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(De una viñeta) Sentado frente al panzudo capitalista el catarriberas de turno le informa de los últimos datos del paro "…y detrás de los números hay personas.", dice, "Pues que se aparten", contesta el amo.

 

Es actitud que muestra crueldad e indiferencia, al mismo tiempo que necesidad imperiosa de desarrollar una lucha de clase sin cuartel la que lleva a la burguesía a evidenciar que su único principio rector, exclusivo, es el del beneficio.

Periódicamente, los medios de comunicación sueltan una retahíla sobre la subdesarrollada inseguridad jurídica que plantean algunos países a los que el capital gustaría de  tener sometidos de manera más "colonial". El último caso versó acerca del desacuerdo sobre la construcción del nuevo canal en Panamá. Llaman inseguridad jurídica al intento de acotar las tropelías de algunas multinacionales residentes en España y lanzan sus jeremíadas hacia la "comunidad internacional" para que impida semejantes desafueros.

Legal  y jurídicamente, por su constante y sistemática lucha de clase, el capital alarga la edad de jubilación, aumenta la cotización para percibirla y congelan las pensiones. Desarticulan tranquilamente la seguridad jurídica existente para acometer una agresión a la clase trabajadora, sin que les preocupe nada si hay  o no seguridad  jurídica para los agredidos.

Por su lucha de clase prácticamente suprime los convenios colectivos, reduciendo  la indemnización y ampliando la arbitrariedad   patronal, establece el despido más "libre", reduce el período de desempleo y acorta la cantidad a percibir.

Lo último es la cotización de  tarifa plana  para los empresarios. Una disminución del salario diferido  que, entre otras cosas, conlleva   disminución de  ingresos a la seguridad social.

Arbitrariedad sin límites con los EREs y ERTEs a troche y moche, incluso en empresas con beneficios. Reducciones salariales que alcanzan el 50% del salario. Aumentos de jornada sin pagar, aumentando la plusvalía absoluta. Una agresión a las condiciones de trabajo (por consiguiente a las condiciones de vida) sin precedentes.

O la "novísima" ley del aborto con todas sus características de crueldad, machismo y tufo meapilas, que viola  la seguridad jurídica anterior y sitúa a la mujer en una seguridad jurídica de características medievales.

O dificulta el acceso al estudio  de la juventud obrera y popular. Aumenta tasas, no sólo las universitarias. O suprime el registro civil (registro de bodas, nacimientos, divorcios, etc.),  privatizando  un nuevo campo para facilitar  la intervención a la voracidad capitalista.

Y muchos ejemplos más. Su seguridad jurídica demostrada en los ejemplos anteriores, no es más que la resultante de la violencia de clase que su poder le facilita. Incansable e insaciable en la extracción de plusvalía y consecución de beneficios, su lucha de clase se extiende a todos los niveles para mantener el orden social, jurídico y político sobre el que está instalado su dominio. El del capital. El que le proporciona seguridad jurídica.

La lucha  de la clase obrera debe situarse en dirección contraria. Se trata de plantar cara a todos los atropellos enumerados más arriba y otros muchos más no citados. Sin detenerse ahí. Se trata de unir la innumerable cantidad de atropellos y agresiones actuales en un todo único que conteste el orden político por el que se mantiene la dominación del capital (dictadura  burguesa) posibilitando y encauzando sus aspiraciones y necesidades. Con el objetivo de paralizarlo, destruirlo y construir el nuevo poder de clase (dictadura proletaria).

Esa tarea, siempre presente en la actividad partidaria, se reclama hoy día más perentoria y urgente. Es necesario dotar a la clase con la convicción de que es posible lanzarse hacia la finalización de la explotación, que es necesario y también posible. Lo único que falta es convertirlo en deseable.  Que hagamos nuestra actividad comunista efectiva al máximo para que  las amplias masas trabajadoras tomen conciencia y luchen y  se organicen para la  destrucción del orden político actual.

El asunto requiere urgencia y efectividad, de lo contrario,  con su seguridad jurídica… nos apartan.  

Julio Mínguez