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Este 6 de junio las potencias imperialistas han estado celebrando el 70 Aniversario del llamado “desembarco de Normandía” que, según sus lecturas, “fue determinante para la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial”.

 

Acontecimientos de este tipo a lo largo de la Historia siempre han tenido una destacada efeméride entre los vencedores, tanto para remarcarlo dentro de la épica, como utilizándolo propagandistamente. 

Los que conocen los hechos de la Historia, sólo pueden reconocer el desembarco de Normandía como la batalla que empezó a librarse el 6 de junio de 1944 en un frente de 80 km. en la costa atlántica de esta región francesa entre las fuerzas anglo-norteamericanas, apoyados por otros ejércitos de esta alianza, contra el ejército del Tercer Reich que había ocupado prácticamente toda la Europa Occidental en la guerra que se inició el 1 de Septiembre de 1939. Pero resulta obsceno desde el punto de vista objetivo considerar que esta batalla fue el factor decisivo en la derrota del Eje nazi-fascista-nipón.

Analizando esta 2ª GM desde el plano específicamente militar, todos los historiadores rigurosos facilitan los datos del emplazamiento de los efectivos militares en los distintos frentes donde operó esta conflagración mundial. E, independientemente de las fuerzas que confrontaron en el Pacífico y en el frente africano, todos sitúan el comienzo y el final de la contienda en el continente europeo y, especialmente, en el Frente Oriental donde el grueso del ejército nazi se encontró con la heroica resistencia del Ejército Rojo y el pueblo soviético. Cualquier analista imparcial del conflicto bélico sitúa las batallas de Stalingrado y de Kursk como las desencadenantes de la derrota final de la Alemania nazi.

Por tanto, si los hechos históricos son tercos, ¿qué se esconde con los fastos imperialistas del 70 Aniversario de la Batalla de Normandía?, ¿por qué se sigue insistiendo en esta manipulación histórica que dura los años del aniversario?, ¿qué analogías se producen entre 1944 y 2014?

Para dar respuestas a estas preguntas hacemos un repaso rápido a la naturaleza del conflicto y su devenir histórico hasta el momento actual y colocamos las claves del mismo para interpretar los hechos históricos a través de la única explicación científica de éstos: ¡la lucha de clases! Después de la 1ª GM , todas las potencias imperialistas sitúan un estratégico enemigo común: la Rusia de los Soviets. Es el surgimiento de este primer Estado Proletario el que marcará la impronta de todos los conflictos mundiales que alimentan todas las potencias capitalistas. Es el paso de la primera fase capitalista competitiva a la fase imperialista del dominio absoluto de los monopolios y el capital financiero. Es la URSS el impedimento fundamental para el desarrollo del capital en esta fase imperialista, y, por tanto, sobre la que se van a concretar las acciones y medidas que las potencias imperialistas han adoptado desde entonces. Comenzó con el acoso e intento de derribo en la financiación y dirección de la Guerra de Intervención después del triunfo de la Revolución de Octubre; continuó con el aislamiento internacional al negarle a la URSS un puesto en la Sociedad de Naciones; prosiguió en la década de los 30 al rechazar la propuesta soviética de “seguridad colectiva” a través de las alianzas de las potencias imperialistas que culminaron en la triste Conferencia de Múnich de 1938, antes precedida por el Pacto Anti-Komintern entre Alemania y Japón. Por tanto, hay un denominador común en la mayoría de los potencias beligerantes de la 2ª GM: aprovechar la contienda para  hacer desaparecer a la URSS bien a través de la agresión directa de la Alemania nazi, bien posteriormente con una guerra sin cuartel contra el Comunismo. Comienza posteriormente la Guerra Fría donde el imperialismo utiliza sus instrumentos internacionales (el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la OTAN, la OMC,  la CEE  etc.) con el mismo esquema de confrontación de clases. 

¿Qué esquema nos encontramos 70 años después? Con la caída de la URSS y los estados del Este de Europa, la propaganda anticomunista se acrecentó para tratar de derribar a los países socialistas que resistieron la agresión. La crisis general del capitalismo que se expresa en esta fase del sistema de forma aguda a partir del 2008, como la que aconteció en 1929, genera un grado de violencia superior contra la clase obrera y los sectores populares a los que se les pretende arrebatar las conquistas logradas con muchos años de lucha. Ahora, como entonces, el imperialismo trata de incendiar todos los rincones del planeta. Ahora, como entonces, también el capitalismo utiliza y alimenta al fascismo (Ucrania, Venezuela) y a los mercenarios terroristas (Libia, Siria) contra los pueblos que resisten su violencia. Las enseñanzas de la Historia nos deben conducir hacia la única salida que garantizará la Paz entre los pueblos: LA SOCIEDAD SOCIALISTA-COMUNISTA.

Víctor Lucas