Entrevista a Cristina, 22 años, graduada en Psicología y camarera en el centro de la ciudad de Murcia para la cadena de restaurantes 100 Montaditos.

- UyL-.Muy buenas, Cris. Cuéntanos un poco quién eres y cuál es tu experiencia laboral.

-Cris-. Muy buenas, tengo 22 años, soy graduada en Psicología, y bueno, empecé a trabajar antes de ser mayor de edad ayudando a mi madre a limpiar. Luego, pues lo típico que hemos hecho de dar clases y cosas de esas, para ganarme un dinerillo. Y ya pues en la playa ayudaba en un chiringuito, pero eso no era legal; porque yo simplemente iba a echar una mano.

Mi primer trabajo legal y regulado fue en IKEA, estuve un año. Empecé echando 16 horas, me lo ampliaron a media jornada e iba compaginándolo con los estudios. Las condiciones eran buenas, te respetaban las vacaciones y te daban de alta todas las horas que echases, lo único es que las horas extra te las pagan en el finiquito, que a toda persona empleada en IKEA le acaba llegando.

Este verano la Juventud Comunista vuelve a la carga después de un curso intenso tanto a nivel interno donde hemos sufrido ciertos contratiempos derivados de la situación fraccional dada en el Partido, como a nivel externo con dos huelgas estudiantiles donde los y las Jóvenes Comunistas hemos estado en primera línea de combate.

Y no vuelve de cualquier forma, sino recuperando el discurso que los y las jóvenes comunistas nunca debimos perder, diciendo claro a nuestros compañeros y compañeras de trabajo, a nuestros vecinos y vecinas del barrio… que no hay salida en el capitalismo, que no hay otra alternativa que no sea organizarse y luchar por nuestros derechos.

Hemos vuelto para decir claro también que estamos hartos de falsas ilusiones, tanto de la nueva o vieja socialdemocracia que ha demostrado en estos dos años que solo es una cara más del sistema capitalista que nos oprime, como de aquellos oportunistas charlatanes que tratan de edulcorar nuestra lucha bajo consignas ambiguas y alejadas de nuestra clase.

El 13 de Mayo comenzaba una nueva etapa para la Juventud del PCPE en el estado español. Tras meses de batalla contra las desviaciones ideológicas del Consejo Central de los CJC, el proceso fraccionario explotaba asestando un duro golpe contra la juventud leal al PCPE. Es entonces cuando se comienza a organizar un plenario estatal, con la militancia que ha sido firme ante esos postulados que ya rozan la socialdemocracia. Una militancia que ha sufrido durante mucho tiempo los boicots y el autoritarismo de un CC que se proclamaba por encima de las y los demás por el mero hecho de ser el comité superior.

Sin embargo, esto no sirvió para aplacar a la militancia comunista. El 13 de Mayo se convoca un plenario del que se elige un Comité Estatal de Dirección, nomenclatura en honor al que hubo durante el proceso fraccionario de 1993. Es aquí donde la militancia decide renombrarse como Juventud – PCPE, para evitar la relación con el discurso diluido y su identificación en las siglas de CJC, a pesar de la pérdida de una nomenclatura histórica de 30 años de trabajo comunista. Hoy por hoy consideramos más importante que la juventud obrera tenga claro la diferenciación entre quién es la juventud del PCPE y quién se hace llamar como tal con unas siglas que pertenecen a la historia comunista, echándola totalmente por la borda. Lo esencial no es el nombre, sino los principios, y no podemos permitirnos que la clase obrera dude de un mensaje de lucha clasista por aferrarnos a unas siglas. Nuestra lucha no es esta.

Nos encontramos ya en las vísperas de la Selectividad 2017, a estas alturas de curso ya se va notando la tensión en los estudiantes, las largas noches hasta las cuatro a base de café, la presión de saber que sin esa prueba todo lo que hayas hecho durante el curso no vale una mierda si no apruebas esos exámenes y tranquilo, que si eso no es bastante presión ya se encargarán de recordártelo.

¿Pero esta situación es igual en todos los estudiantes? Por supuesto que no, dentro de los estudiantes también existen las clases sociales. ¿O es que acaso tendrá las mismas facilidades el hijo de un banquero que el hijo de un trabajador? ¿O es que partirá de la misma situación un estudiante que compagine sus estudios con un trabajo para aportar económicamente a la familia que un estudiante que se encuentre con un entorno tranquilo y estable para el estudio?

Por no hablar de la alternativa de la Universidad privada, el hijo de quien puede permitírselo siempre tendrá la alternativa si no le da la nota de irse a una universidad privada pagando las costas; por el contra el hijo o hija de trabajadores si no le da la nota solo podrá lograr entrar en la privada con un esfuerzo sobrehumano de sus padres para pagársela, y eso en el mejor de los casos, ya que mayoritariamente se verá obligado a renunciar a estudiar una carrera e incorporarse al mundo laboral, con una cualificación menor que hará que por supuesto su fuerza de trabajo valga menos y sea el blanco perfecto de cualquier empresario que desee explotarle por una mierda de sueldo.

El imperialismo o fase superior del capitalismo, como decía Lenin, configura un mundo caracterizado por la desigualdad económica entre países, donde el grado de explotación de la clase obrera aumenta dramáticamente a todos los niveles, y donde se multiplica el peligro de la guerra generalizada -derivada de la agudización de las contradicciones inter-imperialistas-.

Podríamos definir al imperialismo como un capitalismo parasitario; a la burguesía de los diferentes países no les vale con el saqueo constante de su propia clase obrera y recursos, sino que necesitan ampliar los horizontes de su mercado, un mercado caracterizado por un incremento bestial de las condiciones de esclavitud obrera y el expolio y saqueo de los recursos naturales de estos países. Hoy en día está muy generalizada la idea de la posibilidad de que cualquier capitalista, de cualquier punto del planeta, tenga su centro de producción en un país donde la fuerza de trabajo es barata, fíjense en nuestro querido compatriota Amancio Ortega.

¿Qué papel juega la organización juvenil comunista? ¿Qué diferencia a la Juventud Comunista de cualquier otra organización juvenil? ¿Por qué militamos en la juventud del PCPE?

La Juventud Comunista, decía el Che, debe “Ser un ejemplo vivo, ser el espejo donde se miren los compañeros que no pertenezcan a las juventudes comunistas, ser el ejemplo donde puedan mirarse los hombres y mujeres de edad más avanzada que han perdido cierto entusiasmo juvenil, que han perdido la fe en la vida y que ante el estímulo del ejemplo reaccionan siempre bien”.

Las y los jóvenes comunistas tenemos la responsabilidad histórica de iniciar las luchas que mañana traerán el socialismo. Debemos ser la vanguardia entre las masas del proyecto del PCPE, los primeros en materializar la estrategia del Partido, abrir el camino hacia una sociedad nueva. De la juventud del Partido depende, con su intervención en los frentes, incorporar a la lucha a todas las nuevas generaciones de hijos e hijas de la clase trabajadora, concienciarlos de la necesidad de organizarse en cada barrio, centro de trabajo y centro de estudios. Y para ello hemos de ser referentes, demostrar porque somos la juventud comunista, partiendo de la ventaja que nos aportan nuestras ideas, nuestro modelo organizativo y, sobre todo, de nuestro estudio científico de la realidad que nos permite analizarla y transformarla. Todo esto nos permite acudir a los frentes con las ideas claras, alejándonos de debates estériles y teniendo los objetivos definidos, eso es lo que nos diferencia cualitativamente de cualquier otra organización.

Se acerca el día señalado en el calendario de la lucha obrera. Se acerca el día de la clase trabajadora. Se acerca el primero de mayo. ¿Debe quedarse al margen la juventud este día? Obviamente no.

Años han pasado desde que la Segunda Internacional acordó fijar este día para unir a los y las trabajadoras para levantar el puño en busca de conquistas obreras y hoy, en el siglo XXI es obligación de la juventud de clase trabajadora continuar con ese legado y fijar este día como uno en los que salir a la calle se torna imprescindible.

La clase trabajadora ha padecido y padece duramente los efectos de la crisis, pero esta se ha cebado especialmente con la juventud. Las conquistas que nuestros predecesores obtuvieron con las luchas obreras, ya bastantes escasas pues en el capitalismo nada mejor es posible, han ido desapareciendo al servicio de los subyugantes empresarios y por eso, hoy más que nunca, lucharemos. Lucharemos el 1 de mayo y lucharemos los 364 días restantes.

El futbol es una mierda. Recuerdo, cuando tenía 9 años recién cumplidos, estar delante del televisor viendo aquella final de Copa Valencia-Getafe, esperando que llegara mi padre de la fábrica para decirle que éramos campeones, ilusiones de niño. Pero a medida que uno va creciendo se va dando cuenta de mi afirmación inicial: el futbol es una mierda. No por el deporte en sí, sino por toda la mierda que hay detrás: presidentes que son auténticos mafiosos, chanchullos, competiciones adulteradas por el puto dinero, televisiones que hacen y deshacen a su antojo, un desprecio total y absoluto al aficionado, que ya no pinta absolutamente nada.

Club de Futbol Popular Orihuela Deportiva

En el imaginario colectivo de la juventud, la memoria histórica es concebida como un asunto que no nos concierne tanto a nosotros como a nuestros mayores. La huella más perceptible de esto está presente en la manida expresión «las batallitas del abuelo», la cual sugiere historias que parecen pillarnos muy lejos, fuera de nuestro alcance e interés, y que se consideran más como una anécdota curiosa que como un patrimonio de incalculable valor.

Pero no es justo ni tampoco fiel a la realidad culpar exclusivamente a los jóvenes de no indagar en la memoria histórica y en lo que esta representa. Desde las instituciones políticas, académicas y judiciales, los medios de comunicación y toda la retahíla de altavoces ideológicos del sistema, se ha hecho patente un deliberado afán de olvido sobre la historia reciente de España que pretende ocultar a las nuevas generaciones o bien falsear un pasado colmado de lucha, insistiendo en una ambigua conciliación y en la equiparación del fascismo con las milicianas y milicianos republicanos, comunistas, anarquistas... que plantaron cara a la barbarie dando su vida.