Mi nombre es Sylvia. Estelle Sylvia Pankhurst, la mediana y menos conocida de “las Pankhurst”. Lejos del sufragismo de damas de alta cuna, el voto para todas las mujeres, no sólo para propietarias y la confluencia de las demandas de las mujeres con las de la clase trabajadora fueron mis convicciones. Organicé trabajadoras, me opuse a la guerra imperialista, viajé a la Revolución rusa y la lucha por la más profunda igualdad y por una sociedad libre de toda opresión es el mejor resumen de mis 78 años de vida.

Nací en Manchester el 5 de mayo de 1882, fui a la escuela y en 1903 estudié becada en el Royal College of Arts. Intenté compaginar estudios de arte con militancia en el SWPU (1) pero tres años después, en 1906, dejé los estudios. Para entonces nos apropiamos del despectivo término que los enemigos del movimiento usaban: suffragettes. También llegaron, no sería la única vez, la cárcel y la huelga de hambre. El movimiento anti sufragio arreciaba, defendían que la división de funciones era la piedra angular de la civilización y que el voto de las mujeres seria el preludio de una revolución social.

"Durante la revolución mexicana, surgen mujeres de manos morenas, mujeres jóvenes con la interrogación en sus ojos de lo que sería la muerte. Estas mujeres no son las mujeres que relatan en los libros de historia, son las mujeres que ayudaron a que hubiera una verdadera revolución mexicana. Estas mujeres son, las soldaderas”. Elena Poniatowska

Hay muchos casos, incontables, de mujeres ocultadas en la Historia, fueron protagonistas de acontecimientos revolucionarios y han sido olvidadas. Mujeres transgresoras que rompieron con los roles asignados a su género para ser dueñas de su destino, lo curioso del caso de Petra Herrera es que tuvo que convertirse en Pedro Herrera, travestirse, para poder participar del ejército revolucionario mexicano.

Decidida a ser de los soldados que iban a la batalla, no quería ser parte de La Soldadera, mujeres que los acompañaban encargándose de toda la intendencia y cuidados, se vistió de hombre y se enroló. Luchó junto a Pancho Villa que alabó su liderazgo y motivación al frente del resto de revolucionarios.  En varias ocasiones  Petra/Pedro había conseguido importantes gestas como volar puentes.

Nace en Pozuelo de Aragón (Zaragoza) el 1 de Abril de 1882, fue la segunda hija de una familia humilde de campesinos. Apenas pudo ir unos años a la escuela, por lo que su formación la obtuvo de forma autodidactica.

Cuando cumple 18 años se casa, por imposición, con Bonifacio Ba Cerce, siete años después, cansada de humillaciones y malos tratos, huyó a Barcelona donde trabajó como sirvienta.

Regresó a Pozuelo de Aragón y, con los ahorros conseguidos, se compró una maquina de hacer medias, que le proporcionó la forma de ganarse la vida.

Según José Martí   “…y en el noble tumulto una mujer de oratoria vibrante,  Ana Betancourt, anuncia que el fuego de la libertad y el ansia de martirio no calienta con más viveza el alma del hombre que la de la mujer cubana.”

14 de diciembre de 1832,  Camagüey , nace   Ana María de la Soledad Betancourt, de familia acaudalada, recibió una educación acorde con  su clase, época y sexo: música, bordados, tejidos, cocina y hogar.

Pero los acontecimientos históricos  y las corrientes de pensamiento, dentro y fuera  de su país, influyeron en esta mujer autodidacta, que hizo de su vida una concreción de sus ideas.

Casada con el abogado y patriota Ignacio Mora, integró la gesta libertadora y   se  hizo escuchar en una sociedad patriarcal  donde se  negaba a la mujer desde la educación hasta el derecho a opinar. Su casa  fue un foco de revolución donde se guardaban  armas,  partían  correos, ropa, periódicos y correos para  el Ejército Libertador. La persecución de los españoles por  su compromiso,  la obligó a partir    hacia la manigua. Allí, junto al esposo, escribe  y corrige  las proclamas revolucionarias que publicaban  en el periódico El Mambí.

Carmen de Burgos y Seguí, la gran Colombine, consiguió ser la primera mujer periodista en nuestro país que trabajó en la redacción de un periódico, y además, fue la primera mujer corresponsal de guerra de nuestra historia.

Nació en Rodalquilar, Almería, en 1867 (algunos biógrafos datan su nacimiento en 1879), fue la primogénita de los diez hijos e hijas del matrimonio formado por José de Burgos y Cañizares y Nicasia Seguí y Nieto. Con sólo dieciséis años, desoyendo los consejos de su padre, se casa con Arturo Álvarez y Bustos, un bohemio pintor y periodista más de una década mayor que ella. Salir de su casa y vivir en Almería le permitió estudiar y adentrase en el mundo del periodismo pues el padre de su marido era el propietario de la empresa tipográfica que imprimía el principal diario de la capital. Esto permitió a Carmen familiarizarse con el mundo de la prensa colaborando en distintos aspectos de la impresión. Podemos decir que esto fue lo único que sacó de bueno de su matrimonio. Desde el primer día Carmen se dio cuenta de que había sido un error casarse, su compañero era como muchos hombres de la época, machista, vividor e infiel, lo que la desencantó rápidamente, además tuvo que vivir la muerte prematura de sus primeros hijos, lo que influyó para que tomara la decisión de separarse e irse a vivir a Madrid con su hija María, la única superviviente.

 

Periodista, escritora  y feminista, su personalidad y   logros quedaron a la sombra de  los de Reed, con quien hizo de la Revolución Rusa  su lucha más personal.

Nacida en 1887, en el seno de una familia obrera, aun no siendo muy común en la época  estudió en la Universidad de Oregón y  se graduó en 1908. Quería ser escritora y al  terminar sus estudios  trabajó  como reportera de eventos sociales en un semanario de Portland.

Louise Bryant, mujer de ideas avanzadas y de prácticas que escandalizaron  a la sociedad  mojigata de entonces y... puede que a la de ahora, creía fielmente en la relación entre feminismo, libertad sexual e igualdad económica como factores totalmente indivisibles. En 1912, cuando se aprobó el voto femenino, Louise colaboraba con el comité literario de la Asociación para la Igualdad del Sufragio de Oregón y defendía que la lucha emancipadora de la mujer  no era  sólo por el derecho al voto.

Nacida un 18 de agosto de 1921 en Moscú, pocos más datos excepto su precocidad y habilidad como aviadora. Con 15 años pilotó su primer avión y con 16 era instructora de vuelo.

En 1941 cuando fue rechazada para la fuerza aérea por no cumplir 100 horas exigidas para aeronaves de combate, falsificó y exageró los documentos para alistarse. Tras la instrucción fue destinada al 586 Regimiento de Caza de Marina Raskova. De aquellos inicios Inna Pasportnikova, mecánico de vuelo, recuerda “(…) en medio de una guerra esta chiquilla rubia sólo pensaba en adornar el uniforme, entonces me pregunté ¿Qué clase de piloto será si únicamente le preocupa su fular y su aspecto?”

Casi el mundo conoce el diccionario de uso del español creado por la bibliotecaria y lexicógrafa María Moliner, y muchos y muchas lo hemos utilizado, sin embargo, casi nadie sabe quién fue María Moliner y cuáles fueron sus logros.

María nació en un pueblo de Zaragoza en 1900 inaugurando el siglo, pronto la familia se traslada a Soria, y más tarde a Madrid, allí cursan sus estudios, tanto María como su hermano Enrique y su hermana Matilde en la Institución Libre de Enseñanza, y es en esta institución donde María, comienza a sentir su vocación hacia la lingüística y la gramática, lo que la llevó a estudiar Filosofía y letras y especializarse en filología y lexicografía.

Aunque mi padre, Thomas Flynn, al emigrar provocó que me nacieran en 1890 en New Hampshire, en cada generación de Irlanda ha habido un levantamiento y mis antepasados tuvieron fama de estar en cada uno de ellos. Educada en el significado de esa herencia, cuando entendí el imperialismo británico, fue una ventana abierta a todo el imperialismo. Mi infancia en el sur del Bronx, acompañando a mi progenitor, dejó claro en mí a través del socialismo científico que no era culpa de un pobre hombre si estaba sin trabajo ... y no eras un “fracaso” porque no ascendías a las riquezas en las espaldas de tu prójimo.