, Sudán, Irán, Irak, Libia, Yemén) en los EEUU, culpándolos de “terrorismo islámico”, separando los pueblos del mundo según su religión.

En un año en el que serán multitud las referencias y los análisis que, desde las aparentemente más diversas perspectivas, se realicen sobre la Revolución de Octubre y la Unión Soviética, habrá un hueco mediático que sólo las personas más avezadas e implicadas en la actualidad del desarrollo de la lucha de clases serán capaces de encontrar. Excomunistas, socialdemócratas, revisionistas, libertarios, trotskistas, liberales, académicos “objetivos”… y toda la pléyade imaginable de tertulianos y analistas verterán sus verdades sobre lo que supuso Octubre y la construcción del Socialismo en la sexta parte de la geografía mundial. Todos opinarán y puntualmente situarán la fecha en la que esta magna obra de la clase obrera y el campesinado ruso, fracasó y se convirtió en una horrorosa experiencia a la que dedicarán los más diversos adjetivos (totalitaria, burocrática, social imperialista…)