Comenzaremos estas líneas recordando un Poema de Bertolt Brecht titulado “Canción del comerciante”:

Río abajo hay arroz,

río arriba la gente necesita el arroz.

Si lo guardamos en los silos,

más caro les saldrá luego el arroz.

Los que arrastran las barcas recibirán aún menos.

Y tanto más barato será para mí.

Pero ¿qué es el arroz realmente?

¡Yo qué sé lo que es el arroz!

¡Yo qué sé quién lo sabrá!

A comienzos del Siglo XX el movimiento revolucionario era aún muy débil y apenas tenía influencia en la realidad política de Rusia en su momento. El Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR), creado en 1898, estaba formado por un grupo de intelectuales marxistas y algunos pocos obreros. Los intelectuales se encontraban , en su mayoría, en el exilio, y los pocos obreros militantes en la más profunda clandestinidad debido a que el autoritarismo del régimen zarista perseguía incansablemente a todo militante revolucionario. Esta organización presentaba una serie de debilidades y deficiencia que preocupaba a Lenin, quién veía en la falta de unidad teórica dentro del partido, uno de los principales problema de la organización.

La aparición de nuevos movimientos de tipo reformista, actualmente en expansión en varios países (Podemos, Syriza, etc.), así como aquellos reformismos que ya llevan tiempo entre nosotros (eurocomunismos y sus derivados), no son nada nuevo en la historia del Movimiento Obrero, tanto español como internacional.

Este odioso compañero viaje, a lo largo del tiempo ha ido cambiando de nombres, formas y personas, pero su esencia es siempre la misma: negar los principios del marxismo, intentar gestionar el capitalismo utilizando los medios burgueses y, en definitiva, evitar que la clase obrera llegue al poder.

El pasado 19 de enero falleció, en un hospital de Roma a los 84 años de edad, Ettore Scola, el último mohicano del cine italiano. Una cinematografía de gran solera, que inició su andadura casi en el mismo instante en que los hermanos Lumière presentaban su invento en el Gran Café de París en 1895, y que se sustenta sobre dos sólidos pilares: la época dorada del cine mudo (1912-1922), con el trágico interludio de la Primera Guerra Mundial, y la eclosión del neorrealismo. Un movimiento cultural, este último, que se inscribió en un contexto revolucionario: el de la liberación en 1945 de la Italia fascista de Benito Mussolini, y en la que jugó un papel decisivo la resistencia partisana y el Partido Comunista.

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